/ viernes 10 de enero de 2020

A prueba el cambio de sistema político de AMLO

En una consideración del pasado reciente, desde “la guerra contra las drogas” iniciada por el expresidente Felipe Calderón, continuada por el también expresidente Peña Nieto y concluida por el presidente en funciones, México entero ha visto correr por el territorio nacional, la sangre de los vencidos y de personas inocentes en un exterminio que parece no tener fin.

La deuda pendiente de Calderón y Peña frente a la protección universal de los derechos humanos equivale a la comisión de delitos de lesa humanidad que siguen pendientes de juzgar para sancionar a los responsables directos de esa masacre y a sus cómplices.

El enjuiciamiento en contra de Genaro García Luna en los Estados Unidos puede ser el inicio de la investigación criminal contra Calderón Hinojosa y de ahí en adelante contra Peña Nieto para poner fin a la demanda de justicia de familiares y amigos de los muertos en la guerra contra las drogas, que suman en estos dos sexenios y lo que va del presente la cifra de 267 mil homicidios dolosos.

El presidente López Obrador insiste en una política pacifista de responder al crimen organizado, a las autodefensas y a cualquier otra banda con la invitación a deponer las armas bajo la consigna de “abrazos, no balazos”, ya que su experiencia política lo ha llevado a la conclusión de que la violencia sólo genera más violencia.

Asegura el presidente AMLO que creando oportunidades de empleo, aplicando programas asistenciales y dando oportunidades a los jóvenes para que estudien y desarrollen su capacidad y personalidad, la criminalidad se habrá de extinguir. Es por ello que el cambio prometido con la Cuarta Transformación no fue solo un cambio de gobierno, sino un cambio de sistema que algunos arribistas de la política y tránsfugas de los partidos políticos todavía no alcanzan a entender y dimensionar.

El proceso electoral que se inicia a finales de este año y concluye con la jornada electoral del primer domingo de julio del año 2021, habrá de arrojar interesantes resultados, que le servirán a AMLO para evaluar la primera mitad de su administración y para intensificar los esfuerzos para resolver los grandes problemas nacionales de inseguridad, impunidad, justicia, extrema pobreza, crecimiento económico y democracia.

En una consideración del pasado reciente, desde “la guerra contra las drogas” iniciada por el expresidente Felipe Calderón, continuada por el también expresidente Peña Nieto y concluida por el presidente en funciones, México entero ha visto correr por el territorio nacional, la sangre de los vencidos y de personas inocentes en un exterminio que parece no tener fin.

La deuda pendiente de Calderón y Peña frente a la protección universal de los derechos humanos equivale a la comisión de delitos de lesa humanidad que siguen pendientes de juzgar para sancionar a los responsables directos de esa masacre y a sus cómplices.

El enjuiciamiento en contra de Genaro García Luna en los Estados Unidos puede ser el inicio de la investigación criminal contra Calderón Hinojosa y de ahí en adelante contra Peña Nieto para poner fin a la demanda de justicia de familiares y amigos de los muertos en la guerra contra las drogas, que suman en estos dos sexenios y lo que va del presente la cifra de 267 mil homicidios dolosos.

El presidente López Obrador insiste en una política pacifista de responder al crimen organizado, a las autodefensas y a cualquier otra banda con la invitación a deponer las armas bajo la consigna de “abrazos, no balazos”, ya que su experiencia política lo ha llevado a la conclusión de que la violencia sólo genera más violencia.

Asegura el presidente AMLO que creando oportunidades de empleo, aplicando programas asistenciales y dando oportunidades a los jóvenes para que estudien y desarrollen su capacidad y personalidad, la criminalidad se habrá de extinguir. Es por ello que el cambio prometido con la Cuarta Transformación no fue solo un cambio de gobierno, sino un cambio de sistema que algunos arribistas de la política y tránsfugas de los partidos políticos todavía no alcanzan a entender y dimensionar.

El proceso electoral que se inicia a finales de este año y concluye con la jornada electoral del primer domingo de julio del año 2021, habrá de arrojar interesantes resultados, que le servirán a AMLO para evaluar la primera mitad de su administración y para intensificar los esfuerzos para resolver los grandes problemas nacionales de inseguridad, impunidad, justicia, extrema pobreza, crecimiento económico y democracia.