/ lunes 10 de junio de 2019

Denuncias no alcanzan a Yunes

Las denuncias presentadas por el Órgano de Fiscalización Superior (Orfis) en contra del gobierno anterior, o sea del que encabezó Miguel Ángel Yunes Linares, han sido motivo de revuelo, tanto por lo que representan en sí las acusaciones como por la respuesta del exgobernador y las reacciones de los que no quieren a Yunes.

Involucran unos mil millones de pesos en cuanto al sistema de videovigilancia y otros miles y miles de millones, en otros rubros, que no se sabe a ciencia cierta qué fue de ellos. No es que todo se hubiera “perdido”, sino que existiría una revoltura en la documentación de los reportes con la que alguien o algunos al final saldrán perdiendo.

En ese sentido, hay diversas interpretaciones sobre estas denuncias. Unos dicen que de esta forma aprietan a Yunes para que Jorge Winckler deje de ser el fiscal general de Veracruz; otros comentan que ahora sí es el inicio de la venganza de López Obrador contra el exgobenador.

Yo lo que veo es simplemente la actuación autónoma del Orfis. Revisó las cuentas 2017, encontró irregularidades y ahora, en sus tiempos, presenta las denuncias en donde corresponde, la Fiscalía General de la República.

¿Qué sigue a esto?, pues hay la obligación de aclarar las cuentas. El que tenga la documentación en regla podrá hacerlo y que el que haya sido descuidado o hubiera agarrado lo que no es suyo, pues, estará en verdaderos aprietos.

¿Llegarán estas denuncias hasta Yunes? No lo creo. Tiene la mayor parte de su vida dedicada a la función pública y sus capacidades lo llevan a ser muy cuidadoso.

Deben andar preocupados otros.

A principios de año eran 15 las organizaciones que buscaban ser partidos políticos en Veracruz; actualmente sólo quedan 12 y el próximo año todo indica que una o máximo dos habrán alcanzado la meta y las veremos, solas, compitiendo en las próximas elecciones.

Tienen hasta diciembre para cumplir con el requisito más fuerte: realizar 20 asambleas distritales, en las que deben estar presentes al menos el 0.26% de los afiliados inscritos en el padrón electoral correspondiente a la última elección, lo que se traduce en algunos cientos de personas en cada reunión de ese tipo.

Parece fácil, pero no lo es. Hay que invertirle una buena cantidad de recursos y esfuerzos en la organización de cada asamblea.

Que se sepa, algunos lo están intentando, otros ya no. De estos últimos, sólo falta que reporten al Organismo Público Local Electoral (OPLE) su desistimiento, pero en la práctica ya han decidido dar un paso al costado.

Así las cosas, es posible que para diciembre haya sólo una organización con los requisitos cumplidos. Sería la de Podemos, de Francisco Garrido y Gonzalo Morgado.

Las denuncias presentadas por el Órgano de Fiscalización Superior (Orfis) en contra del gobierno anterior, o sea del que encabezó Miguel Ángel Yunes Linares, han sido motivo de revuelo, tanto por lo que representan en sí las acusaciones como por la respuesta del exgobernador y las reacciones de los que no quieren a Yunes.

Involucran unos mil millones de pesos en cuanto al sistema de videovigilancia y otros miles y miles de millones, en otros rubros, que no se sabe a ciencia cierta qué fue de ellos. No es que todo se hubiera “perdido”, sino que existiría una revoltura en la documentación de los reportes con la que alguien o algunos al final saldrán perdiendo.

En ese sentido, hay diversas interpretaciones sobre estas denuncias. Unos dicen que de esta forma aprietan a Yunes para que Jorge Winckler deje de ser el fiscal general de Veracruz; otros comentan que ahora sí es el inicio de la venganza de López Obrador contra el exgobenador.

Yo lo que veo es simplemente la actuación autónoma del Orfis. Revisó las cuentas 2017, encontró irregularidades y ahora, en sus tiempos, presenta las denuncias en donde corresponde, la Fiscalía General de la República.

¿Qué sigue a esto?, pues hay la obligación de aclarar las cuentas. El que tenga la documentación en regla podrá hacerlo y que el que haya sido descuidado o hubiera agarrado lo que no es suyo, pues, estará en verdaderos aprietos.

¿Llegarán estas denuncias hasta Yunes? No lo creo. Tiene la mayor parte de su vida dedicada a la función pública y sus capacidades lo llevan a ser muy cuidadoso.

Deben andar preocupados otros.

A principios de año eran 15 las organizaciones que buscaban ser partidos políticos en Veracruz; actualmente sólo quedan 12 y el próximo año todo indica que una o máximo dos habrán alcanzado la meta y las veremos, solas, compitiendo en las próximas elecciones.

Tienen hasta diciembre para cumplir con el requisito más fuerte: realizar 20 asambleas distritales, en las que deben estar presentes al menos el 0.26% de los afiliados inscritos en el padrón electoral correspondiente a la última elección, lo que se traduce en algunos cientos de personas en cada reunión de ese tipo.

Parece fácil, pero no lo es. Hay que invertirle una buena cantidad de recursos y esfuerzos en la organización de cada asamblea.

Que se sepa, algunos lo están intentando, otros ya no. De estos últimos, sólo falta que reporten al Organismo Público Local Electoral (OPLE) su desistimiento, pero en la práctica ya han decidido dar un paso al costado.

Así las cosas, es posible que para diciembre haya sólo una organización con los requisitos cumplidos. Sería la de Podemos, de Francisco Garrido y Gonzalo Morgado.

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