/ lunes 9 de mayo de 2022

Falta el aterrizaje

Los tiempos lo requerían. El pasado 4 de mayo el presidente Andrés Manuel López Obrador anunció su plan de control inflacionario, con el apoyo de empresas mexicanas, para proteger de la carestía a los mexicanos mediante el control de precios en 24 artículos de primera necesidad, con una serie de medidas complementarias.

No es la primera vez que esto sucede, la inflación es una enfermedad económica recurrente que afecta a todos, pero principalmente a los que menos tienen, en su generalidad a los países en vías de desarrollo.

Con Miguel de la Madrid se llamó Pacto de Solidaridad, con Carlos Salinas Pacto para la Estabilidad y el Crecimiento Económico, con Ernesto Zedillo Alianza para la Recuperación Económica, y con Enrique Peña Nieto Pacto por México.

El presidente López Obrador le ha denominado “Paquete Contra la Inflación y la Carestía (PACIC)”, que cuenta con las siguientes estrategias:

Producción: Estabilización de combustibles y referencias al precio del gas y luz. Aumento de producción en el campo mediante la suma de los programas “Sembrando Vida” y “Producción para el Bienestar”. Eliminación de cuotas de insumos a fertilizantes.

Distribución: Seguridad en carreteras. Conservación de cuotas de peaje al transporte. Exención de la Carta Porte a básicos; mínimo hasta el 1 de octubre de 2022. Conservación de tarifas ferroviarias y de interconexión. Reducción de tiempos y costos en el despacho aduanal. Despacho expedito en carga de puertos marítimos.

Comercio Exterior: Arancel cero a la importación de básicos e insumos. Entre otros: aceite de maíz, arroz palay, atún, carne de cerdo y pollo, etcétera.

Específicas: Constitución de una reserva estratégica de maíz, como medida emergente. Dotar de precios de garantía al maíz, frijol, arroz y leche. Fortalecer el Programa de Abasto Diconsa y Liconsa. Aceptación en el programa PACIC de empresas y agrupaciones privadas, comprometidas con el gobierno por seis meses, extensible. No se incrementarán las tarifas de telefónicas y móviles de Telmex y Telcel.

El gobierno federal establecerá programas específicos mediante aportaciones en la seguridad alimentaria, además de los señalados en el apoyo a fertilizantes, abasto y adquisición de leche, así como programas específicos de apoyo a la agricultura. Se mantendrá el subsidio a la gasolina.

En este orden, el plan o paquete contendrá una canasta básica de 24 productos, en su generalidad alimentos y de higiene básica.

Como toda propuesta gubernamental tiene polarización de opiniones que citan desde los tiempos de aplicación sus resultados en el corto, mediano o largo plazos, si son suficientes muchos opinan; pocos aportan.

Lo que es cierto es que la política de precios puesta en ejecución por parte del gobierno federal a no incrementar el precio de las gasolinas, establecer precios referenciales al gas y a la luz, donde sí hay mucho dinero ya aportado y por hacerlo (solo ver el comportamiento del IEPS).

Es conocido también que cuando la inflación llega no es fácil eliminarla, menos en el corto plazo. Como todos los fenómenos económicos tienen un ciclo y que haya las circunstancias que lo posibiliten; a nadie le conviene la inflación.

Los privados se descapitalizan, los consumidores ven reducido su poder de compra, disminuye el consumo, las ventas cualitativamente no son las mismas.

Por su parte, el Gobierno ve disminuido su gestión financiera, bajan los impresos por impuestos y les aumentan los gastos de operación.

Pero la pregunta es ¿qué ponen los gobiernos subnacionales?; es decir, el estado y los municipios en apoyo de los ciudadanos y gobernados; hasta ahora no se sabe de su intervención, pero sí se pueden aplicar en orientar a los ciudadanos. ¿A dónde se van a conseguir y pagar los productos de la canasta de este programa?

También pueden ser vigilantes que se cumpla con lo ofrecido, que exista suficiente oferta, no que cuando se llegue le digan al pueblo ¡ya no hay de esos!, pero sí de estos.

En resumen: que estemos enterados de logística y puesta en operación, que quedemos satisfechos con esta política presidencial y que no sea solo una manifestación congruente a la ocasión que se quede corta ante la expectativa ciudadana para mejorar su economía.

Falta lo principal: los precios, hasta ahora no comunicados. El Gobierno del Estado y los Ayuntamientos deben ser los encargados de que lleguen los productos a la mesa de todos en las condiciones acordadas y que las clases más desprotegidas puedan aspirar a estos satisfactores.

