/ jueves 11 de junio de 2020

Hacía falta sacar un BOA

“Lo que ocurre es que ya se arrepintieron de promover la revocación de mandato, por eso lanzaron el BOA”, me comentó una fuente al interior de Palacio Nacional (una persona que pasa tiempo tanto en la oficina del presidente, como en las instalaciones que albergan a Morena).

El que la oposición busque organizarse para alcanzar o recuperar el poder no sorprende, es un acto natural de la política en casi cualquier país.

De hecho, tampoco resulta extraño que AMLO decidiera “ventilar” un documento carente de autor y sin certeza de veracidad, con tintes conspiracionistas: “es la marca de la casa”.

Como político López Obrador es predecible en algunos aspectos, por ejemplo, cuando se siente debilitado acostumbra señalar complots en su contra, de la misma manera que lo hizo en los videoescándalos de 2004, y en sus derrotas electorales de 2006 y 2012.

La culpa siempre es de alguien más, sólo que ahora lo anuncia como presidente de la República, estando en Palacio Nacional.

No hay de otra, la bizarra e increíble aparición de un documento llamado BOA, que delata la existencia de un Bloque Opositor Amplio (conformado por expresidentes, cámaras empresariales, periodistas, medios de comunicación, partidos políticos, organismos electorales y demás), no hace más que dejar al descubierto que hay preocupación por probables resultados adversos para Morena en 2021.

Que la oposición se organice es un tema de la democracia. Lo hizo Morena en 2018 para ganar la elección que llevó a López Obrador a la Presidencia: generó alianzas para culpar al gobierno de Enrique Peña Nieto de todos los males que aquejaban al país. No veo por qué sea “delito” en esta ocasión.

La estrategia no es nueva, tampoco de uso exclusivo.

Además, la inclusión tanto del INE como del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación en el BOA pareciera buscar adelantar un gran complot electoral que justifique una derrota de Morena (en caso de darse), en los próximos comicios, para después, en 2022, buscar revocar el mandato al presidente, y entonces sí, con los árbitros de la elección presuntamente coludidos, aplicar el socorrido “se los dije, se los dije”.

De paso, además del tema conspiracionista, el lanzamiento del BOA pretendió ser una “cortina de humo” para evitar hablar de los temas graves en el país, como el erróneo manejo de la pandemia y la crisis económica que nos dejó millones de desempleados, las manifestaciones que vandalizan ciudades sin que la policía intervenga, el crédito pedido al Banco Mundial, y quizá, hasta el evidente incremento de violencia contra las mujeres en el hogar, en fin, temas sobran.

No cabe duda, hacía falta sacar un BOA.

alejandroaguirre77@gmail.com

“Lo que ocurre es que ya se arrepintieron de promover la revocación de mandato, por eso lanzaron el BOA”, me comentó una fuente al interior de Palacio Nacional (una persona que pasa tiempo tanto en la oficina del presidente, como en las instalaciones que albergan a Morena).

El que la oposición busque organizarse para alcanzar o recuperar el poder no sorprende, es un acto natural de la política en casi cualquier país.

De hecho, tampoco resulta extraño que AMLO decidiera “ventilar” un documento carente de autor y sin certeza de veracidad, con tintes conspiracionistas: “es la marca de la casa”.

Como político López Obrador es predecible en algunos aspectos, por ejemplo, cuando se siente debilitado acostumbra señalar complots en su contra, de la misma manera que lo hizo en los videoescándalos de 2004, y en sus derrotas electorales de 2006 y 2012.

La culpa siempre es de alguien más, sólo que ahora lo anuncia como presidente de la República, estando en Palacio Nacional.

No hay de otra, la bizarra e increíble aparición de un documento llamado BOA, que delata la existencia de un Bloque Opositor Amplio (conformado por expresidentes, cámaras empresariales, periodistas, medios de comunicación, partidos políticos, organismos electorales y demás), no hace más que dejar al descubierto que hay preocupación por probables resultados adversos para Morena en 2021.

Que la oposición se organice es un tema de la democracia. Lo hizo Morena en 2018 para ganar la elección que llevó a López Obrador a la Presidencia: generó alianzas para culpar al gobierno de Enrique Peña Nieto de todos los males que aquejaban al país. No veo por qué sea “delito” en esta ocasión.

La estrategia no es nueva, tampoco de uso exclusivo.

Además, la inclusión tanto del INE como del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación en el BOA pareciera buscar adelantar un gran complot electoral que justifique una derrota de Morena (en caso de darse), en los próximos comicios, para después, en 2022, buscar revocar el mandato al presidente, y entonces sí, con los árbitros de la elección presuntamente coludidos, aplicar el socorrido “se los dije, se los dije”.

De paso, además del tema conspiracionista, el lanzamiento del BOA pretendió ser una “cortina de humo” para evitar hablar de los temas graves en el país, como el erróneo manejo de la pandemia y la crisis económica que nos dejó millones de desempleados, las manifestaciones que vandalizan ciudades sin que la policía intervenga, el crédito pedido al Banco Mundial, y quizá, hasta el evidente incremento de violencia contra las mujeres en el hogar, en fin, temas sobran.

No cabe duda, hacía falta sacar un BOA.

alejandroaguirre77@gmail.com

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