/ martes 10 de julio de 2018

Dirigencias partidistas, las cuentas

Cualquiera pensaría que luego de los resultados más que favorables para el Movimiento de Regeneración Nacional en las elecciones veracruzanas, el dirigente estatal de dicha fuerza política, Manuel Huerta Ladrón de Guevara, continuaría en el cargo.

Sin embargo, no será así; el propio dirigente de Morena en Veracruz se encargó de anunciar que en noviembre próximo, al vencerse su periodo, dejará ese espacio de dirección partidista; y que el nuevo dirigente será nombrado en las elecciones internas que habrán de desarrollarse en los comités municipales y distritales.

Manuel Huerta tiene motivos para celebrar: su partido en la entidad no sólo ganó la Presidencia de la República de forma contundente, sino que aportó una cifra histórica de votos para su candidato al Poder Ejecutivo Federal, más de dos millones de votos, casi 54 por ciento del total.

López Obrador tuvo en Veracruz el doble que el panista Ricardo Anaya Cortés; y cerca de un millón 400 mil sufragios más que el priista José Antonio Meade.

En la contienda por el Senado, los candidatos de Morena, Rocío Nahle y Ricardo Ahued, también registraron una votación impresionante, más de un millón 800 mil votos, con lo que el partido superó sin problema alguno a sus adversarios.

Por si fuera poco, ese partido se llevó 17 de las 20 diputaciones federales; y 20 de las 30 curules locales por mayoría relativa; todo un récord, del que Manuel Huerta fue parte importante como dirigente estatal.

Huerta Ladrón de Guevara en lo particular, y Morena en lo general, tienen suficientes motivos para celebrar el resultado de la jornada del pasado 1 de julio.

En los demás partidos políticos las cosas son diferentes y por ello han surgido voces que hablan de la necesidad de un cambio en las dirigencias.

A José de Jesús Mancha Alarcón, del PAN; Jesús Velázquez Flores, del PRD; y Américo Zúñiga Martínez, del PRI, ya los zopilotean en sus respectivos partidos.

Sergio Rodríguez, ex dirigente del Sol Azteca, pidió la renuncia Velázquez Flores, a quien acusó de someterse a la línea marcada desde Palacio de Gobierno. Dijo que su partido pasará de seis a sólo uno diputado local, gracias a la alianza con el panismo.

En Acción Nacional nadie culpa a Pepe Mancha por la derrota en los procesos local y federal. La crítica no pasa por el dirigente, aunque éste haya salido a declarar a los medios que él es el único responsable del resultado adverso.

La crítica a Mancha no se relaciona con la organización del partido, ni con los escasos resultados, sino con el tema de los contratos de gobierno. Si hay un panista cuestionado, ese es Mancha Alarcón, quien hoy –se dice– buscaría la reelección en el comité estatal de su partido.

En el PRI, pareciera que Américo Zúñiga se atrincherará en el CDE, a pesar de algunas voces que sugieren la necesidad de un cambio. Habría que señalar que el propio dirigente nacional, René Juárez Cisneros, ha desestimado el asunto de los movimientos en las dirigencias, al menos en el corto plazo.

En los partidos Acción Nacional, Revolucionario Institucional y de la Revolución Democrática se anticipa una fuerte disputa interna entre los diferentes grupos; será la pelea por el despojos tras la derrota. En todo caso, el reto para esas fuerzas políticas será la reconstrucción, levantar los pedazos.

Al interior de esos partidos comenzará la búsqueda de culpables y el ajuste de cuentas para los traidores.

Mientras tanto, la suerte de los dirigentes estatales podría pender de un hilo delgado, dado que la fauna política es carroñera por naturaleza. @luisromero85


Cualquiera pensaría que luego de los resultados más que favorables para el Movimiento de Regeneración Nacional en las elecciones veracruzanas, el dirigente estatal de dicha fuerza política, Manuel Huerta Ladrón de Guevara, continuaría en el cargo.

Sin embargo, no será así; el propio dirigente de Morena en Veracruz se encargó de anunciar que en noviembre próximo, al vencerse su periodo, dejará ese espacio de dirección partidista; y que el nuevo dirigente será nombrado en las elecciones internas que habrán de desarrollarse en los comités municipales y distritales.

Manuel Huerta tiene motivos para celebrar: su partido en la entidad no sólo ganó la Presidencia de la República de forma contundente, sino que aportó una cifra histórica de votos para su candidato al Poder Ejecutivo Federal, más de dos millones de votos, casi 54 por ciento del total.

López Obrador tuvo en Veracruz el doble que el panista Ricardo Anaya Cortés; y cerca de un millón 400 mil sufragios más que el priista José Antonio Meade.

En la contienda por el Senado, los candidatos de Morena, Rocío Nahle y Ricardo Ahued, también registraron una votación impresionante, más de un millón 800 mil votos, con lo que el partido superó sin problema alguno a sus adversarios.

Por si fuera poco, ese partido se llevó 17 de las 20 diputaciones federales; y 20 de las 30 curules locales por mayoría relativa; todo un récord, del que Manuel Huerta fue parte importante como dirigente estatal.

Huerta Ladrón de Guevara en lo particular, y Morena en lo general, tienen suficientes motivos para celebrar el resultado de la jornada del pasado 1 de julio.

En los demás partidos políticos las cosas son diferentes y por ello han surgido voces que hablan de la necesidad de un cambio en las dirigencias.

A José de Jesús Mancha Alarcón, del PAN; Jesús Velázquez Flores, del PRD; y Américo Zúñiga Martínez, del PRI, ya los zopilotean en sus respectivos partidos.

Sergio Rodríguez, ex dirigente del Sol Azteca, pidió la renuncia Velázquez Flores, a quien acusó de someterse a la línea marcada desde Palacio de Gobierno. Dijo que su partido pasará de seis a sólo uno diputado local, gracias a la alianza con el panismo.

En Acción Nacional nadie culpa a Pepe Mancha por la derrota en los procesos local y federal. La crítica no pasa por el dirigente, aunque éste haya salido a declarar a los medios que él es el único responsable del resultado adverso.

La crítica a Mancha no se relaciona con la organización del partido, ni con los escasos resultados, sino con el tema de los contratos de gobierno. Si hay un panista cuestionado, ese es Mancha Alarcón, quien hoy –se dice– buscaría la reelección en el comité estatal de su partido.

En el PRI, pareciera que Américo Zúñiga se atrincherará en el CDE, a pesar de algunas voces que sugieren la necesidad de un cambio. Habría que señalar que el propio dirigente nacional, René Juárez Cisneros, ha desestimado el asunto de los movimientos en las dirigencias, al menos en el corto plazo.

En los partidos Acción Nacional, Revolucionario Institucional y de la Revolución Democrática se anticipa una fuerte disputa interna entre los diferentes grupos; será la pelea por el despojos tras la derrota. En todo caso, el reto para esas fuerzas políticas será la reconstrucción, levantar los pedazos.

Al interior de esos partidos comenzará la búsqueda de culpables y el ajuste de cuentas para los traidores.

Mientras tanto, la suerte de los dirigentes estatales podría pender de un hilo delgado, dado que la fauna política es carroñera por naturaleza. @luisromero85


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