/ miércoles 4 de noviembre de 2020

Choque de trenes

En el PAN las trompetas de Jericó anuncian choque de trenes...

Será en la disputa por la candidatura a presidente municipal de Veracruz, la plaza más jugosa del estado, mil 400 millones de presupuesto anual, el simple diezmo en el tiempo priista significaba 140 millones de pesos anuales para el ganador, 420 millones en tres años que serán a partir del año 2022.

El choque de trenes se visualiza con la inminente pelea entre el senador Julen Rementería del Puerto y Miguel Ángel Yunes Linares para favorecer a los hijos con la nominación.

El duelo estelar entre Julen y Yunes Linares se vislumbra a partir del carácter, el temperamento, la personalidad de ambos. Uno y otro son iguales, igualitos de tercos y testarudos.

Y, por lo tanto, ninguna cederá. Ni Julen tratando de inclinar la balanza para su hijo Bingen ni tampoco Yunes Linares con sus candidatos, ya la senadora Indira Rosales, la diputada local, Marijose Gamboa, su primogénito, Miguel Ángel Yunes Márquez.

Ambos se conocen tan bien que antes, en el año 2016, fueron aliados. Ahora, están raspados. La política los unió en una parte del camino y la política los ha vuelto a distanciar y quizá separado.

El politólogo del barrio lo profetiza de la siguiente manera: La alcaldía para uno y la mayoría de regidurías y direcciones para el otro. Pero como los dos quieren "hacha, calabaza y miel", entonces, hasta Guzmán Avilés será rebasado.

Incluso, según los profetas del desastre, si en una parte de la negociación las cosas se complicaron, entonces, Yunes Linares dejaría fuera a Indira y Marijose para imponer al primogénito como candidato panista a la alcaldía jarocha.

En el año 2016, Yunes Linares garantizó la secretaría de Infraestructura y Obra Pública a Julen Rementería y llevaron la fiesta en paz.

Incluso, habría amarrado la candidatura al Senado sacrificándose con su legítima aspiración a la silla embrujada del palacio y que dejara al primogénito del clan Yunes.

Ahora, el hijo, Bingen, se atraviesa con su tiempo. Y por los hijos, todo. Fuego amigo y enemigo, incluso.

Hay suficientes cargos públicos en la rebatinga. Las alcaldías de Veracruz y Boca del Río. El cuarteto de curules locales y federales, unis y pluris. El par de sindicaturas y el montón de regidurías. El montón de cargos públicos de confianza.

Pero los testarudos y tercos de Julen y Yunes Linares pelean la llamada "joya de la corona". Es la alcaldía jarocha o nada.

Más, mucho más, luego de que con las diecisiete visitas de López Obrador a Veracruz desde la campaña electoral a la fecha, el único alcalde con quien se ha sentado es el jarocho. Fernando Yunes Márquez.

Mucho interés y curiosidad política y humana despierta la rebatinga por la alcaldía jarocha. En el lado de Morena, por ejemplo, la candidatura panista incidirá en la nominación a la presidencia municipal, donde, y por ahora, el favorito es el diputado federal, Ricardo Exsome Zapata, destapado por la secretaria de Energía, Rocío Nahle García.

La pelea en las urnas a mediados del año entrante estará entre el PAN y Morena. Pero si el PAN se fractura con los testarudos y tercos, entonces, y como escribió Morris West en su novela, "El arlequín", los grandes imperios se derrumban desde adentro…

En el PAN las trompetas de Jericó anuncian choque de trenes...

Será en la disputa por la candidatura a presidente municipal de Veracruz, la plaza más jugosa del estado, mil 400 millones de presupuesto anual, el simple diezmo en el tiempo priista significaba 140 millones de pesos anuales para el ganador, 420 millones en tres años que serán a partir del año 2022.

El choque de trenes se visualiza con la inminente pelea entre el senador Julen Rementería del Puerto y Miguel Ángel Yunes Linares para favorecer a los hijos con la nominación.

El duelo estelar entre Julen y Yunes Linares se vislumbra a partir del carácter, el temperamento, la personalidad de ambos. Uno y otro son iguales, igualitos de tercos y testarudos.

Y, por lo tanto, ninguna cederá. Ni Julen tratando de inclinar la balanza para su hijo Bingen ni tampoco Yunes Linares con sus candidatos, ya la senadora Indira Rosales, la diputada local, Marijose Gamboa, su primogénito, Miguel Ángel Yunes Márquez.

Ambos se conocen tan bien que antes, en el año 2016, fueron aliados. Ahora, están raspados. La política los unió en una parte del camino y la política los ha vuelto a distanciar y quizá separado.

El politólogo del barrio lo profetiza de la siguiente manera: La alcaldía para uno y la mayoría de regidurías y direcciones para el otro. Pero como los dos quieren "hacha, calabaza y miel", entonces, hasta Guzmán Avilés será rebasado.

Incluso, según los profetas del desastre, si en una parte de la negociación las cosas se complicaron, entonces, Yunes Linares dejaría fuera a Indira y Marijose para imponer al primogénito como candidato panista a la alcaldía jarocha.

En el año 2016, Yunes Linares garantizó la secretaría de Infraestructura y Obra Pública a Julen Rementería y llevaron la fiesta en paz.

Incluso, habría amarrado la candidatura al Senado sacrificándose con su legítima aspiración a la silla embrujada del palacio y que dejara al primogénito del clan Yunes.

Ahora, el hijo, Bingen, se atraviesa con su tiempo. Y por los hijos, todo. Fuego amigo y enemigo, incluso.

Hay suficientes cargos públicos en la rebatinga. Las alcaldías de Veracruz y Boca del Río. El cuarteto de curules locales y federales, unis y pluris. El par de sindicaturas y el montón de regidurías. El montón de cargos públicos de confianza.

Pero los testarudos y tercos de Julen y Yunes Linares pelean la llamada "joya de la corona". Es la alcaldía jarocha o nada.

Más, mucho más, luego de que con las diecisiete visitas de López Obrador a Veracruz desde la campaña electoral a la fecha, el único alcalde con quien se ha sentado es el jarocho. Fernando Yunes Márquez.

Mucho interés y curiosidad política y humana despierta la rebatinga por la alcaldía jarocha. En el lado de Morena, por ejemplo, la candidatura panista incidirá en la nominación a la presidencia municipal, donde, y por ahora, el favorito es el diputado federal, Ricardo Exsome Zapata, destapado por la secretaria de Energía, Rocío Nahle García.

La pelea en las urnas a mediados del año entrante estará entre el PAN y Morena. Pero si el PAN se fractura con los testarudos y tercos, entonces, y como escribió Morris West en su novela, "El arlequín", los grandes imperios se derrumban desde adentro…

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