/ miércoles 10 de julio de 2019

Duarte, la ansiada venganza contra Peña

Hay una clara línea para llegar hasta el ex presidente Enrique Peña Nieto; las señales son muy obvias, la orden de aprehensión en contra de Emilio Lozoya y familia; los señalamientos de presunto enriquecimiento ilícito en contra del ex procurador Alberto Elías Beltrán; la detención del abogado de dos ex presidente priistas, Juan Collado y sin duda, las declaraciones de Javier Duarte que buscan exhibir una extorsión de funcionarios peñistas, además de su pactada entrega en Guatemala.

Todo este entramado político-judicial en contra de la llamada “mafia del poder” tendría como objetivo un gran golpe a menos de un año de la presidencia de Andrés Manuel López Obrador.

En este sentido, el ex gobernador de Veracruz, huésped en el Reclusorio Norte, sería una pieza importante para desnudar a quienes pensaron, podían confiar en un pacto de impunidad con el gobierno morenista.

No es casualidad que Peña Nieto ya se encuentre en Europa, después de que apenas hace pocos días, inundara las revistas de sociales y las redes, desbordando amor y alegría con su nueva pareja.

El ex presidente confiado en su nueva circunstancia, habría comentado con cercanos, que su intención era vivir en México, sin embargo, las señales lo hicieron cambiar de parecer en forma inesperada y tomar un avión con destino a Madrid.

Javier Duarte y su versión en torno a su presunta entrega pactada, involucra a varios actores políticos, sin embargo, todos los caminos conducen a Enrique Peña Nieto, quien, según el ex gobernador, le habría facilitado dinero para entregar a quien era procurador general de la república, Alberto Elías Beltrán.

También entra en esta trama quien fuera secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, quien según Duarte, fue quien organizó un teatro para que pareciera que el gobierno mexicano había por fin, capturado a Javier a cambio de dejar en paz a su familia.

Desprestigiar a Enrique Peña es parte de la venganza que seguramente Javier Duarte saboreó varias noches y hasta soñó estando recluido, con rabia y dolor.

Ante los ojos de todos, es verdad, Enrique Peña dejó solo a Duarte en plena crisis, cuando se fueron revelando los escandalosos casos de corrupción que presuntamente se ejecutaron en el último sexenio priista en Veracruz.

La vorágine de desprestigio que acarreó Javier Duarte, hizo que Peña se olvidara de presuntos apoyos, que hoy busca el ex gobernador revivir, como justificante.

Peña al final no tan solo dejó a Duarte solo, sino que permitió el escarnio, persecución y aprehensión de quien, en su momento, se dijo, amigo cercano.

Pero hay varias cosas que pudieran no cuadrar en la autodefensa de Javier y que por fuerza, más que ayudarlo, podrían empinarlo más.

Porque sí Peña cae, seguramente serán muchas las piezas que se irán con él a un profundo pozo.

Duarte seguramente tiene línea para hablar a su favor, se le han facilitado los micrófonos, pero fiel a su estilo y suerte, podría volver a resultar incómodo, incluso, para aquellos que hoy seguramente le prometieron su ansiada libertad.

Ágora

Nos leemos en agosto por necesarias vacaciones, que todos tengan unos días de verano llenos de paz y armonía, que en estos tiempos tanto se requieren.

@monicamarena

Hay una clara línea para llegar hasta el ex presidente Enrique Peña Nieto; las señales son muy obvias, la orden de aprehensión en contra de Emilio Lozoya y familia; los señalamientos de presunto enriquecimiento ilícito en contra del ex procurador Alberto Elías Beltrán; la detención del abogado de dos ex presidente priistas, Juan Collado y sin duda, las declaraciones de Javier Duarte que buscan exhibir una extorsión de funcionarios peñistas, además de su pactada entrega en Guatemala.

Todo este entramado político-judicial en contra de la llamada “mafia del poder” tendría como objetivo un gran golpe a menos de un año de la presidencia de Andrés Manuel López Obrador.

En este sentido, el ex gobernador de Veracruz, huésped en el Reclusorio Norte, sería una pieza importante para desnudar a quienes pensaron, podían confiar en un pacto de impunidad con el gobierno morenista.

No es casualidad que Peña Nieto ya se encuentre en Europa, después de que apenas hace pocos días, inundara las revistas de sociales y las redes, desbordando amor y alegría con su nueva pareja.

El ex presidente confiado en su nueva circunstancia, habría comentado con cercanos, que su intención era vivir en México, sin embargo, las señales lo hicieron cambiar de parecer en forma inesperada y tomar un avión con destino a Madrid.

Javier Duarte y su versión en torno a su presunta entrega pactada, involucra a varios actores políticos, sin embargo, todos los caminos conducen a Enrique Peña Nieto, quien, según el ex gobernador, le habría facilitado dinero para entregar a quien era procurador general de la república, Alberto Elías Beltrán.

También entra en esta trama quien fuera secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, quien según Duarte, fue quien organizó un teatro para que pareciera que el gobierno mexicano había por fin, capturado a Javier a cambio de dejar en paz a su familia.

Desprestigiar a Enrique Peña es parte de la venganza que seguramente Javier Duarte saboreó varias noches y hasta soñó estando recluido, con rabia y dolor.

Ante los ojos de todos, es verdad, Enrique Peña dejó solo a Duarte en plena crisis, cuando se fueron revelando los escandalosos casos de corrupción que presuntamente se ejecutaron en el último sexenio priista en Veracruz.

La vorágine de desprestigio que acarreó Javier Duarte, hizo que Peña se olvidara de presuntos apoyos, que hoy busca el ex gobernador revivir, como justificante.

Peña al final no tan solo dejó a Duarte solo, sino que permitió el escarnio, persecución y aprehensión de quien, en su momento, se dijo, amigo cercano.

Pero hay varias cosas que pudieran no cuadrar en la autodefensa de Javier y que por fuerza, más que ayudarlo, podrían empinarlo más.

Porque sí Peña cae, seguramente serán muchas las piezas que se irán con él a un profundo pozo.

Duarte seguramente tiene línea para hablar a su favor, se le han facilitado los micrófonos, pero fiel a su estilo y suerte, podría volver a resultar incómodo, incluso, para aquellos que hoy seguramente le prometieron su ansiada libertad.

Ágora

Nos leemos en agosto por necesarias vacaciones, que todos tengan unos días de verano llenos de paz y armonía, que en estos tiempos tanto se requieren.

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