/ miércoles 1 de julio de 2020

Las empresas tocan fondo

La crisis económica generada por la pandemia de coronavirus ha impactado de manera grave a los empresarios y comerciantes de Xalapa.

Desde el inicio de la pandemia, los presidentes de las diferentes cámaras empresariales manifestaron la necesidad de que se implementaran acciones concretas para evitar el cierre de negocios y, por consiguiente, el despido de personal.

Luego de que las autoridades federales marcaran las directrices en materia sanitaria para prevenir contagios del SARS-CoV2, prácticamente se paralizó la economía en Xalapa y en todo Veracruz.

En estos días dos negocios de diferentes giros, muy conocidos en la región de Xalapa, informaron a través de las redes sociales y medios de comunicación que bajaban sus cortinas de manera permanente.

Se trata del restaurante Las Coronelas, que tras 22 años de servicio anunció su cierre definitivo. Ese lugar fue uno de los más reconocidos de Las Trancas; el otro negocio es La Caña y otras hierbas, que vendía cerveza artesanal.

Así como estos dos casos, hay decenas de negocios que difícilmente podrán reabrir, reactivarse, pues al tener cerrado no generaron ingresos, lo que los imposibilitaba para pagar los salarios de los empleados, así como los servicios e insumos.

El tema no era "rescatar" a los empresarios, como señalaban algunas autoridades, sino evitar que se perdieran decenas, cientos o miles de empleos.

Pese a los apoyos que dieron a conocer los gobiernos federal y estatal, éstos resultaban insuficientes, incluso para los beneficiarios. Evidentemente se requería de un respaldo mayor y no se trataba de condonar el pago de impuestos, sino de posponerlos hasta que se reactivara la economía.

No obstante, las autoridades decidieron no hacerlo así. Con ello, condenaron a las empresas y negocios, pues además de verse obligados a pagar de manera puntual los gravámenes, debían cubrir los servicios de energía eléctrica, agua potable, telefonía, aun cuando no los ocuparan.

De forma reciente, algunos comerciantes del centro de Xalapa se quejaron por el cobro que realiza el Ayuntamiento por el servicio de recolección de basura. Los negocios estuvieron cerrados desde marzo, pero aun así la autoridad municipal exigía el pago.

Hoy, a pesar de las restricciones implementadas por las autoridades sanitarias, los índices de contagio continúan en ascenso.

De acuerdo con la Secretaría de Salud de Veracruz, al corte del día lunes, la cifra de personas contagiadas con Covid-19 era de 9 mil 966, mientras que el número de decesos era de mil 553.

En Xalapa, el número de casos positivos era de 362, 54 defunciones y 122 sospechosos.

En ese contexto, el reclamo de los empresarios a las autoridades, particularmente a las municipales, es que les permitan abrir con todas las medidas sanitarias necesarias, pues se encuentran al borde de la quiebra.

Han transcurrido cuatro meses y las autoridades insisten en obligar a los empresarios a mantener cerrados sus negocios, sin dimensionar las consecuencias económicas que generan estas decisiones, pues agravará el ya de por sí amplio desempleo que existe.

Es un problema que va en dos direcciones: si permiten la apertura del comercio se corre el riesgo de que los casos se incrementen de forma exponencial; si no autorizan el funcionamiento del comercio, se perderán miles de empleos.

El problema es que sin importar lo que decidan las autoridades, el costo que dejará la pandemia para la salud pública y la economía será catastrófico; de hecho ya lo es, porque en Veracruz hay casi 10 mil casos de Covid-19 y más de mil 500 defunciones; por otro lado, cientos de pequeñas empresas han cerrado sus puertas y miles de empleos se han perdido en los últimos cuatro meses. Esto es una tragedia desde cualquier óptica.

La crisis económica generada por la pandemia de coronavirus ha impactado de manera grave a los empresarios y comerciantes de Xalapa.

Desde el inicio de la pandemia, los presidentes de las diferentes cámaras empresariales manifestaron la necesidad de que se implementaran acciones concretas para evitar el cierre de negocios y, por consiguiente, el despido de personal.

Luego de que las autoridades federales marcaran las directrices en materia sanitaria para prevenir contagios del SARS-CoV2, prácticamente se paralizó la economía en Xalapa y en todo Veracruz.

En estos días dos negocios de diferentes giros, muy conocidos en la región de Xalapa, informaron a través de las redes sociales y medios de comunicación que bajaban sus cortinas de manera permanente.

Se trata del restaurante Las Coronelas, que tras 22 años de servicio anunció su cierre definitivo. Ese lugar fue uno de los más reconocidos de Las Trancas; el otro negocio es La Caña y otras hierbas, que vendía cerveza artesanal.

Así como estos dos casos, hay decenas de negocios que difícilmente podrán reabrir, reactivarse, pues al tener cerrado no generaron ingresos, lo que los imposibilitaba para pagar los salarios de los empleados, así como los servicios e insumos.

El tema no era "rescatar" a los empresarios, como señalaban algunas autoridades, sino evitar que se perdieran decenas, cientos o miles de empleos.

Pese a los apoyos que dieron a conocer los gobiernos federal y estatal, éstos resultaban insuficientes, incluso para los beneficiarios. Evidentemente se requería de un respaldo mayor y no se trataba de condonar el pago de impuestos, sino de posponerlos hasta que se reactivara la economía.

No obstante, las autoridades decidieron no hacerlo así. Con ello, condenaron a las empresas y negocios, pues además de verse obligados a pagar de manera puntual los gravámenes, debían cubrir los servicios de energía eléctrica, agua potable, telefonía, aun cuando no los ocuparan.

De forma reciente, algunos comerciantes del centro de Xalapa se quejaron por el cobro que realiza el Ayuntamiento por el servicio de recolección de basura. Los negocios estuvieron cerrados desde marzo, pero aun así la autoridad municipal exigía el pago.

Hoy, a pesar de las restricciones implementadas por las autoridades sanitarias, los índices de contagio continúan en ascenso.

De acuerdo con la Secretaría de Salud de Veracruz, al corte del día lunes, la cifra de personas contagiadas con Covid-19 era de 9 mil 966, mientras que el número de decesos era de mil 553.

En Xalapa, el número de casos positivos era de 362, 54 defunciones y 122 sospechosos.

En ese contexto, el reclamo de los empresarios a las autoridades, particularmente a las municipales, es que les permitan abrir con todas las medidas sanitarias necesarias, pues se encuentran al borde de la quiebra.

Han transcurrido cuatro meses y las autoridades insisten en obligar a los empresarios a mantener cerrados sus negocios, sin dimensionar las consecuencias económicas que generan estas decisiones, pues agravará el ya de por sí amplio desempleo que existe.

Es un problema que va en dos direcciones: si permiten la apertura del comercio se corre el riesgo de que los casos se incrementen de forma exponencial; si no autorizan el funcionamiento del comercio, se perderán miles de empleos.

El problema es que sin importar lo que decidan las autoridades, el costo que dejará la pandemia para la salud pública y la economía será catastrófico; de hecho ya lo es, porque en Veracruz hay casi 10 mil casos de Covid-19 y más de mil 500 defunciones; por otro lado, cientos de pequeñas empresas han cerrado sus puertas y miles de empleos se han perdido en los últimos cuatro meses. Esto es una tragedia desde cualquier óptica.

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