/ jueves 25 de marzo de 2021

Los procesos actuales

El mundo se pintará de dos formas exclusivas, en un antes del año 2019 y simple y llanamente en el tiempo de reacomodo, procesamiento de acciones, adecuaciones y más, luego de tales episodios.

Es muy claro que todo cambio en su fondo y trasfondo para el funcionamiento de nuestras vidas es un impacto profundo; no puedo concebir la alienación cuántica, la cibernética expresada hacia toda la población. El pueblo raso no está hecho para las grandes tecnologías, sin embargo las usan para bien o mal, así y teniendo en cuenta que las plataformas digitales son sólo impersonales nos volvemos fríos e intolerantes, crédulos ante aquello que nos dicte una pantalla.

Las bases de datos en todo el planeta tienen a la gente muy bien caracterizada y ubicada, saben de nuestras preferencias, identidad, trabajo, edad, padecimientos, familiares y mucho más. Es una serie de procesos de conversión (quizá) hacia un nuevo orden global, en una competencia feroz y despiadada. El presidente Joe Biden es un político audaz, visionario, preponderante, manifiestamente anti-ruso, que ha puesto a andar toda la maquinaria del poder yanqui en su gran país en beneficio de sus ciudadanos, incluso de nosotros los mexicanos. Tal situación conlleva varios puntos de inversión directa. Sólo en ciencia y tecnología aportará cien mil millones de dólares para la investigación biomédica, la cibernética cuántica, muy superior a la red 5G, y actualizaciones generales para procesar un nuevo arranque del imperio de las barras y las estrellas; no se va a pelear militarmente con China, le va a disputar la corona de la supremacía mundial.

Joe Biden viene señalando a Rusia con hechos probados por intromisión y sabotaje en la política interior de su país, y dice que cibernéticos rusos seguían difundiendo fake news (noticias falsas) a estas alturas de su mandato, cuestionando de nueva cuenta el proceso electoral ya caduco y exaltando al odio y rencor entre los ciudadanos yanquis. El presidente Biden está enfadado, pero es mesurado y nos viene a tender la mano a los mexicanos y a su actual gobierno, encabezado por el presidente López Obrador.

Los procesos aquí en México van o deberán ir en vía directa a la vacunación de más del 85% de nuestra población total, pero venimos pegando con las elecciones del 6 de junio de este año y parece que casi todo se ha politizado, en consecuencia se bifurca la concentración de objetivos entre aquello que representa la salud pública y lo que es el poder político del Estado mexicano.

El magisterio nacional (por su parte) somos un ejército en donde la pluralidad y la disparidad salarial marca a todos y cada uno de sus integrantes, desde preescolar hasta preparatorias, contando al grueso laboral de la plantilla de trabajadores en toda la geografía nacional es muy notoria la fuerza política del gremio. La base de datos más conocida por las autoridades de gobierno es la del magisterio y sus salarios, escalafones, capacidades y más. Basta con tirar un vistazo al ISR, del cual parte el mayor gravamen al salario.

Con todo esto quiero significar que son tiempos de tolerancia, de no forzar a andar a México antes de tiempo, sino en el momento correcto para activar clases en aulas, ante la dislocante realidad por la cual aún tendremos que pasar y afrontar. El proceso debe ser a la altura de las aspiraciones de todos los habitantes de México.

El mundo se pintará de dos formas exclusivas, en un antes del año 2019 y simple y llanamente en el tiempo de reacomodo, procesamiento de acciones, adecuaciones y más, luego de tales episodios.

Es muy claro que todo cambio en su fondo y trasfondo para el funcionamiento de nuestras vidas es un impacto profundo; no puedo concebir la alienación cuántica, la cibernética expresada hacia toda la población. El pueblo raso no está hecho para las grandes tecnologías, sin embargo las usan para bien o mal, así y teniendo en cuenta que las plataformas digitales son sólo impersonales nos volvemos fríos e intolerantes, crédulos ante aquello que nos dicte una pantalla.

Las bases de datos en todo el planeta tienen a la gente muy bien caracterizada y ubicada, saben de nuestras preferencias, identidad, trabajo, edad, padecimientos, familiares y mucho más. Es una serie de procesos de conversión (quizá) hacia un nuevo orden global, en una competencia feroz y despiadada. El presidente Joe Biden es un político audaz, visionario, preponderante, manifiestamente anti-ruso, que ha puesto a andar toda la maquinaria del poder yanqui en su gran país en beneficio de sus ciudadanos, incluso de nosotros los mexicanos. Tal situación conlleva varios puntos de inversión directa. Sólo en ciencia y tecnología aportará cien mil millones de dólares para la investigación biomédica, la cibernética cuántica, muy superior a la red 5G, y actualizaciones generales para procesar un nuevo arranque del imperio de las barras y las estrellas; no se va a pelear militarmente con China, le va a disputar la corona de la supremacía mundial.

Joe Biden viene señalando a Rusia con hechos probados por intromisión y sabotaje en la política interior de su país, y dice que cibernéticos rusos seguían difundiendo fake news (noticias falsas) a estas alturas de su mandato, cuestionando de nueva cuenta el proceso electoral ya caduco y exaltando al odio y rencor entre los ciudadanos yanquis. El presidente Biden está enfadado, pero es mesurado y nos viene a tender la mano a los mexicanos y a su actual gobierno, encabezado por el presidente López Obrador.

Los procesos aquí en México van o deberán ir en vía directa a la vacunación de más del 85% de nuestra población total, pero venimos pegando con las elecciones del 6 de junio de este año y parece que casi todo se ha politizado, en consecuencia se bifurca la concentración de objetivos entre aquello que representa la salud pública y lo que es el poder político del Estado mexicano.

El magisterio nacional (por su parte) somos un ejército en donde la pluralidad y la disparidad salarial marca a todos y cada uno de sus integrantes, desde preescolar hasta preparatorias, contando al grueso laboral de la plantilla de trabajadores en toda la geografía nacional es muy notoria la fuerza política del gremio. La base de datos más conocida por las autoridades de gobierno es la del magisterio y sus salarios, escalafones, capacidades y más. Basta con tirar un vistazo al ISR, del cual parte el mayor gravamen al salario.

Con todo esto quiero significar que son tiempos de tolerancia, de no forzar a andar a México antes de tiempo, sino en el momento correcto para activar clases en aulas, ante la dislocante realidad por la cual aún tendremos que pasar y afrontar. El proceso debe ser a la altura de las aspiraciones de todos los habitantes de México.