/ viernes 27 de noviembre de 2020

Eliminación de la violencia contra la mujer

Con el fin de llevar a cabo actividades para sensibilizar a la opinión pública del grave problema de la violencia contra la mujer, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró en 1999 la celebración del Día Internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer, el 25 de noviembre.

Según la misma declaración, por violencia contra la mujer se entiende todo acto -de violencia- basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o que pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada (Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer, ONU 1993).

Se reconoce el esfuerzo de los organismos y gobiernos que tienen como intención la promoción de los valores, la salvaguarda de las virtudes, el cuidado por la vida humana y el respeto por la mujer. De tal modo que no existan más entre nosotros experiencias de dolor hacia las mujeres por el hecho de ser tales. En este sentido, es importante que la celebración de la eliminación de la violencia sea un compromiso de todos: gobiernos e instituciones, organismos, familias y comunidades con tal que la convivencia humana se realice en las márgenes del respeto, la libertad y la cordialidad.

Si bien es cierto que este compromiso es una tarea enfática de todos, también es cierto que, particularmente este año 2020, ha coloreado con diversas tonalidades la convivencia familiar, sobre todo por el resguardo al que nos han orillado las medidas de prevención ante el riesgo de contagio de coronavirus. Este escenario parece ser el caldo de cultivo perfecto para las situaciones de violencia, teniendo efectos adversos para mujeres, niñas y adolescentes, quienes ha sufrido el surgimiento o agravamiento de situaciones de violencia (ENSU, INEGI 2020).

Si bien es cierto que el Estado mexicano ha implementado muchas medidas para frenar y terminar con la violencia hacia la mujer, también es cierto que hay muchos recursos para atender la violencia contra ellas, tales como: refugios para mujeres en situación de violencia, centros de justicia para mujeres, agencias y fiscalías especializadas en delitos contra la mujer. Todo ello tiene la intención de ayudar en la instauración de una patria en la que la vida de todos cuente y se respete, se promueva y se custodie, de tal modo que juntos logremos una convivencia más amable.

Con el fin de llevar a cabo actividades para sensibilizar a la opinión pública del grave problema de la violencia contra la mujer, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró en 1999 la celebración del Día Internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer, el 25 de noviembre.

Según la misma declaración, por violencia contra la mujer se entiende todo acto -de violencia- basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o que pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada (Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer, ONU 1993).

Se reconoce el esfuerzo de los organismos y gobiernos que tienen como intención la promoción de los valores, la salvaguarda de las virtudes, el cuidado por la vida humana y el respeto por la mujer. De tal modo que no existan más entre nosotros experiencias de dolor hacia las mujeres por el hecho de ser tales. En este sentido, es importante que la celebración de la eliminación de la violencia sea un compromiso de todos: gobiernos e instituciones, organismos, familias y comunidades con tal que la convivencia humana se realice en las márgenes del respeto, la libertad y la cordialidad.

Si bien es cierto que este compromiso es una tarea enfática de todos, también es cierto que, particularmente este año 2020, ha coloreado con diversas tonalidades la convivencia familiar, sobre todo por el resguardo al que nos han orillado las medidas de prevención ante el riesgo de contagio de coronavirus. Este escenario parece ser el caldo de cultivo perfecto para las situaciones de violencia, teniendo efectos adversos para mujeres, niñas y adolescentes, quienes ha sufrido el surgimiento o agravamiento de situaciones de violencia (ENSU, INEGI 2020).

Si bien es cierto que el Estado mexicano ha implementado muchas medidas para frenar y terminar con la violencia hacia la mujer, también es cierto que hay muchos recursos para atender la violencia contra ellas, tales como: refugios para mujeres en situación de violencia, centros de justicia para mujeres, agencias y fiscalías especializadas en delitos contra la mujer. Todo ello tiene la intención de ayudar en la instauración de una patria en la que la vida de todos cuente y se respete, se promueva y se custodie, de tal modo que juntos logremos una convivencia más amable.