/ jueves 4 de julio de 2019

Escuelas del sur, “focos rojos” por la inseguridad

Por si a alguien dentro o fuera del gobierno no le quedaba claro que el de la inseguridad es un problema serio, un funcionario del sector educativo acaba de admitir que la zona sur de Veracruz es un “foco rojo”.

Obviamente el subsecretario de Educación Media Superior y Superior, Jorge Uscanga Villalba, se refirió a la inseguridad en las escuelas luego de que recientemente se dio a conocer la presunta participación de una menor en el secuestro y asesinato de su compañero adolescente Carlos “N”.

Sin embargo, la inseguridad y la violencia no se circunscriben al ámbito escolar, pues vecinos de colonias de Minatitlán, Coatzacoalcos y otros municipios sureños han externado que sienten miedo en sus colonias, en sus calles y hasta en el interior de sus hogares.

De manera constante los medios de comunicación damos reporte de secuestros y asesinatos y de cuerpos hallados entre milpas, a orillas de caminos y de carreteras.

Asimismo son frecuentes los casos de hombres y mujeres asesinados a balazos, en el atrio de una iglesia, afuera de una tienda de conveniencia, en el interior de un bar o de un restaurante y sobre la banqueta de cualquier calle.

Los reportes han incluido ataques mortales en las inmediaciones de escuelas, en salones de baile en plenas fiestas, en domicilios particulares, en talleres mecánicos, en consultorios médicos y en muchos otros sitios.

Uscanga Villalba intentó dar el mensaje de que la autoridad busca implementar medidas de prevención para evitar que alumnos participen o sean víctimas de hechos delictivos.

Textualmente expuso: "Se buscará instalar protocolos o mecanismos necesarios para poder tener más seguridad, como por ejemplo, el tema de las cámaras, el tema de cualquier otro dispositivo útil para la seguridad de los estudiantes”.

Pero no sólo eso, sino que además van a brindar orientación a la comunidad estudiantil.

Si hay quienes aseguran que están disminuyendo los delitos, para qué implementar las medidas que anuncia el subsecretario. Tales acciones no serían necesarias si los maestros y los estudiantes no fueran víctimas de los delincuentes.

La realidad se sigue imponiendo ante las versiones oficiales que de manera infructuosa intentan ser optimistas y de la misma forma buscan transmitir tranquilidad a la gente.

Ya no es extraño enterarse de asaltos en los bancos y en tiendas de conveniencia, como tampoco resulta raro escuchar que los vecinos están cada vez mejor organizados para defenderse con sus propios medios de los delincuentes.

Se ha hecho común también que asaltantes, rateros, violadores, acosadores y otros tipos de delincuentes sean detenidos y amarrados por vecinos que los atrapan in fraganti.

Los golpean y en muchos casos se niegan a entregarlos a la policía porque casi siempre salen libres en horas.

Ya han ocurrido linchamientos en los que delincuentes mueren por las golpizas que reciben e incluso algunos han sido quemados. Antaño estas situaciones eran vistas hasta con terror, hoy parecen formar parte de nuestra cotidianidad.


Opine, comente e informe a los correos electrónicos srdonrene@gmail.com y rvalle@diariodexalapa.com.mx. Y en twitter @renedelvalleb. También puede leernos en la web site www.diariodexalapa.com.mx.

Por si a alguien dentro o fuera del gobierno no le quedaba claro que el de la inseguridad es un problema serio, un funcionario del sector educativo acaba de admitir que la zona sur de Veracruz es un “foco rojo”.

Obviamente el subsecretario de Educación Media Superior y Superior, Jorge Uscanga Villalba, se refirió a la inseguridad en las escuelas luego de que recientemente se dio a conocer la presunta participación de una menor en el secuestro y asesinato de su compañero adolescente Carlos “N”.

Sin embargo, la inseguridad y la violencia no se circunscriben al ámbito escolar, pues vecinos de colonias de Minatitlán, Coatzacoalcos y otros municipios sureños han externado que sienten miedo en sus colonias, en sus calles y hasta en el interior de sus hogares.

De manera constante los medios de comunicación damos reporte de secuestros y asesinatos y de cuerpos hallados entre milpas, a orillas de caminos y de carreteras.

Asimismo son frecuentes los casos de hombres y mujeres asesinados a balazos, en el atrio de una iglesia, afuera de una tienda de conveniencia, en el interior de un bar o de un restaurante y sobre la banqueta de cualquier calle.

Los reportes han incluido ataques mortales en las inmediaciones de escuelas, en salones de baile en plenas fiestas, en domicilios particulares, en talleres mecánicos, en consultorios médicos y en muchos otros sitios.

Uscanga Villalba intentó dar el mensaje de que la autoridad busca implementar medidas de prevención para evitar que alumnos participen o sean víctimas de hechos delictivos.

Textualmente expuso: "Se buscará instalar protocolos o mecanismos necesarios para poder tener más seguridad, como por ejemplo, el tema de las cámaras, el tema de cualquier otro dispositivo útil para la seguridad de los estudiantes”.

Pero no sólo eso, sino que además van a brindar orientación a la comunidad estudiantil.

Si hay quienes aseguran que están disminuyendo los delitos, para qué implementar las medidas que anuncia el subsecretario. Tales acciones no serían necesarias si los maestros y los estudiantes no fueran víctimas de los delincuentes.

La realidad se sigue imponiendo ante las versiones oficiales que de manera infructuosa intentan ser optimistas y de la misma forma buscan transmitir tranquilidad a la gente.

Ya no es extraño enterarse de asaltos en los bancos y en tiendas de conveniencia, como tampoco resulta raro escuchar que los vecinos están cada vez mejor organizados para defenderse con sus propios medios de los delincuentes.

Se ha hecho común también que asaltantes, rateros, violadores, acosadores y otros tipos de delincuentes sean detenidos y amarrados por vecinos que los atrapan in fraganti.

Los golpean y en muchos casos se niegan a entregarlos a la policía porque casi siempre salen libres en horas.

Ya han ocurrido linchamientos en los que delincuentes mueren por las golpizas que reciben e incluso algunos han sido quemados. Antaño estas situaciones eran vistas hasta con terror, hoy parecen formar parte de nuestra cotidianidad.


Opine, comente e informe a los correos electrónicos srdonrene@gmail.com y rvalle@diariodexalapa.com.mx. Y en twitter @renedelvalleb. También puede leernos en la web site www.diariodexalapa.com.mx.