/ lunes 5 de abril de 2021

Los detalles definen

Cualquier funcionario, empresario, profesional de la contaduría, fiscalista o financiero, cuando se habla se habla de una reforma fiscal: 1.- Reflexionan y se imaginan muchas alternativas. 2.- Prepararan la defensa y se van a los colegios o a las asociaciones empresariales a litigar o rumiar y ver por dónde viene la pelota. 3.- Los reformadores traen su programa para soltarlo de acuerdo a las circunstancias.

En este inter seguramente llegan a la mente de todos conceptos vividos, maneras de entrarle, establecer experimentos, alternativas y soluciones particulares, todas para pagar menos y los otros establecer lo justo y pudieran darse alternativas una tras otras, sin que haya acuerdos y así se legisle la consecuencia es que se van al amparo.

Pero como decía un proyecto de estos, es difícil por las aristas que toca. El dinero y el pagar no es grato, que el obligarlo el ciudadano se cobra en las elecciones. Por ello muchos políticos le piensa para hacer modificaciones hacendarias, sean federales estatales o municipales; esta es una de las razones por la cual el predial no tiene incrementos en Veracruz.

Pero en términos de reforma, los detalles cuentan porque está en la hacienda pública, es cierto que hablar de presupuesto se vincula a dinero corriente y sonante en un periodo anual determinado y la ley faculta al Estado a recaudarlo.

Pero los gobiernos también tienen el principio contable del negocio en marcha, tienen estados financieros, como balance o de posición financiera, de resultados, de origen y aplicación de recursos, estados de la deuda y todos aquellos que se imaginen, los integra la Ley General de Contabilidad Gubernamental.

En el balance sus cuentas de activo están contenidos haberes a su favor por adeudos de causantes que les llaman valores de fácil realización, estos y otros más deben formar parte y de integrarse a la reforma fiscal; se necesita cobrarlos, no es solo el corriente o el futuro, también lo pasado que le deben.

Otro tema que debe considerar la reforma es “la eficiencia, la eficiencia”, el saber al inicio del ejercicio cuáles son las metas de recaudación y gasto que se cumple, quién las cumple y cómo se miden.

Saber si los funcionarios responsables son cualitativamente buenos, pues hasta ahora no sabemos más que de dicho, tal es el caso de la recuperación del SAT en el ejercicio 2020, cuyo rezago cobrado mejoró las finanzas federales. Pero ahora, de cuánto es ese rezago, ¿quién lo debe?; nada sabemos.

Ya esto se había concebido en los indicadores de resultados, pero saben que nadie los entiende y cuando dan a conocer los resultados de una auditoría de este tipo, sacrifican al auditor superior de la Federación y al auditor especial, nadie califica la eficiencia de los funcionarios que ejercen el presupuesto, cuando menos podría decir que no lo transparentan.

El encargado del grupo, el diputado Ramírez Cuellar, definió claramente que la posición del presidente Andrés Manuel López Obrador, es de una reforma fiscal, que sí es necesaria en el país; sin embargo, no debe aumentar ni crear impuestos, tampoco aumentar la deuda. Y puntualizó:

Si no se quieren aumentar ni crear impuestos, las alternativas existentes se circunscribe al detalle, que en los tiempos actuales paga poco o nada, o deduce mucho, diríamos del IVA, por ejemplo, la tasa cero.

Y si habláramos del ISR, la lista es muy grande de todos aquellos que no son contribuyentes, de acuerdo al artículo 79; enumeramos algunos: sindicatos, asociaciones patronales, cámaras de comercio, industria, ganadera, colegios profesionales, asociaciones civiles. Pues muchas de ellas, conforme al artículo 82, en algunas fracciones pueden emitir donativos que son deducibles de impuestos y van contra el erario público, pero son legales.

Estos son los detalles que, aunados a los anteriores, pueden estar en el estudio de la próxima reforma fiscal. Para ello hay una condicionante: que gane Morena la Cámara de Diputados.

Una cosa es totalmente cierta, el Estado requiere de numerario para satisfacer las grandes demandas del pueblo. Hay que hacer al Estado mexicano más fuerte económicamente, si queremos progresar.

