/ miércoles 24 de abril de 2019

Cerrazón e intolerancia, ¿la línea?

Veracruz es un estado en donde el que no es político es periodista, se comenta a manera de broma, pero en la realidad se trata de un estado sumamente intenso en todos sentidos, lo que convierte a cualquiera en agudo grillo o reportero.

Quienes son profesionales de los medios de comunicación, quienes han ejercido día a día el difícil ejercicio del periodismo, los verdaderos, tienen todo el derecho para externar su extrañamiento por la lejana relación que ha establecido la actual administración estatal en materia de comunicación social.

En Veracruz ya se expresaron públicamente frente al presidente Andrés Manuel López Obrador durante su visita el lunes pasado, en que algunos colegas de manera valiente y puntual externaron las dificultades para obtener información oportuna.

Habría que dar atención a estas demandas, no desecharlas, analizar y replantear la estrategia de comunicación social, si es que la hay.

Hoy se vive un momento delicado con los medios de comunicación, la mayoría en quiebra, salvo los grandes consorcios; los acontecimientos no dejan de encender las alertas.

No abona en nada el ataque sistematizado desde las mañaneras para un conocido periódico de circulación nacional, al cual, literalmente, lo tienen vetado y con aires de dejarlo en la quiebra vía los convenios de publicidad.

El enfrentamiento público con el periodista Jorge Ramos, a quien antes, cuando era crítico de Enrique Peña sí se le aceptaba, pero al mínimo señalamiento público de cifras que demuestran el incremento de la inseguridad en México, el presidente literalmente lo convirtió en enemigo de la cuarta transformación.

Son muchas las señales que apuntan que los medios de comunicación enfrentan, como nunca, el embate del gobierno en turno; muy a pesar de un ejercicio diario como son las mañaneras, en donde, presuntamente se busca informar, hoy por hoy la prensa no es bien vista y se busca limitar, acotar y regular la libre expresión, mientras ésta no favorezca a las acciones del nuevo gobierno.

A nivel estatal el fracaso de la política de comunicación social mantiene al gobierno de Cuitláhuac García sumido en una crisis de credibilidad, con niveles de desaprobación que podrían ir en aumento.

ÁGORA

Y como para coronar el desprecio por los medios de comunicación de la cuarta, la senadora de Morena, Gloria Sánchez, quien aspiró a ser gobernadora de Veracruz en 1986 y compitió con Fernando Gutiérrez Barrios, logró en estos días de convulsión por la inseguridad realizar las más lamentables declaraciones, al decir que los medios “magnifican el drama”, al referirse a la masacre en Minatitlán. Sin palabras.

@monicamarena

Veracruz es un estado en donde el que no es político es periodista, se comenta a manera de broma, pero en la realidad se trata de un estado sumamente intenso en todos sentidos, lo que convierte a cualquiera en agudo grillo o reportero.

Quienes son profesionales de los medios de comunicación, quienes han ejercido día a día el difícil ejercicio del periodismo, los verdaderos, tienen todo el derecho para externar su extrañamiento por la lejana relación que ha establecido la actual administración estatal en materia de comunicación social.

En Veracruz ya se expresaron públicamente frente al presidente Andrés Manuel López Obrador durante su visita el lunes pasado, en que algunos colegas de manera valiente y puntual externaron las dificultades para obtener información oportuna.

Habría que dar atención a estas demandas, no desecharlas, analizar y replantear la estrategia de comunicación social, si es que la hay.

Hoy se vive un momento delicado con los medios de comunicación, la mayoría en quiebra, salvo los grandes consorcios; los acontecimientos no dejan de encender las alertas.

No abona en nada el ataque sistematizado desde las mañaneras para un conocido periódico de circulación nacional, al cual, literalmente, lo tienen vetado y con aires de dejarlo en la quiebra vía los convenios de publicidad.

El enfrentamiento público con el periodista Jorge Ramos, a quien antes, cuando era crítico de Enrique Peña sí se le aceptaba, pero al mínimo señalamiento público de cifras que demuestran el incremento de la inseguridad en México, el presidente literalmente lo convirtió en enemigo de la cuarta transformación.

Son muchas las señales que apuntan que los medios de comunicación enfrentan, como nunca, el embate del gobierno en turno; muy a pesar de un ejercicio diario como son las mañaneras, en donde, presuntamente se busca informar, hoy por hoy la prensa no es bien vista y se busca limitar, acotar y regular la libre expresión, mientras ésta no favorezca a las acciones del nuevo gobierno.

A nivel estatal el fracaso de la política de comunicación social mantiene al gobierno de Cuitláhuac García sumido en una crisis de credibilidad, con niveles de desaprobación que podrían ir en aumento.

ÁGORA

Y como para coronar el desprecio por los medios de comunicación de la cuarta, la senadora de Morena, Gloria Sánchez, quien aspiró a ser gobernadora de Veracruz en 1986 y compitió con Fernando Gutiérrez Barrios, logró en estos días de convulsión por la inseguridad realizar las más lamentables declaraciones, al decir que los medios “magnifican el drama”, al referirse a la masacre en Minatitlán. Sin palabras.

@monicamarena

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