/ jueves 22 de abril de 2021

Accidentes en Pemex… seguirán

Los accidentes en refinerías, complejos petroquímicos y ductos de Petróleos Mexicanos (Pemex) no son de ahora, han ocurrido desde hace muchos años, ocurren y… seguirán ocurriendo.

Eso es lo que nos dicen trabajadores especializados que trabajan para Pemex y nos dan una razón que consideran contundente: en el pasado y en el presente no fluyen los recursos para dar mantenimiento y comprar el equipo necesario que evite explosiones o fugas.

En ese sentido, estos especialistas que saben lo que ocurre con ese tipo de instalaciones, nos dicen que tiene la razón el presidente Andrés Manuel López Obrador, cuando ayer en su conferencia mañanera expresó que “nos dejaron fierros viejos, acabaron con todas las plantas petroquímicas, querían acabar con las refinerías, convertirlas en chatarras”.

Al respecto apuntan que durante décadas fue poco el mantenimiento dado a esas plantas, por lo que con el paso del tiempo se han convertido en un riesgo y que eso ha influido para que haya accidentes de diversos niveles.

Sin embargo, estos trabajadores también apuntan que en el actual gobierno tampoco ha fluido, como debiera, el respaldo para realizar las reparaciones y contar con el equipo que ayude a evitar desgracias.

Dicen que si Pemex no tiene dinero para pagar sus deudas multimillonarias con proveedores, que mendigan el pago de los servicios prestados desde hace tiempo, menos tiene ya no digamos para modernizar las plantas, sino siquiera para arreglarlas.

Por eso, justo cinco años después de la explosión en el complejo Pajaritos, concretamente en la planta de Clorados III, en la que murieron decenas de trabajadores, volvió a ocurrir otro accidente, aunque éste, afortunadamente, no pasó a mayores.

Un reflejo exacto de lo que siente la gente en gran parte del territorio nacional es lo que muestra la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana del Inegi, nos hacen notar integrantes organizaciones civiles que están atentas a este tipo de datos.

Los datos mostrados por el Inegi exponen que las 10 ciudades con mayor porcentaje de personas de 18 años y más que consideran que vivir en su ciudad es riesgoso son las siguientes: Fresnillo (94.2% ), Ecatepec de Morelos (89.9%), Cuernavaca (87.8%), Gustavo A. Madero ( 86.4%), Uruapan (86.3%), Guadalajara (86.1%), Cancún (86.1%), Coatzacoalcos y Zacatecas (85.4%), y Tonalá, Jalisco, (85%).

Como se ve, nos dicen estas asociaciones de la sociedad civil, entre las ciudades con mayor percepción de inseguridad, hay del sur, centro y norte del país, y lo mismo están la que fue la apacible Cuernavaca, la bella Guadalajara, la extranquila Zacatecas, la petrolera Coatzacoalcos o el centro vacacional más conocido de México en el mundo, Cancún.

El Inegi levantó esta encuesta en marzo y aunque no está entre las 10 ciudades con mayor índice de percepción de inseguridad, no es consuelo que el 64.8% de los habitantes de la ciudad de Veracruz sientan vivir en un lugar inseguro.

Nos hacen ver que falta mucho en materia de combate a los grupos delincuenciales, aquí y en todo México, pues de lo contrario el Inegi no captaría esas cifras a la hora de realizar sus encuestas.

Los accidentes en refinerías, complejos petroquímicos y ductos de Petróleos Mexicanos (Pemex) no son de ahora, han ocurrido desde hace muchos años, ocurren y… seguirán ocurriendo.

Eso es lo que nos dicen trabajadores especializados que trabajan para Pemex y nos dan una razón que consideran contundente: en el pasado y en el presente no fluyen los recursos para dar mantenimiento y comprar el equipo necesario que evite explosiones o fugas.

En ese sentido, estos especialistas que saben lo que ocurre con ese tipo de instalaciones, nos dicen que tiene la razón el presidente Andrés Manuel López Obrador, cuando ayer en su conferencia mañanera expresó que “nos dejaron fierros viejos, acabaron con todas las plantas petroquímicas, querían acabar con las refinerías, convertirlas en chatarras”.

Al respecto apuntan que durante décadas fue poco el mantenimiento dado a esas plantas, por lo que con el paso del tiempo se han convertido en un riesgo y que eso ha influido para que haya accidentes de diversos niveles.

Sin embargo, estos trabajadores también apuntan que en el actual gobierno tampoco ha fluido, como debiera, el respaldo para realizar las reparaciones y contar con el equipo que ayude a evitar desgracias.

Dicen que si Pemex no tiene dinero para pagar sus deudas multimillonarias con proveedores, que mendigan el pago de los servicios prestados desde hace tiempo, menos tiene ya no digamos para modernizar las plantas, sino siquiera para arreglarlas.

Por eso, justo cinco años después de la explosión en el complejo Pajaritos, concretamente en la planta de Clorados III, en la que murieron decenas de trabajadores, volvió a ocurrir otro accidente, aunque éste, afortunadamente, no pasó a mayores.

Un reflejo exacto de lo que siente la gente en gran parte del territorio nacional es lo que muestra la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana del Inegi, nos hacen notar integrantes organizaciones civiles que están atentas a este tipo de datos.

Los datos mostrados por el Inegi exponen que las 10 ciudades con mayor porcentaje de personas de 18 años y más que consideran que vivir en su ciudad es riesgoso son las siguientes: Fresnillo (94.2% ), Ecatepec de Morelos (89.9%), Cuernavaca (87.8%), Gustavo A. Madero ( 86.4%), Uruapan (86.3%), Guadalajara (86.1%), Cancún (86.1%), Coatzacoalcos y Zacatecas (85.4%), y Tonalá, Jalisco, (85%).

Como se ve, nos dicen estas asociaciones de la sociedad civil, entre las ciudades con mayor percepción de inseguridad, hay del sur, centro y norte del país, y lo mismo están la que fue la apacible Cuernavaca, la bella Guadalajara, la extranquila Zacatecas, la petrolera Coatzacoalcos o el centro vacacional más conocido de México en el mundo, Cancún.

El Inegi levantó esta encuesta en marzo y aunque no está entre las 10 ciudades con mayor índice de percepción de inseguridad, no es consuelo que el 64.8% de los habitantes de la ciudad de Veracruz sientan vivir en un lugar inseguro.

Nos hacen ver que falta mucho en materia de combate a los grupos delincuenciales, aquí y en todo México, pues de lo contrario el Inegi no captaría esas cifras a la hora de realizar sus encuestas.