/ domingo 10 de febrero de 2019

Cuando la traición es el sello de la casa

El pasado viernes la sesión en la que se discutiría y votaría el juicio político contra el fiscal Jorge Winckler Ortiz fue pospuesta de forma indefinida en la Legislatura del estado de Veracruz.

Morena no juntó los votos necesarios para asegurar el voto contra el fiscal colocado por el exgobernador Miguel Ángel Yunes; y a los 13 diputados panistas se sumaron seis representantes de diferentes fuerzas políticas, Érick Iván Aguilar, del Partido del Trabajo; Gonzalo Guízar Valladares, de Encuentro Social; Ivonne Trujillo, de Movimiento Ciudadano; Brianda Kristel Hernández Topete y Florencia Martínez Rivera, del Partido de la Revolución Democrática, y Juan Carlos Molina, que aunque es cabeza del sector campesino del PRI, aparece como diputado independiente.

Por la tarde del pasado viernes comenzó a circular la información sobre el apoyo de dicho grupo de legisladores a la permanencia de Jorge Winckler; con esos seis diputados de otras fuerzas políticas, los panistas aseguraban los votos necesarios para conservar la Fiscalía.

Esa misma tarde, el grupo de los 19 diputados locales del PAN y sus nuevos aliados participó en un pronunciamiento conjunto en que no sólo adelantaron su voto en contra del juicio político al fiscal, sino que denunciaron la presión, las amenazas que habrían recibido.

Juan Carlos Molina, quien renunció a la bancada priista el pasado 12 de diciembre, siguió al pronunciamiento del grupo de los 19 diputados y apuntó “Juan Carlos Molina Palacios, en contra de los dos dictámenes y de las amenazas que están haciendo a nuestros compañeros diputados”.

En ese punto tomó la palabra el coordinador del grupo “Del Lado Correcto de la Historia”, Gonzalo Guízar Valladares, quien enfatizó que los legisladores reunidos hacían responsable de lo que les pase a ellos o a sus familias al secretario de Gobierno de Veracruz, Éric Cisneros Burgos… “lo hacemos responsable; ya basta de extorsiones, de amenazas”.

Con ese pronunciamiento público lanzado desde el Congreso local, los 19 diputados modificaron el escenario legislativo veracruzano y dieron un giro en el juicio político contra el fiscal de Veracruz y, por consiguiente, en el intento del Poder Ejecutivo por echar a Winckler de la FGE.

En dicho asunto, dos puntos llaman la atención; primero, la acusación que hicieron pública los diputados contra el secretario de Gobierno, señalado por presionar e incluso amenazar a los legisladores que habían adelantado su voto favorable a Winckler.

Si dicha acusación contra Éric Cisneros trasciende el terreno de la tribuna y se convierte en denuncia penal, será ahora el fiscal quien investigue al secretario.

El segundo punto tiene que ver con la lealtad, valor y cualidad que en política es cosa cada vez más rara: los seis diputados que se sumaron al grupo panista en el Congreso veracruzano, hasta hace relativamente poco lanzaban consignas y vitoreaban a Morena y a López Obrador.

Hay quien identifica a Gonzalo Guízar como el líder del grupo que cambió de bando a propósito del juicio político contra el fiscal; la versión surge a partir de que se trata, a fin de cuentas, del coordinador del grupo “Del Lado Correcto de la Historia”, no de un diputado, digamos, del montón.

Por otro lado, para entender el presente es útil recordar hechos pasados: Gonzalo Guízar nació políticamente en el PRI, donde ocupó algunos cargos de medio pelo; luego se fue al PAN, que lo hizo candidato a la presidencia municipal de Coatzacoalcos; de ahí a Panal y después a Encuentro Social, partido al que representó como plurinominal en la Cámara baja. En la elección de 2018, dada la alianza con Morena, obtuvo la curul que hoy ocupa.

Sin embargo, parece que en política no hay alianza eterna, y que la suma de PES con Morena era sólo circunstancial, electoral; una vez llegado el momento decisivo, Guízar Valladares habría orquestado la desbandada y el rompimiento de su grupo de diputados con Palacio de Gobierno.

Al final, parece que el cambio de camisa es el sello de la casa; así que no debe extrañar que mañana sea Gonzalo Guízar otra vez priista, panista o yunista.

