/ jueves 8 de agosto de 2019

¡Aguas con la corrupción!

Buen día apreciado lector:

Hoy muy de moda, el jinete apocalíptico de la corrupción ha galopado no tan sólo en la administración pública, sino también en la privada, institutos y órganos descentralizados o autónomos.

Pero usted lo ha sabido, lo sabe, la corrupción lamentablemente con disfraz fraudulento igual se ha metido dentro de la sociedad civil, con nombre y apellido como “la flor del café” en la sierra de Perote y Atzalan, que no hace mucho timó a un gran número de cafetaleros.

En otros lugares resalta como “la ayuda a los mineros”, consistiendo en depositar una cantidad y un mes después se multiplicaría 10 veces, ya que ese dinero se ocuparía “para explotar el oro en las minas”.

Pero la estafa o fraude social adquirió dimensiones muy grandes con la multiconocida “pirámide”, cuyo desplumadero no ha dejado títere con cabeza dentro del entorno social.

Comentan al reportero que actualmente está de moda “el ingeniero”; se trata de una persona de la que se ignora el nombre, pero que supuestamente vende predios muy baratos en los alrededores de Las Trancas, le dicen al interesado que puede ir a verlos y “con toda confianza” elegir el que le guste por una cantidad que obviamente no va con el precio real.

Usted paga el enganche y puede ver cuántas veces quiera el predio adquirido e incluso ponerle horcones para deslindarlo, pero al que nunca volverá a ver es al “ingeniero”, y sí muy pronto conocerá al verdadero propietario que sabrá Dios si también estará en contubernio.

Otra manera muy conocida y muy cundida de defraudar al prójimo es la promesa de una plaza laboral; usted da el anticipo que le piden y le harán esperar seis meses, un año o más, y nunca le darán la plaza.

Comentan al reportero de un caso en particular de una doctora que abusando de la buena fe de quienes realmente necesitan un empleo, los han defraudado, a sabiendas de que muchas de sus potenciales víctimas, para conseguir el dinero que les pide han tenido que vender propiedades o han dispuesto de sus ahorros de toda una vida.

En este asunto se sabe que hay denuncias ante las autoridades competentes, pero tal parece —me dicen— que puede más el peso de la dádiva, que el de la justicia, tengamos cuidado apreciado lector con este tipo de personas muy asiduas al dinero fácil.

Paz y armonía en su hogar, no olvide sembrar árboles y plantas y cuidar el agua. gustavocadenamathey@hotmail.com




Buen día apreciado lector:

Hoy muy de moda, el jinete apocalíptico de la corrupción ha galopado no tan sólo en la administración pública, sino también en la privada, institutos y órganos descentralizados o autónomos.

Pero usted lo ha sabido, lo sabe, la corrupción lamentablemente con disfraz fraudulento igual se ha metido dentro de la sociedad civil, con nombre y apellido como “la flor del café” en la sierra de Perote y Atzalan, que no hace mucho timó a un gran número de cafetaleros.

En otros lugares resalta como “la ayuda a los mineros”, consistiendo en depositar una cantidad y un mes después se multiplicaría 10 veces, ya que ese dinero se ocuparía “para explotar el oro en las minas”.

Pero la estafa o fraude social adquirió dimensiones muy grandes con la multiconocida “pirámide”, cuyo desplumadero no ha dejado títere con cabeza dentro del entorno social.

Comentan al reportero que actualmente está de moda “el ingeniero”; se trata de una persona de la que se ignora el nombre, pero que supuestamente vende predios muy baratos en los alrededores de Las Trancas, le dicen al interesado que puede ir a verlos y “con toda confianza” elegir el que le guste por una cantidad que obviamente no va con el precio real.

Usted paga el enganche y puede ver cuántas veces quiera el predio adquirido e incluso ponerle horcones para deslindarlo, pero al que nunca volverá a ver es al “ingeniero”, y sí muy pronto conocerá al verdadero propietario que sabrá Dios si también estará en contubernio.

Otra manera muy conocida y muy cundida de defraudar al prójimo es la promesa de una plaza laboral; usted da el anticipo que le piden y le harán esperar seis meses, un año o más, y nunca le darán la plaza.

Comentan al reportero de un caso en particular de una doctora que abusando de la buena fe de quienes realmente necesitan un empleo, los han defraudado, a sabiendas de que muchas de sus potenciales víctimas, para conseguir el dinero que les pide han tenido que vender propiedades o han dispuesto de sus ahorros de toda una vida.

En este asunto se sabe que hay denuncias ante las autoridades competentes, pero tal parece —me dicen— que puede más el peso de la dádiva, que el de la justicia, tengamos cuidado apreciado lector con este tipo de personas muy asiduas al dinero fácil.

Paz y armonía en su hogar, no olvide sembrar árboles y plantas y cuidar el agua. gustavocadenamathey@hotmail.com




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