/ miércoles 9 de marzo de 2022

Eficacia y austeridad en el IPE

Con una administración eficaz y austera, el Instituto de Pensiones del Estado de Veracruz que preside Daniela Griego Ceballos, ha entregado buenas cuentas a los veracruzanos, en la dinámica de intenso trabajo que impulsa el gobernador Cuitláhuac García Jiménez. Austeridad, insistimos, pero también transparencia, combate a la corrupción y apego a lo que dispone la normatividad. En el pasado reciente, los veracruzanos aún lo recuerdan, el IPE fue una dependencia de enriquecimiento. Existen anécdotas de cómo funcionarios públicos se la pasaban a cuerpo de rey, lo mismo en el Hotel Chachalacas, que, en el Xalapa, administrados ambos por esta dependencia. Pero, así como lucraron con estos espacios, los abandonaron, sin meterles un cinco en su mantenimiento. Pero no sólo eso, con las propias pensiones también se despacharon con la cuchara grande.

Por eso llama la atención que, en esta nueva época, lo dice la propia titular en un documento que ha colgado en su página web, por la obligada rendición de cuentas, se implementó una estrategia para estabilizar el déficit del instituto; se pusieron las tecnologías de la información al servicio de los pensionados; se implementó una administración moderna y eficaz y se ha pasado de la desconfianza al reconocimiento social. Bien.

Lo primero ha sido, sin duda, lo más difícil. Se le quitaron tantos huevos a la gallina de oro que de pronto quedó seca. Por eso se trabajó en disminuir el déficit financiero, controlarlo, con acciones, re insistimos, de austeridad. Por eso, anota Daniela Griego en el documento, “la máxima transparencia y el combate a la corrupción han permitido tener otra perspectiva y otro futuro posible para el Instituto”. Con la modernización tecnológica, impulsada también por la pandemia del COVID-19, ahora se modificaron servicios como el Pase de Revista de Supervivencia, el Programa de Préstamos e incluso las reuniones de Comités y Consejo, acortándose la brecha digital que existía. “En tres años se ha logrado avanzar con el apoyo del Comité de Control de Desempeño Institucional en la matriz de riesgos, y en la renovación de personas y en la mejora de los procesos administrativos”, expone la titular en el documento.

Por eso el IPE pasó de la desconfianza hacia el reconocimiento social. “Cuando se recibió al Instituto esta administración lo encontró no sólo con insuficiencia financiera, también con una desconfianza por parte de las y los pensionados, y organizaciones sindicales por el manejo deficiente de administraciones anteriores, evidenciado en la disminución de la reserva técnica, los adeudos de entes incorporados, deudas con derechohabientes”. Por ello, en estos tres años, con todas las acciones y el buen manejo, se indica, se ha logrado el reconocimiento de pensionistas, de los sindicatos y de las organizaciones de pensionados, lo que significa un gran logro que permitirá cerrar el sexenio con mejores perspectivas para el futuro del IPE, concluye. Bien y recontra bien.

Nos vemos los jueves

valeramk@hotmail.com

Con una administración eficaz y austera, el Instituto de Pensiones del Estado de Veracruz que preside Daniela Griego Ceballos, ha entregado buenas cuentas a los veracruzanos, en la dinámica de intenso trabajo que impulsa el gobernador Cuitláhuac García Jiménez. Austeridad, insistimos, pero también transparencia, combate a la corrupción y apego a lo que dispone la normatividad. En el pasado reciente, los veracruzanos aún lo recuerdan, el IPE fue una dependencia de enriquecimiento. Existen anécdotas de cómo funcionarios públicos se la pasaban a cuerpo de rey, lo mismo en el Hotel Chachalacas, que, en el Xalapa, administrados ambos por esta dependencia. Pero, así como lucraron con estos espacios, los abandonaron, sin meterles un cinco en su mantenimiento. Pero no sólo eso, con las propias pensiones también se despacharon con la cuchara grande.

Por eso llama la atención que, en esta nueva época, lo dice la propia titular en un documento que ha colgado en su página web, por la obligada rendición de cuentas, se implementó una estrategia para estabilizar el déficit del instituto; se pusieron las tecnologías de la información al servicio de los pensionados; se implementó una administración moderna y eficaz y se ha pasado de la desconfianza al reconocimiento social. Bien.

Lo primero ha sido, sin duda, lo más difícil. Se le quitaron tantos huevos a la gallina de oro que de pronto quedó seca. Por eso se trabajó en disminuir el déficit financiero, controlarlo, con acciones, re insistimos, de austeridad. Por eso, anota Daniela Griego en el documento, “la máxima transparencia y el combate a la corrupción han permitido tener otra perspectiva y otro futuro posible para el Instituto”. Con la modernización tecnológica, impulsada también por la pandemia del COVID-19, ahora se modificaron servicios como el Pase de Revista de Supervivencia, el Programa de Préstamos e incluso las reuniones de Comités y Consejo, acortándose la brecha digital que existía. “En tres años se ha logrado avanzar con el apoyo del Comité de Control de Desempeño Institucional en la matriz de riesgos, y en la renovación de personas y en la mejora de los procesos administrativos”, expone la titular en el documento.

Por eso el IPE pasó de la desconfianza hacia el reconocimiento social. “Cuando se recibió al Instituto esta administración lo encontró no sólo con insuficiencia financiera, también con una desconfianza por parte de las y los pensionados, y organizaciones sindicales por el manejo deficiente de administraciones anteriores, evidenciado en la disminución de la reserva técnica, los adeudos de entes incorporados, deudas con derechohabientes”. Por ello, en estos tres años, con todas las acciones y el buen manejo, se indica, se ha logrado el reconocimiento de pensionistas, de los sindicatos y de las organizaciones de pensionados, lo que significa un gran logro que permitirá cerrar el sexenio con mejores perspectivas para el futuro del IPE, concluye. Bien y recontra bien.

Nos vemos los jueves

valeramk@hotmail.com

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