@luisromero85

El pasado viernes la sesión en la que se discutiría y votaría el juicio político contra el fiscal Jorge Winckler Ortiz fue pospuesta de forma indefinida en la Legislatura del estado de Veracruz.

Morena no juntó los votos necesarios para asegurar el voto contra el fiscal colocado por el exgobernador Miguel Ángel Yunes; y a los 13 diputados panistas se sumaron seis representantes de diferentes fuerzas políticas, Érick Iván Aguilar, del Partido del Trabajo; Gonzalo Guízar Valladares, de Encuentro Social; Ivonne Trujillo, de Movimiento Ciudadano; Brianda Kristel Hernández Topete y Florencia Martínez Rivera, del Partido de la Revolución Democrática, y Juan Carlos Molina, que aunque es cabeza del sector campesino del PRI, aparece como diputado independiente.

Por la tarde del pasado viernes comenzó a circular la información sobre el apoyo de dicho grupo de legisladores a la permanencia de Jorge Winckler; con esos seis diputados de otras fuerzas políticas, los panistas aseguraban los votos necesarios para conservar la Fiscalía.

Esa misma tarde, el grupo de los 19 diputados locales del PAN y sus nuevos aliados participó en un pronunciamiento conjunto en que no sólo adelantaron su voto en contra del juicio político al fiscal, sino que denunciaron la presión, las amenazas que habrían recibido.

Juan Carlos Molina, quien renunció a la bancada priista el pasado 12 de diciembre, siguió al pronunciamiento del grupo de los 19 diputados y apuntó “Juan Carlos Molina Palacios, en contra de los dos dictámenes y de las amenazas que están haciendo a nuestros compañeros diputados”.

En ese punto tomó la palabra el coordinador del grupo “Del Lado Correcto de la Historia”, Gonzalo Guízar Valladares, quien enfatizó que los legisladores reunidos hacían responsable de lo que les pase a ellos o a sus familias al secretario de Gobierno de Veracruz, Éric Cisneros Burgos… “lo hacemos responsable; ya basta de extorsiones, de amenazas”.

Con ese pronunciamiento público lanzado desde el Congreso local, los 19 diputados modificaron el escenario legislativo veracruzano y dieron un giro en el juicio político contra el fiscal de Veracruz y, por consiguiente, en el intento del Poder Ejecutivo por echar a Winckler de la FGE.

En dicho asunto, dos puntos llaman la atención; primero, la acusación que hicieron pública los diputados contra el secretario de Gobierno, señalado por presionar e incluso amenazar a los legisladores que habían adelantado su voto favorable a Winckler.

Si dicha acusación contra Éric Cisneros trasciende el terreno de la tribuna y se convierte en denuncia penal, será ahora el fiscal quien investigue al secretario.

El segundo punto tiene que ver con la lealtad, valor y cualidad que en política es cosa cada vez más rara: los seis diputados que se sumaron al grupo panista en el Congreso veracruzano, hasta hace relativamente poco lanzaban consignas y vitoreaban a Morena y a López Obrador.

Hay quien identifica a Gonzalo Guízar como el líder del grupo que cambió de bando a propósito del juicio político contra el fiscal; la versión surge a partir de que se trata, a fin de cuentas, del coordinador del grupo “Del Lado Correcto de la Historia”, no de un diputado, digamos, del montón.

Por otro lado, para entender el presente es útil recordar hechos pasados: Gonzalo Guízar nació políticamente en el PRI, donde ocupó algunos cargos de medio pelo; luego se fue al PAN, que lo hizo candidato a la presidencia municipal de Coatzacoalcos; de ahí a Panal y después a Encuentro Social, partido al que representó como plurinominal en la Cámara baja. En la elección de 2018, dada la alianza con Morena, obtuvo la curul que hoy ocupa.

Sin embargo, parece que en política no hay alianza eterna, y que la suma de PES con Morena era sólo circunstancial, electoral; una vez llegado el momento decisivo, Guízar Valladares habría orquestado la desbandada y el rompimiento de su grupo de diputados con Palacio de Gobierno.

Al final, parece que el cambio de camisa es el sello de la casa; así que no debe extrañar que mañana sea Gonzalo Guízar otra vez priista, panista o yunista.

@luisromero85

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