/ martes 7 de diciembre de 2021

Bermúdez-Duarte: complicidades

El que hasta anteayer todavía debió andar tranquilo, disfrutando de su inexplicable riqueza y libertad –la cual recuperó en diciembre de 2018, a los 5 días de haber iniciado la actual administración estatal de Morena–, es el exsecretario duartista de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez Zurita.

Sin embargo, después de que este lunes a su exjefe, el exgobernador Javier Duarte, le ejecutaron otra orden de aprehensión por el presunto delito de desaparición forzada, cuya penalidad va de los 40 a 70 años de prisión, seguramente el extitular de la SSP perdió el sueño y el apetito.

Y es que no obstante que en agosto pasado fue pieza importante para mantener recluido al exsecretario yunista de Gobierno, Rogelio Franco Castán –a quien Bermúdez acusó penalmente de los delitos de extorsión, abuso de autoridad y contra la administración de justicia cometidos supuestamente en su agravio–, se ve muy difícil que el exjefe policiaco no resulte implicado en la grave imputación que la Fiscalía General del Estado le ha fincado a Duarte de Ochoa, pues aparte del caso de los 19 cadáveres hallados en la barranca de La Aurora, municipio de Emiliano Zapata, el extitular de la SSP ha sido señalado por otros casos de desaparición forzada que hasta la fecha siguen impunes.

Uno de los más sonados fue el de Gibrán David Martíz Díaz, un joven concursante de “La Voz México” que fue secuestrado, torturado y ejecutado en enero de 2014.

Efraín Martiz Aguirre, padre del cantante, reveló que el agente del Ministerio Público, Guillermo Bencomo, se negó a entregarle una copia de la averiguación previa (AP-045E-2014*13-06-2014-049547-Z), pero que logró fotografiar varias de las páginas en las que se encuentra una relación de llamadas desde el teléfono celular de Gibrán (2291065252).

Según los documentos, el teléfono estuvo siendo “encendido” y “apagado” desde el día de la sustracción de su hijo y de su amigo Luis Eduardo Caballero, un joven originario del puerto de Alvarado que había discutido en una discoteca de Xalapa con Alan, (a) “Pin Pon”.

De acuerdo con Efraín Martiz, el localizador GPS del teléfono celular de su hijo registró las coordenadas de tres distintas direcciones entre el 7 y el 12 de enero, antes de que aparecieran los cadáveres en el municipio de Puente Nacional, sobre la carretera Conejos-Huatusco: uno fue el lugar donde fueron secuestrados, en la avenida Ferrocarril Interoceánico, cerca de las sedes del Congreso local y del Poder Judicial del Estado; otro en el conjunto residencial Las Ánimas, donde, dijo, “sé que ahí vive el titular de la SSP, Arturo Bermúdez”, y uno más en la Academia de Policía de El Lencero.

Hasta anteayer, el llamado “Capitán Tormenta”, quien en complicidad con su hijastro se volvió millonario en el duartismo con jugosos contratos y concesiones de la SSP, se venía dando la gran vida, luciéndose inclusive en programas de televisión con su habilidad para hacer piruetas con una moto acuática sobre las crestas de las olas del mar.

El que hasta anteayer todavía debió andar tranquilo, disfrutando de su inexplicable riqueza y libertad –la cual recuperó en diciembre de 2018, a los 5 días de haber iniciado la actual administración estatal de Morena–, es el exsecretario duartista de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez Zurita.

Sin embargo, después de que este lunes a su exjefe, el exgobernador Javier Duarte, le ejecutaron otra orden de aprehensión por el presunto delito de desaparición forzada, cuya penalidad va de los 40 a 70 años de prisión, seguramente el extitular de la SSP perdió el sueño y el apetito.

Y es que no obstante que en agosto pasado fue pieza importante para mantener recluido al exsecretario yunista de Gobierno, Rogelio Franco Castán –a quien Bermúdez acusó penalmente de los delitos de extorsión, abuso de autoridad y contra la administración de justicia cometidos supuestamente en su agravio–, se ve muy difícil que el exjefe policiaco no resulte implicado en la grave imputación que la Fiscalía General del Estado le ha fincado a Duarte de Ochoa, pues aparte del caso de los 19 cadáveres hallados en la barranca de La Aurora, municipio de Emiliano Zapata, el extitular de la SSP ha sido señalado por otros casos de desaparición forzada que hasta la fecha siguen impunes.

Uno de los más sonados fue el de Gibrán David Martíz Díaz, un joven concursante de “La Voz México” que fue secuestrado, torturado y ejecutado en enero de 2014.

Efraín Martiz Aguirre, padre del cantante, reveló que el agente del Ministerio Público, Guillermo Bencomo, se negó a entregarle una copia de la averiguación previa (AP-045E-2014*13-06-2014-049547-Z), pero que logró fotografiar varias de las páginas en las que se encuentra una relación de llamadas desde el teléfono celular de Gibrán (2291065252).

Según los documentos, el teléfono estuvo siendo “encendido” y “apagado” desde el día de la sustracción de su hijo y de su amigo Luis Eduardo Caballero, un joven originario del puerto de Alvarado que había discutido en una discoteca de Xalapa con Alan, (a) “Pin Pon”.

De acuerdo con Efraín Martiz, el localizador GPS del teléfono celular de su hijo registró las coordenadas de tres distintas direcciones entre el 7 y el 12 de enero, antes de que aparecieran los cadáveres en el municipio de Puente Nacional, sobre la carretera Conejos-Huatusco: uno fue el lugar donde fueron secuestrados, en la avenida Ferrocarril Interoceánico, cerca de las sedes del Congreso local y del Poder Judicial del Estado; otro en el conjunto residencial Las Ánimas, donde, dijo, “sé que ahí vive el titular de la SSP, Arturo Bermúdez”, y uno más en la Academia de Policía de El Lencero.

Hasta anteayer, el llamado “Capitán Tormenta”, quien en complicidad con su hijastro se volvió millonario en el duartismo con jugosos contratos y concesiones de la SSP, se venía dando la gran vida, luciéndose inclusive en programas de televisión con su habilidad para hacer piruetas con una moto acuática sobre las crestas de las olas del mar.

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