/ miércoles 30 de diciembre de 2020

Al final del año

Primeramente, amables lectores, les deseo que esta noche la pasen tranquilos, en amena reunión familiar, acompañados, preferentemente, por las personas que viven en la misma casa y que el año próximo no esté peor que el que esta noche termina.

Este fue un año muy difícil, si bien el 2019 fue complejo, con un detrimento de la economía y estabilidad nacional por decisiones erróneas y mala dirección de la cúpula de gobierno, este año fue catastrófico con la llegada en marzo del virus que ha cobrado miles de muertes y millones de enfermos, y peor por las malas decisiones y medidas tomadas por el gobierno. Si bien desde enero-febrero se supo de lo que en principio fue una epidemia en China y que rápidamente se extendió a Europa, la negativa de cerrar fronteras propició una rápida diseminación del virus. Tan solo el ingreso libre de tanto centro y sudamericano, así como muchos africanos por la frontera sur y a los que con fines electoreros les están dando credencial del INE, pero que junto con los que llegaron por aire el coronavirus rápidamente se extendió sin estar preparados los sistemas de salud, y a eso agregarle el cierre del movimiento económico y comercial, nos llevó a niveles impresionantes de desempleo y deterioro económico que costará años en recuperarse, y eso si se toman las medidas adecuadas que no incluyen incremento de impuestos, como se viene dando.

Dos años de mentiras, de incumplimiento de promesas, pues los energéticos no bajaron de precio, incluso la luz se disparó en su costo, un avión que no se vendió y que sigue costando tenerlo parado y luego rifarlo sin avión. Los desastres naturales que han dejado en la desgracia a miles de personas y cuya ayuda se está dando a cuentagotas; políticos que han incrustado en las dependencias de gobierno a familiares, amigos y compadres, fraudes comprobados pero admitidos porque son del mismo bando, hasta el levantamiento del castigo al hijo de Bartlett que hizo sus tranzas al IMSS, la pantomima de la detención de un funcionario de Pemex y la ignorancia de las tranzas de Pío, y muchas más que muestran una corrupción peor que la criticada de sexenios anteriores. Una refinería muy costosa que se inunda, un tren que afectará la única selva que nos queda. Semáforos que cambian de color afectando a los pocos comerciantes y empresarios que han sobrevivido. Un Congreso levantadedos al servicio de la voluntad del supremo jefe y sus caprichos y que debiendo ser los defensores del pueblo que los llevó a la curul, toman decisiones que en nada benefician a la gente. Secretarios de Estado, como el de Salud, que no tiene idea de cómo administrar esa dependencia, y una maestra de negro historial que suple a otro personaje que le dio al traste a la educación.

Y para rematar, la llegada de las primeras vacunas contra la pandemia que no se aplican en primera instancia a quienes están en el campo de batalla, sino a los directivos que no tienen contacto con los enfermos.

Y como estos, muchos errores más que le están costando a los mexicanos la tranquilidad y la seguridad, pintándonos un 2021 muy difícil.

Dos años de mentiras, de incumplimiento de promesas, pues los energéticos no bajaron de precio, incluso la luz se disparó en su costo.

Primeramente, amables lectores, les deseo que esta noche la pasen tranquilos, en amena reunión familiar, acompañados, preferentemente, por las personas que viven en la misma casa y que el año próximo no esté peor que el que esta noche termina.

Este fue un año muy difícil, si bien el 2019 fue complejo, con un detrimento de la economía y estabilidad nacional por decisiones erróneas y mala dirección de la cúpula de gobierno, este año fue catastrófico con la llegada en marzo del virus que ha cobrado miles de muertes y millones de enfermos, y peor por las malas decisiones y medidas tomadas por el gobierno. Si bien desde enero-febrero se supo de lo que en principio fue una epidemia en China y que rápidamente se extendió a Europa, la negativa de cerrar fronteras propició una rápida diseminación del virus. Tan solo el ingreso libre de tanto centro y sudamericano, así como muchos africanos por la frontera sur y a los que con fines electoreros les están dando credencial del INE, pero que junto con los que llegaron por aire el coronavirus rápidamente se extendió sin estar preparados los sistemas de salud, y a eso agregarle el cierre del movimiento económico y comercial, nos llevó a niveles impresionantes de desempleo y deterioro económico que costará años en recuperarse, y eso si se toman las medidas adecuadas que no incluyen incremento de impuestos, como se viene dando.

Dos años de mentiras, de incumplimiento de promesas, pues los energéticos no bajaron de precio, incluso la luz se disparó en su costo, un avión que no se vendió y que sigue costando tenerlo parado y luego rifarlo sin avión. Los desastres naturales que han dejado en la desgracia a miles de personas y cuya ayuda se está dando a cuentagotas; políticos que han incrustado en las dependencias de gobierno a familiares, amigos y compadres, fraudes comprobados pero admitidos porque son del mismo bando, hasta el levantamiento del castigo al hijo de Bartlett que hizo sus tranzas al IMSS, la pantomima de la detención de un funcionario de Pemex y la ignorancia de las tranzas de Pío, y muchas más que muestran una corrupción peor que la criticada de sexenios anteriores. Una refinería muy costosa que se inunda, un tren que afectará la única selva que nos queda. Semáforos que cambian de color afectando a los pocos comerciantes y empresarios que han sobrevivido. Un Congreso levantadedos al servicio de la voluntad del supremo jefe y sus caprichos y que debiendo ser los defensores del pueblo que los llevó a la curul, toman decisiones que en nada benefician a la gente. Secretarios de Estado, como el de Salud, que no tiene idea de cómo administrar esa dependencia, y una maestra de negro historial que suple a otro personaje que le dio al traste a la educación.

Y para rematar, la llegada de las primeras vacunas contra la pandemia que no se aplican en primera instancia a quienes están en el campo de batalla, sino a los directivos que no tienen contacto con los enfermos.

Y como estos, muchos errores más que le están costando a los mexicanos la tranquilidad y la seguridad, pintándonos un 2021 muy difícil.

Dos años de mentiras, de incumplimiento de promesas, pues los energéticos no bajaron de precio, incluso la luz se disparó en su costo.

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