/ lunes 14 de diciembre de 2020

Camas vacías, crematorios llenos

Este es el peor momento de la peor tragedia humanitaria que hayamos padecido. Por meses, el gobierno celebró un sinsentido: tener camas de hospital vacías, pero crematorios llenos.

El supuesto encanto se rompió en las últimas semanas. Se sabía. Se alertó. El gobierno calificado como el peor en el manejo de la pandemia en el mundo -que se niega a hacer obligatorio el cubrebocas, el distanciamiento, las pruebas o a trazar datos- finalmente fue desbordado por el dolor.

El nivel de horror es el siguiente: en diciembre se infectaron cada día 10 mil 657 personas. 444 cada hora. 7 cada minuto. De ellos, 26 mueren cada hora.

Son las cifras oficiales. Las reales revelan que cada minuto se infectan 21 personas y una muere.

Y el reloj no se detiene.

Eso ha desquiciado el sistema hospitalario, con trabajadores exhaustos, sin protección: México es el país con más muertos del mundo de médicos, enfermeras.

Viene lo peor, y lo saben.

El responsable operativo del desastre es Hugo López-Gatell, cuya soberbia e ineptitud, su vasallaje y su ausencia de escrúpulos ha generado este drama humano. López-Gatell terminará en la cárcel. Tarde o temprano. Tendrá que pagar por su arrogancia y negligencia.

La Federación trata de arrojar la responsabilidad a los gobernadores. ¿O alguien recuerda al antropólogo Juan Antonio Ferrer, director del Insabi? De administrar zonas arqueológicas pasó a dirigir lo que en su día fue el seguro popular. ¿Dónde está?

¿En dónde está el secretario de Salud, Jorge Alcocer? ¿Existe?

¿En dónde está el Consejo de Salubridad General?

Los gobernadores de Morena ahora son los grandes irresponsables de esta tragedia. Claudia Sheinbaum ha tratado de ignorar a López-Gatell. Ha hecho mucho, pero no tuvo el empaque de declarar semáforo rojo en la ciudad, cuando a todas luces urgía.

El gobernante de Veracruz, Cuitláhuac García, declaró junto con Gatell a ese estado en semáforo verde. La razón es que el estado sólo hace 2.4 pruebas por cada 100 mil habitantes. No se sabe, entonces, lo que en realidad ocurre. Para el carácter veracruzano, estar en verde es una invitación a tomar la noche por asalto. La luz verde implica que la muerte tiene permiso.

El gobierno de Morena apuesta a la vacuna, a su efecto psicológico. Pero nos restan seis meses de dolor y sacrificio.

La verdadera vacuna que urge es contra la irresponsabilidad del gobierno y los suyos.

Contra la superstición de López Obrador. Contra la ausencia de liderazgo. Contra el olvido.

Redes:

@fvazquezrig

Este es el peor momento de la peor tragedia humanitaria que hayamos padecido. Por meses, el gobierno celebró un sinsentido: tener camas de hospital vacías, pero crematorios llenos.

El supuesto encanto se rompió en las últimas semanas. Se sabía. Se alertó. El gobierno calificado como el peor en el manejo de la pandemia en el mundo -que se niega a hacer obligatorio el cubrebocas, el distanciamiento, las pruebas o a trazar datos- finalmente fue desbordado por el dolor.

El nivel de horror es el siguiente: en diciembre se infectaron cada día 10 mil 657 personas. 444 cada hora. 7 cada minuto. De ellos, 26 mueren cada hora.

Son las cifras oficiales. Las reales revelan que cada minuto se infectan 21 personas y una muere.

Y el reloj no se detiene.

Eso ha desquiciado el sistema hospitalario, con trabajadores exhaustos, sin protección: México es el país con más muertos del mundo de médicos, enfermeras.

Viene lo peor, y lo saben.

El responsable operativo del desastre es Hugo López-Gatell, cuya soberbia e ineptitud, su vasallaje y su ausencia de escrúpulos ha generado este drama humano. López-Gatell terminará en la cárcel. Tarde o temprano. Tendrá que pagar por su arrogancia y negligencia.

La Federación trata de arrojar la responsabilidad a los gobernadores. ¿O alguien recuerda al antropólogo Juan Antonio Ferrer, director del Insabi? De administrar zonas arqueológicas pasó a dirigir lo que en su día fue el seguro popular. ¿Dónde está?

¿En dónde está el secretario de Salud, Jorge Alcocer? ¿Existe?

¿En dónde está el Consejo de Salubridad General?

Los gobernadores de Morena ahora son los grandes irresponsables de esta tragedia. Claudia Sheinbaum ha tratado de ignorar a López-Gatell. Ha hecho mucho, pero no tuvo el empaque de declarar semáforo rojo en la ciudad, cuando a todas luces urgía.

El gobernante de Veracruz, Cuitláhuac García, declaró junto con Gatell a ese estado en semáforo verde. La razón es que el estado sólo hace 2.4 pruebas por cada 100 mil habitantes. No se sabe, entonces, lo que en realidad ocurre. Para el carácter veracruzano, estar en verde es una invitación a tomar la noche por asalto. La luz verde implica que la muerte tiene permiso.

El gobierno de Morena apuesta a la vacuna, a su efecto psicológico. Pero nos restan seis meses de dolor y sacrificio.

La verdadera vacuna que urge es contra la irresponsabilidad del gobierno y los suyos.

Contra la superstición de López Obrador. Contra la ausencia de liderazgo. Contra el olvido.

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