/ miércoles 15 de enero de 2020

El desgaste de las "mañaneras"

Que se recuerde, nunca como hoy habíamos tenido a un presidente que acaparara las primeras planas de los periódicos, y que se enfrentara (todos los días) a la dicotomía entre reporteros y periodistas de diferente formación intelectual y ética, quienes con la mayor facilidad encuentran acceso a las conferencias mañaneras de López Obrador.

En cambio hoy en día, vemos a un AMLO que intenta comunicar al auditorio nacional y a todos aquellos que leen periódicos, revistas, adictos a las redes sociales: “lo que acontece en el país” y los reporteros escuchan, unos analizando lo importante y otros convertidos en sus más feroces críticos; sin pensar en el daño que causan confrontando al pueblo con el titular del Poder Ejecutivo.

Lo malo que ha resultado por la apertura de López Obrador es que difícilmente exista algún reportero que no quiera ganar la nota del día por la expresión directa de AMLO, puesto que la exclusiva le da a quien la obtenga puntos favorables en su trabajo y reflectores ante sus colegas, elementos que permiten moldear la personalidad de los invitados a escuchar al presidente en Palacio Nacional, aunque también genera envidia y animadversión de los mediocres y acomplejados que no salen bien librados, en la lucha con sus colegas por alcanzar la noticia más importante del día.

Ya son varios los periodistas cuya presencia en las “mañaneras” resulta incómoda y aunque se reconozca que la libertad de prensa enfrenta una crisis en este país, las afirmaciones del Comité de Protección a los Periodistas resultan un tanto temerarias para la oficina de prensa del titular del Ejecutivo, por señalar la crisis generada por la desaparición y muerte de periodistas y reporteros que la oficina de prensa oficial descarta, a veces criminalizando a los periodistas muertos y desaparecidos o atribuyendo esas muertes y agresiones por otras actividades ajenas al periodismo.

Ayer, por ejemplo, el reportero Jorge Ramos, nacionalidad mexico-americana, espetó al presidente la descalificación por su trabajo, que según el reportero de Univisión afirmó: “que es la peor administración pública, el peor gobierno que ha tenido México desde los tiempos de la Revolución”.

El presidente amablemente le contestó que todo se debe a la descomposición social, crisis, decadencia y degradación progresiva que sufre el país y que así lo encontró. El compromiso de AMLO es que pronto superaremos todos esos problemas.

Que se recuerde, nunca como hoy habíamos tenido a un presidente que acaparara las primeras planas de los periódicos, y que se enfrentara (todos los días) a la dicotomía entre reporteros y periodistas de diferente formación intelectual y ética, quienes con la mayor facilidad encuentran acceso a las conferencias mañaneras de López Obrador.

En cambio hoy en día, vemos a un AMLO que intenta comunicar al auditorio nacional y a todos aquellos que leen periódicos, revistas, adictos a las redes sociales: “lo que acontece en el país” y los reporteros escuchan, unos analizando lo importante y otros convertidos en sus más feroces críticos; sin pensar en el daño que causan confrontando al pueblo con el titular del Poder Ejecutivo.

Lo malo que ha resultado por la apertura de López Obrador es que difícilmente exista algún reportero que no quiera ganar la nota del día por la expresión directa de AMLO, puesto que la exclusiva le da a quien la obtenga puntos favorables en su trabajo y reflectores ante sus colegas, elementos que permiten moldear la personalidad de los invitados a escuchar al presidente en Palacio Nacional, aunque también genera envidia y animadversión de los mediocres y acomplejados que no salen bien librados, en la lucha con sus colegas por alcanzar la noticia más importante del día.

Ya son varios los periodistas cuya presencia en las “mañaneras” resulta incómoda y aunque se reconozca que la libertad de prensa enfrenta una crisis en este país, las afirmaciones del Comité de Protección a los Periodistas resultan un tanto temerarias para la oficina de prensa del titular del Ejecutivo, por señalar la crisis generada por la desaparición y muerte de periodistas y reporteros que la oficina de prensa oficial descarta, a veces criminalizando a los periodistas muertos y desaparecidos o atribuyendo esas muertes y agresiones por otras actividades ajenas al periodismo.

Ayer, por ejemplo, el reportero Jorge Ramos, nacionalidad mexico-americana, espetó al presidente la descalificación por su trabajo, que según el reportero de Univisión afirmó: “que es la peor administración pública, el peor gobierno que ha tenido México desde los tiempos de la Revolución”.

El presidente amablemente le contestó que todo se debe a la descomposición social, crisis, decadencia y degradación progresiva que sufre el país y que así lo encontró. El compromiso de AMLO es que pronto superaremos todos esos problemas.