/ viernes 24 de mayo de 2019

Empatía

Estimado lector, ¿alguna vez ha tenido la intención de comprender los sentimientos y emociones de forma objetiva y racional de otra persona? Esa actitud se llama empatía.

La palabra empatía es de origen griego, “empátheia”, que significa según el diccionario de etimologías grecolatinas, emocionado. Desde el punto de vista de la psicología es “la capacidad cognitiva que tiene el ser humano, de sentir o percibir lo que otra persona sentiría si estuviera en la misma situación vivida por aquella”.

Esta habilidad socioemocional es muy importante para las relaciones humanas positivas y duraderas. Se puede desarrollar, si usted quiere y tiene interés de ayudar a los demás, pues permite que las personas se apoyen entre sí. Está íntimamente relacionada con procurar el bien de los semejantes de manera desinteresada, incluso a costa del interés propio; con el amor y con la preocupación por los demás, así como con la capacidad de ayudar de manera voluntaria y solidaria.

Una persona empática sabe escuchar a los demás, entender o comprender sus problemas y emociones y ser asertivo con sus semejantes. Cuando hay una empatía inmediata entre dos personas, significa que hubo una gran conexión vital, una identificación inmediata, lo que brinda una buena oportunidad de relacionarse adecuadamente.

Quien es empático desarrolla la capacidad intelectual de apreciar la manera en que siente la otra persona, lo que le facilita la comprensión de su comportamiento y le facilita para mantener con el otro una interacción positiva para ambos, respetando lo que piensa y siente cada uno y buscando acuerdos de mutuo beneficio.

Por ello, se ha observado que las personas empáticas suelen tener más éxito social, familiar o laboral, ya que esta habilidad socioemocional facilita las relaciones interpersonales, la negociación, la capacidad de persuadir y el desarrollo del carisma.

Esta actitud es lo opuesto de antipatía. Es generadora de gozo, alegría y satisfacción. Permite establecer relaciones saludables, generando una mejor convivencia entre los individuos.

Por otro lado, la empatía permite a una persona comprender, ayudar y motivar a otra que atraviesa por un mal momento, es rechazada, acosada o ha sufrido algún fracaso, logrando una mayor colaboración y entendimiento entre los individuos de una comunidad.

Es muy útil para conectarse con los demás, porque nos lleva a relacionarnos con simpatía, a comunicarnos con el otro con interés sincero, a través de la escucha activa; de conocer la forma con el que explora el mundo y mediante la comprensión, entender y respetar su forma de pensar y de actuar.

Si así lo hacemos, nuestras propias emociones se amplían, incorporamos nuevos aprendizajes, nuevas maneras de convivir y al ser empáticos caminamos más seguros por la vida porque entramos a una espiral de autorrealización individual y convivencia sana y pacífica.

carlos_jorge27@hotmail.com



Estimado lector, ¿alguna vez ha tenido la intención de comprender los sentimientos y emociones de forma objetiva y racional de otra persona? Esa actitud se llama empatía.

La palabra empatía es de origen griego, “empátheia”, que significa según el diccionario de etimologías grecolatinas, emocionado. Desde el punto de vista de la psicología es “la capacidad cognitiva que tiene el ser humano, de sentir o percibir lo que otra persona sentiría si estuviera en la misma situación vivida por aquella”.

Esta habilidad socioemocional es muy importante para las relaciones humanas positivas y duraderas. Se puede desarrollar, si usted quiere y tiene interés de ayudar a los demás, pues permite que las personas se apoyen entre sí. Está íntimamente relacionada con procurar el bien de los semejantes de manera desinteresada, incluso a costa del interés propio; con el amor y con la preocupación por los demás, así como con la capacidad de ayudar de manera voluntaria y solidaria.

Una persona empática sabe escuchar a los demás, entender o comprender sus problemas y emociones y ser asertivo con sus semejantes. Cuando hay una empatía inmediata entre dos personas, significa que hubo una gran conexión vital, una identificación inmediata, lo que brinda una buena oportunidad de relacionarse adecuadamente.

Quien es empático desarrolla la capacidad intelectual de apreciar la manera en que siente la otra persona, lo que le facilita la comprensión de su comportamiento y le facilita para mantener con el otro una interacción positiva para ambos, respetando lo que piensa y siente cada uno y buscando acuerdos de mutuo beneficio.

Por ello, se ha observado que las personas empáticas suelen tener más éxito social, familiar o laboral, ya que esta habilidad socioemocional facilita las relaciones interpersonales, la negociación, la capacidad de persuadir y el desarrollo del carisma.

Esta actitud es lo opuesto de antipatía. Es generadora de gozo, alegría y satisfacción. Permite establecer relaciones saludables, generando una mejor convivencia entre los individuos.

Por otro lado, la empatía permite a una persona comprender, ayudar y motivar a otra que atraviesa por un mal momento, es rechazada, acosada o ha sufrido algún fracaso, logrando una mayor colaboración y entendimiento entre los individuos de una comunidad.

Es muy útil para conectarse con los demás, porque nos lleva a relacionarnos con simpatía, a comunicarnos con el otro con interés sincero, a través de la escucha activa; de conocer la forma con el que explora el mundo y mediante la comprensión, entender y respetar su forma de pensar y de actuar.

Si así lo hacemos, nuestras propias emociones se amplían, incorporamos nuevos aprendizajes, nuevas maneras de convivir y al ser empáticos caminamos más seguros por la vida porque entramos a una espiral de autorrealización individual y convivencia sana y pacífica.

carlos_jorge27@hotmail.com