Cualquier funcionario, empresario, profesional de la contaduría, fiscalista o financiero, cuando se habla se habla de una reforma fiscal: 1.- Reflexionan y se imaginan muchas alternativas. 2.- Prepararan la defensa y se van a los colegios o a las asociaciones empresariales a litigar o rumiar y ver por dónde viene la pelota. 3.- Los reformadores traen su programa para soltarlo de acuerdo a las circunstancias.

En este inter seguramente llegan a la mente de todos conceptos vividos, maneras de entrarle, establecer experimentos, alternativas y soluciones particulares, todas para pagar menos y los otros establecer lo justo y pudieran darse alternativas una tras otras, sin que haya acuerdos y así se legisle la consecuencia es que se van al amparo.

Pero como decía un proyecto de estos, es difícil por las aristas que toca. El dinero y el pagar no es grato, que el obligarlo el ciudadano se cobra en las elecciones. Por ello muchos políticos le piensa para hacer modificaciones hacendarias, sean federales estatales o municipales; esta es una de las razones por la cual el predial no tiene incrementos en Veracruz.

Pero en términos de reforma, los detalles cuentan porque está en la hacienda pública, es cierto que hablar de presupuesto se vincula a dinero corriente y sonante en un periodo anual determinado y la ley faculta al Estado a recaudarlo.

Pero los gobiernos también tienen el principio contable del negocio en marcha, tienen estados financieros, como balance o de posición financiera, de resultados, de origen y aplicación de recursos, estados de la deuda y todos aquellos que se imaginen, los integra la Ley General de Contabilidad Gubernamental.

En el balance sus cuentas de activo están contenidos haberes a su favor por adeudos de causantes que les llaman valores de fácil realización, estos y otros más deben formar parte y de integrarse a la reforma fiscal; se necesita cobrarlos, no es solo el corriente o el futuro, también lo pasado que le deben.

Otro tema que debe considerar la reforma es “la eficiencia, la eficiencia”, el saber al inicio del ejercicio cuáles son las metas de recaudación y gasto que se cumple, quién las cumple y cómo se miden.

Saber si los funcionarios responsables son cualitativamente buenos, pues hasta ahora no sabemos más que de dicho, tal es el caso de la recuperación del SAT en el ejercicio 2020, cuyo rezago cobrado mejoró las finanzas federales. Pero ahora, de cuánto es ese rezago, ¿quién lo debe?; nada sabemos.

Ya esto se había concebido en los indicadores de resultados, pero saben que nadie los entiende y cuando dan a conocer los resultados de una auditoría de este tipo, sacrifican al auditor superior de la Federación y al auditor especial, nadie califica la eficiencia de los funcionarios que ejercen el presupuesto, cuando menos podría decir que no lo transparentan.

El encargado del grupo, el diputado Ramírez Cuellar, definió claramente que la posición del presidente Andrés Manuel López Obrador, es de una reforma fiscal, que sí es necesaria en el país; sin embargo, no debe aumentar ni crear impuestos, tampoco aumentar la deuda. Y puntualizó:

Si no se quieren aumentar ni crear impuestos, las alternativas existentes se circunscribe al detalle, que en los tiempos actuales paga poco o nada, o deduce mucho, diríamos del IVA, por ejemplo, la tasa cero.

Y si habláramos del ISR, la lista es muy grande de todos aquellos que no son contribuyentes, de acuerdo al artículo 79; enumeramos algunos: sindicatos, asociaciones patronales, cámaras de comercio, industria, ganadera, colegios profesionales, asociaciones civiles. Pues muchas de ellas, conforme al artículo 82, en algunas fracciones pueden emitir donativos que son deducibles de impuestos y van contra el erario público, pero son legales.

Estos son los detalles que, aunados a los anteriores, pueden estar en el estudio de la próxima reforma fiscal. Para ello hay una condicionante: que gane Morena la Cámara de Diputados.

Una cosa es totalmente cierta, el Estado requiere de numerario para satisfacer las grandes demandas del pueblo. Hay que hacer al Estado mexicano más fuerte económicamente, si queremos progresar.