/ miércoles 12 de junio de 2019

La niña criminal de las altas montañas coatepecanas (SEGUNDA PARTE).

Por Miguel Ángel Cruz Hernández


La menor de 14 años el día de los hechos acudió con su familia a la fiesta popular de una comunidad cercana a la cabecera municipal.

Según datos que se anotaron en la investigación ministerial de aquel momento, la menor implicada llegó desde las 17:00 horas al lugar de la fiesta patronal, destacando que la menor de 14 años durante la verbena sufre una agresión por parte de la finada de 17 años, quien tras de una discusión tomó a la de 14 por el pelo que esta última llevaba suelto, sin que se suscitara un hecho mayor. Esto motivó que después de la agresión en la que es lesionada de muerte la menor de 17 años, “los detectives investigadores de la Policía Ministerial” suponen que fue la menor de 14 años que debido al altercado agrede alrededor de las 20:00 horas a la de 17 años, correlacionada la hipótesis, con la declaración de unos “testigos”.

Pero constante en la investigación ministerial, existe la declaración inmediata de la menor de 14 años quien señala: “nos divertíamos en la fiesta junto con mis primas, pues inició el baile y nos pusimos a bailar y fue cuando llegó la policía y me dijo que yo había tenido problemas con otra menor de 17 años, diciéndome que debía ir con ellos y como no sabía de qué se trataba, los acompañé, durante el trayecto al cuartel de la policía me decían que yo había picado con una navaja a la otra chica de 17 años, ya que sabían los policías que hace unos momentos había tenido problemas en el baile con ella, comentándoles que fue solo una discusión que no llegó a mayores, quiero manifestar que yo no la lesioné ya que yo no traía ninguna navaja y esta ropa es con la misma que yo estaba en el baile”. La declaración inmediata de la menor implicada de 14 años, demostraba desde ese momento las deficiencias en que se “enredaban”, tanto el Ministerio Público Investigador, como “los detectives investigadores de la Policía Ministerial”.

Durante la revisión corporal que hacen los ministeriales al detener y esposar a la menor de 14 años, que se demuestra con las constancias existentes en la investigación ministerial, no existe certificación alguna que señale haberle encontrado al momento de su detención el arma punzo cortante, con la que presumiblemente agredió a la finada de 17 años, no existe en los autos del expediente constancia de certificación que señale que le encontraron residuos de correspondencia hemática, es decir sangre en las ropas o manos de la detenida, que esta debió llevar por lógica, en virtud de la lesión mortal que le provocó hemorragia abundante a la occisa, como lo señaló el dictamen pericial del médico legista Dr. Julio César G. O. (por cierto muy acertado).

El Ministerio Público del caso, desde un principio se basó solo en el dicho de un supuesto testigo presencial de los hechos, que resultó ser el novio de la menor agredida y de otros dos testigos de oídas, el primero en su declaración señala: “que me encontraba con la menor agredida, como a 20 metros de donde se celebraba la fiesta del pueblo en donde se ubica un poste de luz y una luminaria que alumbraba muy bien, que estaba a la vista de muchas personas que se encontraban en la festividad, hasta ese lugar llegó la menor de 14 años a reclamar a la de 17 sobre el altercado que por la tarde habían tenido, haciéndose de palabras e insultos, sacando la de 14 años un arma punzo cortante y lesionando a la de 17”; los dos testigos de oídas dicen: “que escucharon que la menor de 17 y el novio de ésta pedían auxilio y que al llegar encontraron a la menor lesionada en un charco de sangre y les dijo el novio que la menor de 14 años la había lesionado con una navaja”.

Los testigos mencionados en su declaración señalan lo siguiente: “ya estado al lado de la lesionada, oímos que solamente se quejaba y entonces el novio de la lesionada y otro chavo que estaban cerca la subieron a la lesionada a una camioneta particular y entonces nos venimos aquí a Cosautlán y pasamos a la clínica, estaba un doctor pero dijo que no se podía hacer cargo de ella y yo me bajé de la camioneta y me vine corriendo a la comandancia para avisarle a los policías lo que había pasado y luego ya llegó la camioneta a la comandancia y me dijeron que habían pasado a ver al doctor que está en la curva pero que tampoco la quiso revisar entonces la pasamos a la ambulancia y nos fuimos a Teocelo acompañándonos mi primo pero al llegar al hospital una enfermera que la recibió nos dijo que ya estaba muerta”. Como avanzaban las indagatorias del caso, tanto el Ministerio Público como “los detectives de la Policía Ministerial” fueron demostrando paso a paso sus carencias de investigadores eficaces. En nuestra próxima colaboración hablaremos de La niña criminal de las altas montañas coatepecanas tercera parte; claro, si el gran arquitecto del universo y el director del Vocero de la Provincia, que es el gran medio de comunicación de los veracruzanos, me lo siguen permitiendo. Correo electrónico: miguelangel_cruzh@hotmail.com




Por Miguel Ángel Cruz Hernández


La menor de 14 años el día de los hechos acudió con su familia a la fiesta popular de una comunidad cercana a la cabecera municipal.

