/ martes 2 de noviembre de 2021

Los chupaductos siguen campantes; delincuentes no perdonan a nadie

Personal asignado a tareas de seguridad señalan que una cosa es que ahora se hable menos del huachicoleo y del robo a ductos de Petróleos Mexicanos (Pemex) y otra que esos delitos hayan disminuido en la realidad.

La muestra está, nos aseguran, en lo que acaba de suceder la madrugada del domingo en San Pablo Xochimehuacan, en Puebla, en donde una persona murió, otras 14 resultaron heridas y decenas de casas resultaron dañadas, al explotar un gasoducto que, se ha informado, era “ordeñado”.

Puebla es uno de los estados en donde bandas de la delincuencia organizada están dedicadas al robo de combustible, nos apunta este personal de seguridad, que nos indica también que tragedias como éstas se seguirán repitiendo ahí y en otros lugares, como Veracruz, porque este tipo de acciones ilícitas continúa.

Nos dan la referencia de Roberto de los Santos de Jesús, mejor conocido en el mundo de la delincuencia como El Bukanas, quien hasta hace algunos años era muy mencionado por sus fechorías cometidas en los límites de Veracruz y Puebla, en la zona de Maltrata.

Al respecto nos dicen que no es que el Bukanas haya desaparecido, la policía lo haya sometido, la autoridad le dé miedo en la actualidad o se haya redimido, no, simplemente y sencillamente opera ahora con bajo perfil, pero con igual efectividad para sus fines delictivos.

Este jefe de un grupo delincuencial que ha sembrado el terror en una amplia zona del centro de Veracruz, nos recuerdan que entre otras cosas se dedica al robo de combustible.

Ni modo, por lo que se ve eso del huachicoleo y de los chupaductos va para largo.

Este mismo personal asignado a tareas de seguridad nos hace ver que los delincuentes cada vez son más descarados y no perdonan a nadie.

Lo dicen porque ahora, en la modalidad de extorsionar y defraudar, logran clonar el WhatsApp de personas y se dedican a pedir dinero a nombre del que lograron intervenir su red social.

Esto lo acaba de denunciar la diputada federal morenista Rosa María Hernández Espejo, quien tuvo que hacer una pausa a sus actividades de legisladora y gestionadora debido a que le clonaron esa red social.

Pero como los delincuentes no perdonan a nadie también le hicieron lo mismo al secretario de Gobierno, Patrocinio Cisneros Burgos, quien también tuvo que hacer pública esta situación.

Hay que tener mucho cuidado, ya nadie está a salvo de extorsiones, fraudes y otras “travesuras de los delincuentes”, nos dicen estas personas dedicadas a la seguridad.

Se dijo aquí desde que lo detuvieron, el problema de Fidel N, detenido por el posible delito de fraude a una televisora, va para largo.

¿Por qué se afirmó eso?, porque de acuerdo a gente cercana al empresario orizabeño, el asunto radica en que Fidel N no cuenta con el capital para pagar lo que le debe a la televisora.

Nos afirman que, en cuestiones de negocios, este empresario siempre caminó al filo de la navaja y su falta de liquidez quedó mostrada, nos afirman, cuando le fueron rechazados solicitudes de créditos por cantidades fuertes.

Personal asignado a tareas de seguridad señalan que una cosa es que ahora se hable menos del huachicoleo y del robo a ductos de Petróleos Mexicanos (Pemex) y otra que esos delitos hayan disminuido en la realidad.

La muestra está, nos aseguran, en lo que acaba de suceder la madrugada del domingo en San Pablo Xochimehuacan, en Puebla, en donde una persona murió, otras 14 resultaron heridas y decenas de casas resultaron dañadas, al explotar un gasoducto que, se ha informado, era “ordeñado”.

Puebla es uno de los estados en donde bandas de la delincuencia organizada están dedicadas al robo de combustible, nos apunta este personal de seguridad, que nos indica también que tragedias como éstas se seguirán repitiendo ahí y en otros lugares, como Veracruz, porque este tipo de acciones ilícitas continúa.

Nos dan la referencia de Roberto de los Santos de Jesús, mejor conocido en el mundo de la delincuencia como El Bukanas, quien hasta hace algunos años era muy mencionado por sus fechorías cometidas en los límites de Veracruz y Puebla, en la zona de Maltrata.

Al respecto nos dicen que no es que el Bukanas haya desaparecido, la policía lo haya sometido, la autoridad le dé miedo en la actualidad o se haya redimido, no, simplemente y sencillamente opera ahora con bajo perfil, pero con igual efectividad para sus fines delictivos.

Este jefe de un grupo delincuencial que ha sembrado el terror en una amplia zona del centro de Veracruz, nos recuerdan que entre otras cosas se dedica al robo de combustible.

Ni modo, por lo que se ve eso del huachicoleo y de los chupaductos va para largo.

Este mismo personal asignado a tareas de seguridad nos hace ver que los delincuentes cada vez son más descarados y no perdonan a nadie.

Lo dicen porque ahora, en la modalidad de extorsionar y defraudar, logran clonar el WhatsApp de personas y se dedican a pedir dinero a nombre del que lograron intervenir su red social.

Esto lo acaba de denunciar la diputada federal morenista Rosa María Hernández Espejo, quien tuvo que hacer una pausa a sus actividades de legisladora y gestionadora debido a que le clonaron esa red social.

Pero como los delincuentes no perdonan a nadie también le hicieron lo mismo al secretario de Gobierno, Patrocinio Cisneros Burgos, quien también tuvo que hacer pública esta situación.

Hay que tener mucho cuidado, ya nadie está a salvo de extorsiones, fraudes y otras “travesuras de los delincuentes”, nos dicen estas personas dedicadas a la seguridad.

Se dijo aquí desde que lo detuvieron, el problema de Fidel N, detenido por el posible delito de fraude a una televisora, va para largo.

¿Por qué se afirmó eso?, porque de acuerdo a gente cercana al empresario orizabeño, el asunto radica en que Fidel N no cuenta con el capital para pagar lo que le debe a la televisora.

Nos afirman que, en cuestiones de negocios, este empresario siempre caminó al filo de la navaja y su falta de liquidez quedó mostrada, nos afirman, cuando le fueron rechazados solicitudes de créditos por cantidades fuertes.