/ jueves 17 de enero de 2019

El olvido del gremio periodístico

Anteayer falleció Manuel Carvallo, un periodista sui géneris, bronco, irreverente, tozudo, amable y rendido a la amistad. De él se cuentan muchas anécdotas de su juventud, que merecidamente le dieron la etiqueta de “loco”. Lo era, a su modo. Lo que nadie regateó fue su lealtad, principalmente a su familia y amigos. Un último adiós tras su inesperada muerte después de una exitosa cirugía de amputación de su pie hasta el tobillo, pero luego sufrió un paro cardio-respiratorio. Manuel no tenía seguridad social, como muchos reporteros, y por eso lo atendieron en la Cruz Roja, cuyos gastos fueron cubiertos por una generosa mano. Su caso sirve para reflexionar acerca de la situación de cientos de periodistas que carecen de lo elemental en casos de enfermedad, de ellos y sus familias. Los patrones no asumen su responsabilidad a que obliga la ley para otorgarles esa prestación social. Y el gobierno tampoco lo hace, cuando está obligado a hacer respetar la ley. De ahí la desprotección de este gremio que defiende causas ajenas, pero no la suya. Ni la Comisión Estatal de Atención y Protección de Periodistas (CEAPP), que conocen del problema porque sus integrantes provienen de él, han hecho algo para atender esta situación. ¿Qué hacer frente a este caso? Hay necesidad de replantear las funciones de la CEAPP para que, independientemente de exigir que las autoridades brinden protección y garanticen justicia para quien o quienes lo requieran, se ocupen de buscar mecanismos que atiendan otras necesidades de quienes se dedican a actividades de comunicación, o en todo caso que los propios periodistas se organicen para obtener lo mínimo en seguridad social. Contar con un organismo como la CEAPP es ya un importante avance, no debe desaparecer como plantean algunas voces irreflexivas, sino reorientar sus funciones, hacerlo funcional. Esta Comisión bien puedo celebrar acuerdos con las instituciones de Salud, u otras, para otorgar beneficios institucionales que ya existen, que a los periodistas. Nada regalado, pero sí accesible a las posibilidades de todos ellos. Eso es posible si, con todo y las diferencias naturales entre los comunicadores, hay solidaridad gremial. La CEAPP tiene la enorme responsabilidad de buscar soluciones a los verdaderos problemas de los periodistas y sus familias, es una prioridad, y los comunicadores hacer conciencia de que en unidad pueden lograr lo que no han podido en décadas, especialmente en el puerto de Veracruz, pues en otras zonas del estado hay organizaciones ejemplares que también pudieran ayudar si comparten esa experiencia. El gobierno, federal, estatal o municipal, puede hacer mucho por este importante gremio, sobre todo el federal. Hace años hubo la disposición del IMSS para celebrar convenios de intercambio con los medios de comunicación, y eso cubría el pago que debían hacer los patrones. Fue cuando los periodistas gozaban de atención médica para ellos y sus familias, tenían derecho a una vivienda y créditos para adquirir enseres domésticos. Se trata de que este tipo de situaciones queden resueltas, garantizando el derecho a la salud y al bienestar familiar. Acaso en la visita que realiza en próximos días al estado de Veracruz el presidente Andrés Manuel López Obrador, convenga que los periodistas hagan un planteamiento formal de esta necesidad, o que la propia CEAPP haga un pronunciamiento de su posición respecto a esta cuestión. Lo más importante, en todo caso, es que sean los propios periodistas quienes tomen el control de su situación. Es necesario hacerlo en el plazo inmediato. Por lo pronto, el gremio periodístico de Veracruz ya decidió reunirse el próximo día 20 para tomar acuerdos en este y otros importantes temas que inciden en ellos. Enhorabuena.

Escriba a opedro2006@gmail.com

Anteayer falleció Manuel Carvallo, un periodista sui géneris, bronco, irreverente, tozudo, amable y rendido a la amistad. De él se cuentan muchas anécdotas de su juventud, que merecidamente le dieron la etiqueta de “loco”. Lo era, a su modo. Lo que nadie regateó fue su lealtad, principalmente a su familia y amigos. Un último adiós tras su inesperada muerte después de una exitosa cirugía de amputación de su pie hasta el tobillo, pero luego sufrió un paro cardio-respiratorio. Manuel no tenía seguridad social, como muchos reporteros, y por eso lo atendieron en la Cruz Roja, cuyos gastos fueron cubiertos por una generosa mano. Su caso sirve para reflexionar acerca de la situación de cientos de periodistas que carecen de lo elemental en casos de enfermedad, de ellos y sus familias. Los patrones no asumen su responsabilidad a que obliga la ley para otorgarles esa prestación social. Y el gobierno tampoco lo hace, cuando está obligado a hacer respetar la ley. De ahí la desprotección de este gremio que defiende causas ajenas, pero no la suya. Ni la Comisión Estatal de Atención y Protección de Periodistas (CEAPP), que conocen del problema porque sus integrantes provienen de él, han hecho algo para atender esta situación. ¿Qué hacer frente a este caso? Hay necesidad de replantear las funciones de la CEAPP para que, independientemente de exigir que las autoridades brinden protección y garanticen justicia para quien o quienes lo requieran, se ocupen de buscar mecanismos que atiendan otras necesidades de quienes se dedican a actividades de comunicación, o en todo caso que los propios periodistas se organicen para obtener lo mínimo en seguridad social. Contar con un organismo como la CEAPP es ya un importante avance, no debe desaparecer como plantean algunas voces irreflexivas, sino reorientar sus funciones, hacerlo funcional. Esta Comisión bien puedo celebrar acuerdos con las instituciones de Salud, u otras, para otorgar beneficios institucionales que ya existen, que a los periodistas. Nada regalado, pero sí accesible a las posibilidades de todos ellos. Eso es posible si, con todo y las diferencias naturales entre los comunicadores, hay solidaridad gremial. La CEAPP tiene la enorme responsabilidad de buscar soluciones a los verdaderos problemas de los periodistas y sus familias, es una prioridad, y los comunicadores hacer conciencia de que en unidad pueden lograr lo que no han podido en décadas, especialmente en el puerto de Veracruz, pues en otras zonas del estado hay organizaciones ejemplares que también pudieran ayudar si comparten esa experiencia. El gobierno, federal, estatal o municipal, puede hacer mucho por este importante gremio, sobre todo el federal. Hace años hubo la disposición del IMSS para celebrar convenios de intercambio con los medios de comunicación, y eso cubría el pago que debían hacer los patrones. Fue cuando los periodistas gozaban de atención médica para ellos y sus familias, tenían derecho a una vivienda y créditos para adquirir enseres domésticos. Se trata de que este tipo de situaciones queden resueltas, garantizando el derecho a la salud y al bienestar familiar. Acaso en la visita que realiza en próximos días al estado de Veracruz el presidente Andrés Manuel López Obrador, convenga que los periodistas hagan un planteamiento formal de esta necesidad, o que la propia CEAPP haga un pronunciamiento de su posición respecto a esta cuestión. Lo más importante, en todo caso, es que sean los propios periodistas quienes tomen el control de su situación. Es necesario hacerlo en el plazo inmediato. Por lo pronto, el gremio periodístico de Veracruz ya decidió reunirse el próximo día 20 para tomar acuerdos en este y otros importantes temas que inciden en ellos. Enhorabuena.

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