/ domingo 12 de enero de 2020

2021, prueba para la democracia

El primero de julio de 2018 la nación mexicana decidió romper con la vieja estructura política que por muchos años mantuvo en los peores niveles de vida a la mitad de sus habitantes.

Ante la necesidad de alcanzar la cohesión social a través de la integración de los grupos marginados asentados principalmente en el sur- sureste de la República, ahora se escucha y atiende la protesta social, olvidada por gobiernos neoliberales, que optaron por favorecer a los sectores económicos privilegiados.

Ningún cambio trascendente para el país logró el expresidente Carlos Salinas de Gortari, quien al principio de su gestión promovía en sus discursos un gobierno de izquierda, y en la realidad de los hechos Salinas de Gortari concluyó los seis años de su administración en un mar de corrupción e impunidad, en el que se produjo la muerte de Luis Donaldo Colosio y la sustitución del candidato oficial, por Ernesto Zedillo Ponce de León.

Zedillo fue el principal responsable del llamado “error de diciembre” de 1994, que produjo la más grande devaluación de los años recientes y la fuga de capitales “golondrinos” que enriquecieron a unos cuantos traidores a México. Carlos Salinas dejaba el poder y Ernesto Zedillo dejó de obedecer a quien lo impuso en el cargo, lo que aprovechó don Carlos para culparlo del mal manejo de Hacienda, por no haber ampliado la banda de flotación del peso.

En tales condiciones, el PIB cayó 6.2%, se agravó considerablemente la falta de empleo, miles de empresas quebraron y la falta de pago por financiamientos bancarios, obligaron a muchas instituciones crediticias a cerrar y declararse en quiebra. El número de pobres en México se multiplicó y hoy a 25 años de distancia la mitad de la poblacióo, en estado de pobreza extrema.

El cambio de sistema político que propone el presidente López Obrador, a través de políticas asistenciales que favorecen a los que menos tienen y el reparto de la riqueza mal habida, para regresar al pueblo lo robado, constituyen apenas los primeros esfuerzos para lograr la cohesión social.

El camino que sigue para México es bastante sinuoso, porque a la cohesión social que se pretende alcanzar con la inclusión de grupos sociales marginados y los integrantes de los pueblos originarios, cuyos usos y costumbres se tienen que respetar, no será nada fácil, menos aún con la vecindad y colindancia con los Estados Unidos de Norteamérica y su política racista.

El primero de julio de 2018 la nación mexicana decidió romper con la vieja estructura política que por muchos años mantuvo en los peores niveles de vida a la mitad de sus habitantes.

Ante la necesidad de alcanzar la cohesión social a través de la integración de los grupos marginados asentados principalmente en el sur- sureste de la República, ahora se escucha y atiende la protesta social, olvidada por gobiernos neoliberales, que optaron por favorecer a los sectores económicos privilegiados.

Ningún cambio trascendente para el país logró el expresidente Carlos Salinas de Gortari, quien al principio de su gestión promovía en sus discursos un gobierno de izquierda, y en la realidad de los hechos Salinas de Gortari concluyó los seis años de su administración en un mar de corrupción e impunidad, en el que se produjo la muerte de Luis Donaldo Colosio y la sustitución del candidato oficial, por Ernesto Zedillo Ponce de León.

Zedillo fue el principal responsable del llamado “error de diciembre” de 1994, que produjo la más grande devaluación de los años recientes y la fuga de capitales “golondrinos” que enriquecieron a unos cuantos traidores a México. Carlos Salinas dejaba el poder y Ernesto Zedillo dejó de obedecer a quien lo impuso en el cargo, lo que aprovechó don Carlos para culparlo del mal manejo de Hacienda, por no haber ampliado la banda de flotación del peso.

En tales condiciones, el PIB cayó 6.2%, se agravó considerablemente la falta de empleo, miles de empresas quebraron y la falta de pago por financiamientos bancarios, obligaron a muchas instituciones crediticias a cerrar y declararse en quiebra. El número de pobres en México se multiplicó y hoy a 25 años de distancia la mitad de la poblacióo, en estado de pobreza extrema.

El cambio de sistema político que propone el presidente López Obrador, a través de políticas asistenciales que favorecen a los que menos tienen y el reparto de la riqueza mal habida, para regresar al pueblo lo robado, constituyen apenas los primeros esfuerzos para lograr la cohesión social.

El camino que sigue para México es bastante sinuoso, porque a la cohesión social que se pretende alcanzar con la inclusión de grupos sociales marginados y los integrantes de los pueblos originarios, cuyos usos y costumbres se tienen que respetar, no será nada fácil, menos aún con la vecindad y colindancia con los Estados Unidos de Norteamérica y su política racista.