Según datos que se anotaron en la investigación ministerial de aquel momento, la menor implicada llegó desde las 17:00 horas al lugar de la fiesta patronal, destacando que la menor de 14 años durante la verbena sufre una agresión por parte de la finada de 17 años, quien tras de una discusión tomó a la de 14 por el pelo que esta última llevaba suelto, sin que se suscitara un hecho mayor. Esto motivó que después de la agresión en la que es lesionada de muerte la menor de 17 años, “los detectives investigadores de la Policía Ministerial” suponen que fue la menor de 14 años que debido al altercado agrede alrededor de las 20:00 horas a la de 17 años, correlacionada la hipótesis, con la declaración de unos “testigos”.

Pero constante en la investigación ministerial, existe la declaración inmediata de la menor de 14 años quien señala: “nos divertíamos en la fiesta junto con mis primas, pues inició el baile y nos pusimos a bailar y fue cuando llegó la policía y me dijo que yo había tenido problemas con otra menor de 17 años, diciéndome que debía ir con ellos y como no sabía de qué se trataba, los acompañé, durante el trayecto al cuartel de la policía me decían que yo había picado con una navaja a la otra chica de 17 años, ya que sabían los policías que hace unos momentos había tenido problemas en el baile con ella, comentándoles que fue solo una discusión que no llegó a mayores, quiero manifestar que yo no la lesioné ya que yo no traía ninguna navaja y esta ropa es con la misma que yo estaba en el baile”. La declaración inmediata de la menor implicada de 14 años, demostraba desde ese momento las deficiencias en que se “enredaban”, tanto el Ministerio Público Investigador, como “los detectives investigadores de la Policía Ministerial”.

Durante la revisión corporal que hacen los ministeriales al detener y esposar a la menor de 14 años, que se demuestra con las constancias existentes en la investigación ministerial, no existe certificación alguna que señale haberle encontrado al momento de su detención el arma punzo cortante, con la que presumiblemente agredió a la finada de 17 años, no existe en los autos del expediente constancia de certificación que señale que le encontraron residuos de correspondencia hemática, es decir sangre en las ropas o manos de la detenida, que esta debió llevar por lógica, en virtud de la lesión mortal que le provocó hemorragia abundante a la occisa, como lo señaló el dictamen pericial del médico legista Dr. Julio César G. O. (por cierto muy acertado).

El Ministerio Público del caso, desde un principio se basó solo en el dicho de un supuesto testigo presencial de los hechos, que resultó ser el novio de la menor agredida y de otros dos testigos de oídas, el primero en su declaración señala: “que me encontraba con la menor agredida, como a 20 metros de donde se celebraba la fiesta del pueblo en donde se ubica un poste de luz y una luminaria que alumbraba muy bien, que estaba a la vista de muchas personas que se encontraban en la festividad, hasta ese lugar llegó la menor de 14 años a reclamar a la de 17 sobre el altercado que por la tarde habían tenido, haciéndose de palabras e insultos, sacando la de 14 años un arma punzo cortante y lesionando a la de 17”; los dos testigos de oídas dicen: “que escucharon que la menor de 17 y el novio de ésta pedían auxilio y que al llegar encontraron a la menor lesionada en un charco de sangre y les dijo el novio que la menor de 14 años la había lesionado con una navaja”.

Los testigos mencionados en su declaración señalan lo siguiente: “ya estado al lado de la lesionada, oímos que solamente se quejaba y entonces el novio de la lesionada y otro chavo que estaban cerca la subieron a la lesionada a una camioneta particular y entonces nos venimos aquí a Cosautlán y pasamos a la clínica, estaba un doctor pero dijo que no se podía hacer cargo de ella y yo me bajé de la camioneta y me vine corriendo a la comandancia para avisarle a los policías lo que había pasado y luego ya llegó la camioneta a la comandancia y me dijeron que habían pasado a ver al doctor que está en la curva pero que tampoco la quiso revisar entonces la pasamos a la ambulancia y nos fuimos a Teocelo acompañándonos mi primo pero al llegar al hospital una enfermera que la recibió nos dijo que ya estaba muerta”. Como avanzaban las indagatorias del caso, tanto el Ministerio Público como “los detectives de la Policía Ministerial” fueron demostrando paso a paso sus carencias de investigadores eficaces. En nuestra próxima colaboración hablaremos de La niña criminal de las altas montañas coatepecanas tercera parte; claro, si el gran arquitecto del universo y el director del Vocero de la Provincia, que es el gran medio de comunicación de los veracruzanos, me lo siguen permitiendo. Correo electrónico: miguelangel_cruzh@hotmail.com




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