/ domingo 10 de febrero de 2019

El dilema: es Eric o él

Antes de tomar decisiones políticas necesarias habrá una última oportunidad para los “operadores” del gobernador Cuitláhuac García Jiménez.

Es la lógica a la que se refiere el “hasta nuevo aviso” que se comunicó a los diputados para dar tiempo a Morena de reunir los 34 votos que necesita antes de reanudar la sesión extraordinaria en el Congreso local para llevar a cabo el juicio político del fiscal general, Jorge Winckler Ortiz, y removerlo, o abandonar esa batalla virtualmente perdida y trabajar para ganar la guerra de la elección local de 2021 y, en especial, la de gobernador, presidencia y Congreso de la Unión en 2022.

No hay margen, pierden por tres votos, pues 19 miembros de las bancadas opositoras: Sergio Hernández, Rodrigo García, Juan Manuel de Unánue, Bingen Rementería, María Josefina Gamboa, Judith Pineda, Montserrat Ortega, Jéssica Lagunes, Graciela Hernández, Enrique Cambranis, Guillermo Serna y María de Jesús Martínez, del PAN; Gonzalo Guízar, Érik Iván Aguilar y Florencia Martínez, de “El Lado Correcto de la Historia”; Brianda Kristel e Ivonne Trujillo, del PRD-MC, y Juan Carlos Molina, quien renegó al grupo priista declarándose ‘independiente’ y ahora se forma al lado de los azules, dejaron asentado ante notario público de su decisión en contra de esos dictámenes, con lo cual los morenistas no tienen mayoría calificada para lograrlo. No es de suponer, es la realidad, los morenos están en la lona, y es más fácil relevar a Juan Javier Gómez Cazarín en la presidencia de la Junta de Coordinación Política de la Cámara por su ineficacia fallándole a su jefe político, o amonestar a José Manuel Pozos Castro o a Amado Cruz Malpica si hubieran participado en un eventual complot, o que la lumbre llegue hasta al secretario de Gobierno, Éric Patrocinio Cisneros Burgos, quien se enreda en los hilos que mueve desde Palacio de Gobierno, que en la posibilidad de botar a Winckler. Pese a la fuerte tormenta, si el gobernador actúa con sensatez y escucha a su sentido común, deberá esperar para cortarse un brazo; esto es, mantener en el cargo a su secretario de Gobierno y evitar quedar más vulnerable de lo que está. Es una máxima de la política que se expresa coloquialmente en la frase “comer sapos sin hacer gestos”. Y si su principal colaborador sigue sin darle buenos resultados, entonces debe decidir entre su secretario o él, y rodearse de gente con oficio político, conocimiento, experiencia y habilidad, por la gobernabilidad y el bien de los habitantes de este sufrido estado. ¿O usted qué opina?

RUMORES Y MÁS RUMORES

El sábado el reportero Marcos Miranda Cogco Marmiko echó a volar el rumor de la renuncia del secretario de Gobierno, Éric Cisneros, y de su inminente relevo por el tuxtleco Elías Miguel Moreno Brizuela, exsenador que tuviera vínculos con el exgobernador Miguel Ángel Yunes Linares. Logró permear esa falsa noticia hasta que el propio Gobierno del Estado salió a desmentirla a través de la oficina de Iván Luna, jefe de Comunicación Social. Moreno tiene fuerte relación con AMLO, pero no con Cuitláhuac, a quien criticó recientemente mintiendo sobre un mal servicio prestado en el sector salud. Ciertamente —por sus funciones de operación política asignada— al secretario Eric se le dejó caer la viga del fallido juicio político contra Winckler, cuando en realidad la principal responsabilidad fue de quienes lideran y tienen la obligación de cabildear y operar en la Cámara de Diputados. Lo que se afirma es que sí habrá consecuencias, pero a su tiempo, no ahora. Así que los desesperados deben tomar su tecito para serenarse.

opedro2006@gmail.com

Antes de tomar decisiones políticas necesarias habrá una última oportunidad para los “operadores” del gobernador Cuitláhuac García Jiménez.

Es la lógica a la que se refiere el “hasta nuevo aviso” que se comunicó a los diputados para dar tiempo a Morena de reunir los 34 votos que necesita antes de reanudar la sesión extraordinaria en el Congreso local para llevar a cabo el juicio político del fiscal general, Jorge Winckler Ortiz, y removerlo, o abandonar esa batalla virtualmente perdida y trabajar para ganar la guerra de la elección local de 2021 y, en especial, la de gobernador, presidencia y Congreso de la Unión en 2022.

No hay margen, pierden por tres votos, pues 19 miembros de las bancadas opositoras: Sergio Hernández, Rodrigo García, Juan Manuel de Unánue, Bingen Rementería, María Josefina Gamboa, Judith Pineda, Montserrat Ortega, Jéssica Lagunes, Graciela Hernández, Enrique Cambranis, Guillermo Serna y María de Jesús Martínez, del PAN; Gonzalo Guízar, Érik Iván Aguilar y Florencia Martínez, de “El Lado Correcto de la Historia”; Brianda Kristel e Ivonne Trujillo, del PRD-MC, y Juan Carlos Molina, quien renegó al grupo priista declarándose ‘independiente’ y ahora se forma al lado de los azules, dejaron asentado ante notario público de su decisión en contra de esos dictámenes, con lo cual los morenistas no tienen mayoría calificada para lograrlo. No es de suponer, es la realidad, los morenos están en la lona, y es más fácil relevar a Juan Javier Gómez Cazarín en la presidencia de la Junta de Coordinación Política de la Cámara por su ineficacia fallándole a su jefe político, o amonestar a José Manuel Pozos Castro o a Amado Cruz Malpica si hubieran participado en un eventual complot, o que la lumbre llegue hasta al secretario de Gobierno, Éric Patrocinio Cisneros Burgos, quien se enreda en los hilos que mueve desde Palacio de Gobierno, que en la posibilidad de botar a Winckler. Pese a la fuerte tormenta, si el gobernador actúa con sensatez y escucha a su sentido común, deberá esperar para cortarse un brazo; esto es, mantener en el cargo a su secretario de Gobierno y evitar quedar más vulnerable de lo que está. Es una máxima de la política que se expresa coloquialmente en la frase “comer sapos sin hacer gestos”. Y si su principal colaborador sigue sin darle buenos resultados, entonces debe decidir entre su secretario o él, y rodearse de gente con oficio político, conocimiento, experiencia y habilidad, por la gobernabilidad y el bien de los habitantes de este sufrido estado. ¿O usted qué opina?

RUMORES Y MÁS RUMORES

El sábado el reportero Marcos Miranda Cogco Marmiko echó a volar el rumor de la renuncia del secretario de Gobierno, Éric Cisneros, y de su inminente relevo por el tuxtleco Elías Miguel Moreno Brizuela, exsenador que tuviera vínculos con el exgobernador Miguel Ángel Yunes Linares. Logró permear esa falsa noticia hasta que el propio Gobierno del Estado salió a desmentirla a través de la oficina de Iván Luna, jefe de Comunicación Social. Moreno tiene fuerte relación con AMLO, pero no con Cuitláhuac, a quien criticó recientemente mintiendo sobre un mal servicio prestado en el sector salud. Ciertamente —por sus funciones de operación política asignada— al secretario Eric se le dejó caer la viga del fallido juicio político contra Winckler, cuando en realidad la principal responsabilidad fue de quienes lideran y tienen la obligación de cabildear y operar en la Cámara de Diputados. Lo que se afirma es que sí habrá consecuencias, pero a su tiempo, no ahora. Así que los desesperados deben tomar su tecito para serenarse.

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