/ lunes 3 de diciembre de 2018

La carambola de AMLO en Veracruz

No es un secreto que el primer estado que visita un Presidente de la República suele guardar un simbolismo especial. Hace cuatro semanas, cuando AMLO acordó su agenda de giras y decidió arrancar con Veracruz (y no Tabasco), lo hizo sabiendo que ahí, en la tierra que arrebató a los Yunes, mataría varios “pájaros de un tiro”.

Uno de los estados donde AMLO pensó que podría perder la gubernatura era, precisamente, Veracruz. El de Tabasco siempre supo que tenía ganada (y por mucho) la presidencial ahí, pero que quizá el voto diferenciado acabaría por darle la victoria a Miguel Yunes Márquez.

Por ello, junto con su equipo cercano de trabajo, AMLO decidió convertir a Veracruz en uno de los lugares más visitados durante su campaña. Era, junto con Puebla, el “hueso más duro de roer”. Los Yunes y los Morenos Valle no eran “peritas en dulce”.

Cuitláhuac García poseía fuerza, pero teniendo enfrente al gobernador Miguel Ángel Yunes apoyando a su hijo, la encomienda parecía complicada, o cuando menos, muy cerrada. AMLO lo sabía, por eso me confiaron lo siguiente, en una charla que tuve:

“Mira, Alejandro, sabemos que Cuitláhuac necesita, sin lugar a dudas, un fuerte empujón en la opinión pública veracruzana para arrancar su gestión. AMLO aprovechará su visita, y ahí, en Xalapa, el próximo 2 de diciembre, lo señalará y le dirá a todos que Cuitláhuac es y será un gran gobernador”.

Además de darle un duro “espaldarazo” a Cuitláhuac García frente a sus gobernados, AMLO efectuó lo que escribí en este espacio hace semanas: anunciar un programa de apoyo emergente para los colectivos que buscan a sus desaparecidos en Veracruz.

Cuitláhuac García sabe que de no haber coincidido la elección presidencial con el choque frente al hijo de Yunes, se habría quedado cerca (muy cerca, quizá), pero difícilmente hubiera ganado.

En Veracruz ganó AMLO y empujó la victoria de Cuitláhuac García. El de Tabasco se tomó personal las ofensas de Yunes (aquello de “loco”) e hizo doble campaña en el estado: una, para llevarse la presidencial en suelo “jarocho”, y dos, para hacer gobernador a su pupilo.

alejandroaguirre77@gmail.com



No es un secreto que el primer estado que visita un Presidente de la República suele guardar un simbolismo especial. Hace cuatro semanas, cuando AMLO acordó su agenda de giras y decidió arrancar con Veracruz (y no Tabasco), lo hizo sabiendo que ahí, en la tierra que arrebató a los Yunes, mataría varios “pájaros de un tiro”.

Uno de los estados donde AMLO pensó que podría perder la gubernatura era, precisamente, Veracruz. El de Tabasco siempre supo que tenía ganada (y por mucho) la presidencial ahí, pero que quizá el voto diferenciado acabaría por darle la victoria a Miguel Yunes Márquez.

Por ello, junto con su equipo cercano de trabajo, AMLO decidió convertir a Veracruz en uno de los lugares más visitados durante su campaña. Era, junto con Puebla, el “hueso más duro de roer”. Los Yunes y los Morenos Valle no eran “peritas en dulce”.

Cuitláhuac García poseía fuerza, pero teniendo enfrente al gobernador Miguel Ángel Yunes apoyando a su hijo, la encomienda parecía complicada, o cuando menos, muy cerrada. AMLO lo sabía, por eso me confiaron lo siguiente, en una charla que tuve:

“Mira, Alejandro, sabemos que Cuitláhuac necesita, sin lugar a dudas, un fuerte empujón en la opinión pública veracruzana para arrancar su gestión. AMLO aprovechará su visita, y ahí, en Xalapa, el próximo 2 de diciembre, lo señalará y le dirá a todos que Cuitláhuac es y será un gran gobernador”.

Además de darle un duro “espaldarazo” a Cuitláhuac García frente a sus gobernados, AMLO efectuó lo que escribí en este espacio hace semanas: anunciar un programa de apoyo emergente para los colectivos que buscan a sus desaparecidos en Veracruz.

Cuitláhuac García sabe que de no haber coincidido la elección presidencial con el choque frente al hijo de Yunes, se habría quedado cerca (muy cerca, quizá), pero difícilmente hubiera ganado.

En Veracruz ganó AMLO y empujó la victoria de Cuitláhuac García. El de Tabasco se tomó personal las ofensas de Yunes (aquello de “loco”) e hizo doble campaña en el estado: una, para llevarse la presidencial en suelo “jarocho”, y dos, para hacer gobernador a su pupilo.

alejandroaguirre77@gmail.com



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