/ miércoles 12 de junio de 2019

La literatura turca

Por vez primera me asomé al edificio de la literatura turca a través de la ventana El Libro Negro (Alfaguara), después que a Orhan Pamuk, su autor, le fuera otorgado el Premio Nobel de Literatura 2006. Y apenas el año pasado tuve la oportunidad de andar algunos de los caminos recorridos por aquél en su natal Estambul. En el libro subrayé la siguiente frase: “Cuando el jardín de la memoria comienza a secarse —le había dicho Celal (a Galip) una de aquellas noches—, uno tiembla con amor por los últimos árboles y rosales que le quedan. Los riego y los acaricio de la mañana a la noche para que no se sequen: ¡Recuerdo, recuerdo que no quiero olvidar!”. En mi visita adquirí un pequeño pero valioso libro: Un Milenio de Literatura Turca, de Talat S. Halman. Por él sé ahora que a lo largo de más de mil años los escritores turcos han dejado una impronta indeleble en la literatura, especialmente en la poesía donde ocupan un lugar de honor incluso algunos sultanes y mujeres, bajo la influencia árabe y persa. Se afirma con orgullo que dos tercios de los sultanes eran poetas; algunos excelentes, entre ellos Solimán el Magnífico (siglo XVI). Entre las mujeres destacan por su alta calidad poética Zeineb (siglo XV), Mihri Hatum (siglo XV), quien proclamó la superioridad de la mujer sobre el hombre, Mihri Hatum (siglo XVI) y Leyla Hanin (siglo XVI). A partir del último tercio del siglo XIX la prosa pasó a ocupar el lugar preponderante bajo las formas occidentales del cuento y la novela. Antes de llegar a Orhan Pamuk hubo otros grandes de las letras. El escritor y filósofo Mevlana Celaleddin Rumi (1207-1273) con motivo del octavo centenario de su nacimiento fue recordado en decenas de países, la ONU y la Unesco. También, para celebrar el 750 aniversario del nacimiento del poeta y humanista Yunus Emre, la Unesco declaró el año 1991 como “El año del internacional de Yunus Emre”. Este reconocimiento a literatos que murieron hace muchos siglos no significa sino que la luz de su obra sigue iluminando a las sociedades de nuestro tiempo. La fortaleza de la literatura para expresar la idiosincrasia y el espíritu de un pueblo puede advertirse en el dato proporcionado por el autor (Un Milenio…): “Un vocabulario compuesto por 75% de palabras árabes, persas y francesas en 1920 aumentó su proporción de palabras nativas al 80% y redujo los préstamos a solamente el 20% en 1970”.

evaz2010@hotmail.com

Por vez primera me asomé al edificio de la literatura turca a través de la ventana El Libro Negro (Alfaguara), después que a Orhan Pamuk, su autor, le fuera otorgado el Premio Nobel de Literatura 2006. Y apenas el año pasado tuve la oportunidad de andar algunos de los caminos recorridos por aquél en su natal Estambul. En el libro subrayé la siguiente frase: “Cuando el jardín de la memoria comienza a secarse —le había dicho Celal (a Galip) una de aquellas noches—, uno tiembla con amor por los últimos árboles y rosales que le quedan. Los riego y los acaricio de la mañana a la noche para que no se sequen: ¡Recuerdo, recuerdo que no quiero olvidar!”. En mi visita adquirí un pequeño pero valioso libro: Un Milenio de Literatura Turca, de Talat S. Halman. Por él sé ahora que a lo largo de más de mil años los escritores turcos han dejado una impronta indeleble en la literatura, especialmente en la poesía donde ocupan un lugar de honor incluso algunos sultanes y mujeres, bajo la influencia árabe y persa. Se afirma con orgullo que dos tercios de los sultanes eran poetas; algunos excelentes, entre ellos Solimán el Magnífico (siglo XVI). Entre las mujeres destacan por su alta calidad poética Zeineb (siglo XV), Mihri Hatum (siglo XV), quien proclamó la superioridad de la mujer sobre el hombre, Mihri Hatum (siglo XVI) y Leyla Hanin (siglo XVI). A partir del último tercio del siglo XIX la prosa pasó a ocupar el lugar preponderante bajo las formas occidentales del cuento y la novela. Antes de llegar a Orhan Pamuk hubo otros grandes de las letras. El escritor y filósofo Mevlana Celaleddin Rumi (1207-1273) con motivo del octavo centenario de su nacimiento fue recordado en decenas de países, la ONU y la Unesco. También, para celebrar el 750 aniversario del nacimiento del poeta y humanista Yunus Emre, la Unesco declaró el año 1991 como “El año del internacional de Yunus Emre”. Este reconocimiento a literatos que murieron hace muchos siglos no significa sino que la luz de su obra sigue iluminando a las sociedades de nuestro tiempo. La fortaleza de la literatura para expresar la idiosincrasia y el espíritu de un pueblo puede advertirse en el dato proporcionado por el autor (Un Milenio…): “Un vocabulario compuesto por 75% de palabras árabes, persas y francesas en 1920 aumentó su proporción de palabras nativas al 80% y redujo los préstamos a solamente el 20% en 1970”.

evaz2010@hotmail.com

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