Los tiempos lo requerían. El pasado 4 de mayo el presidente Andrés Manuel López Obrador anunció su plan de control inflacionario, con el apoyo de empresas mexicanas, para proteger de la carestía a los mexicanos mediante el control de precios en 24 artículos de primera necesidad, con una serie de medidas complementarias.

No es la primera vez que esto sucede, la inflación es una enfermedad económica recurrente que afecta a todos, pero principalmente a los que menos tienen, en su generalidad a los países en vías de desarrollo.

Con Miguel de la Madrid se llamó Pacto de Solidaridad, con Carlos Salinas Pacto para la Estabilidad y el Crecimiento Económico, con Ernesto Zedillo Alianza para la Recuperación Económica, y con Enrique Peña Nieto Pacto por México.

El presidente López Obrador le ha denominado “Paquete Contra la Inflación y la Carestía (PACIC)”, que cuenta con las siguientes estrategias:

Producción: Estabilización de combustibles y referencias al precio del gas y luz. Aumento de producción en el campo mediante la suma de los programas “Sembrando Vida” y “Producción para el Bienestar”. Eliminación de cuotas de insumos a fertilizantes.

Distribución: Seguridad en carreteras. Conservación de cuotas de peaje al transporte. Exención de la Carta Porte a básicos; mínimo hasta el 1 de octubre de 2022. Conservación de tarifas ferroviarias y de interconexión. Reducción de tiempos y costos en el despacho aduanal. Despacho expedito en carga de puertos marítimos.

Comercio Exterior: Arancel cero a la importación de básicos e insumos. Entre otros: aceite de maíz, arroz palay, atún, carne de cerdo y pollo, etcétera.

Específicas: Constitución de una reserva estratégica de maíz, como medida emergente. Dotar de precios de garantía al maíz, frijol, arroz y leche. Fortalecer el Programa de Abasto Diconsa y Liconsa. Aceptación en el programa PACIC de empresas y agrupaciones privadas, comprometidas con el gobierno por seis meses, extensible. No se incrementarán las tarifas de telefónicas y móviles de Telmex y Telcel.

El gobierno federal establecerá programas específicos mediante aportaciones en la seguridad alimentaria, además de los señalados en el apoyo a fertilizantes, abasto y adquisición de leche, así como programas específicos de apoyo a la agricultura. Se mantendrá el subsidio a la gasolina.

En este orden, el plan o paquete contendrá una canasta básica de 24 productos, en su generalidad alimentos y de higiene básica.

Como toda propuesta gubernamental tiene polarización de opiniones que citan desde los tiempos de aplicación sus resultados en el corto, mediano o largo plazos, si son suficientes muchos opinan; pocos aportan.

Lo que es cierto es que la política de precios puesta en ejecución por parte del gobierno federal a no incrementar el precio de las gasolinas, establecer precios referenciales al gas y a la luz, donde sí hay mucho dinero ya aportado y por hacerlo (solo ver el comportamiento del IEPS).

Es conocido también que cuando la inflación llega no es fácil eliminarla, menos en el corto plazo. Como todos los fenómenos económicos tienen un ciclo y que haya las circunstancias que lo posibiliten; a nadie le conviene la inflación.

Los privados se descapitalizan, los consumidores ven reducido su poder de compra, disminuye el consumo, las ventas cualitativamente no son las mismas.

Por su parte, el Gobierno ve disminuido su gestión financiera, bajan los impresos por impuestos y les aumentan los gastos de operación.

Pero la pregunta es ¿qué ponen los gobiernos subnacionales?; es decir, el estado y los municipios en apoyo de los ciudadanos y gobernados; hasta ahora no se sabe de su intervención, pero sí se pueden aplicar en orientar a los ciudadanos. ¿A dónde se van a conseguir y pagar los productos de la canasta de este programa?

También pueden ser vigilantes que se cumpla con lo ofrecido, que exista suficiente oferta, no que cuando se llegue le digan al pueblo ¡ya no hay de esos!, pero sí de estos.

En resumen: que estemos enterados de logística y puesta en operación, que quedemos satisfechos con esta política presidencial y que no sea solo una manifestación congruente a la ocasión que se quede corta ante la expectativa ciudadana para mejorar su economía.

Falta lo principal: los precios, hasta ahora no comunicados. El Gobierno del Estado y los Ayuntamientos deben ser los encargados de que lleguen los productos a la mesa de todos en las condiciones acordadas y que las clases más desprotegidas puedan aspirar a estos satisfactores.