/ jueves 9 de mayo de 2019

Monumento a Miguel Hidalgo

Estimado lector, en la ciudad de Xalapa, en el tradicional parque de Los Berros y sus alrededores, lugar donde las familias cada fin de semana concurren a convivir con la naturaleza en un ambiente de solaz descanso, se erigen cuatro estatuas, de las cuales conversaremos en próximos artículos.

Hoy platicaremos del monumento de buen tamaño dedicado al ilustre cura de Dolores, don Miguel Gregorio Antonio Francisco Ignacio Hidalgo-Costilla y Gallaga Mandarte Villaseñor, mejor conocido como Miguel Hidalgo y Costilla.

Ante ese monumento, durante septiembre de cada año, las dependencias de los tres niveles de gobierno y algunas asociaciones liberales residentes en la capital del estado tradicionalmente asisten para rendir homenaje al padre de la patria y a la pléyade de mujeres y hombres que lo acompañaron durante su gloriosa lucha por la independencia de nuestro país, contra la sangrienta tiranía de los conquistadores españoles. Esa estatua fue colocada por el Gobierno del Estado de Veracruz en 1953.

Hidalgo nació el 8 de mayo de 1753 en Corralejo, Guanajuato y murió en Chihuahua el 30 de julio de 1811. Vivió en carne propia la existencia de grandes e indignas desigualdades sociales y económicas. Alejandro de Humboldt, conocedor de estas desavenencias, señalaba: “Los indios y las llamadas castas están abandonados a las justicias territoriales, cuya inmoralidad ha contribuido a su miseria”… “El abuso de las leyes —por parte de los iberos—, la falsa dirección del gobierno colonial y el influjo de las opiniones liberales del siglo han dado como resultado mil motivos de celos y de odio perpetuo entre los chapetones y los criollos”…

Estas condiciones fueron tierra fértil para que la semilla de la insurgencia germinara para que un puñado de pensadores liberales y de buenas costumbres, formados en la filosofía de la ilustración francesa y encabezados por Hidalgo, Allende, Morelos, Aldama, Abasolo, Bustamante y las valientes mujeres Josefa Ortiz de Domínguez y Leona Vicario, entre otros, se revelaran contra los españoles para lavar con sangre el estigma de la opresión y de la injusticia.

Al conocer el arrojo patriótico de nuestros héroes, como una sola raza, miles de mexicanos los siguieron durante las diferentes etapas de la guerra hasta culminar el movimiento en 1821, con la firma del acta de independencia de México en la ciudad de Córdoba, Veracruz. Los sublimes ideales de los patriotas lograron la emancipación de nuestra nación.

Desde la gesta escenificada por Miguel Hidalgo y Costilla y sus hermanos de lucha, México ha prosperado con dificultades y carencias. Con la trilogía filosófica libertad, igualdad y fraternidad hicieron realidad sus ideales liberales y murieron por la patria.


carlos_jorge27@hotmail.com



Estimado lector, en la ciudad de Xalapa, en el tradicional parque de Los Berros y sus alrededores, lugar donde las familias cada fin de semana concurren a convivir con la naturaleza en un ambiente de solaz descanso, se erigen cuatro estatuas, de las cuales conversaremos en próximos artículos.

Hoy platicaremos del monumento de buen tamaño dedicado al ilustre cura de Dolores, don Miguel Gregorio Antonio Francisco Ignacio Hidalgo-Costilla y Gallaga Mandarte Villaseñor, mejor conocido como Miguel Hidalgo y Costilla.

Ante ese monumento, durante septiembre de cada año, las dependencias de los tres niveles de gobierno y algunas asociaciones liberales residentes en la capital del estado tradicionalmente asisten para rendir homenaje al padre de la patria y a la pléyade de mujeres y hombres que lo acompañaron durante su gloriosa lucha por la independencia de nuestro país, contra la sangrienta tiranía de los conquistadores españoles. Esa estatua fue colocada por el Gobierno del Estado de Veracruz en 1953.

Hidalgo nació el 8 de mayo de 1753 en Corralejo, Guanajuato y murió en Chihuahua el 30 de julio de 1811. Vivió en carne propia la existencia de grandes e indignas desigualdades sociales y económicas. Alejandro de Humboldt, conocedor de estas desavenencias, señalaba: “Los indios y las llamadas castas están abandonados a las justicias territoriales, cuya inmoralidad ha contribuido a su miseria”… “El abuso de las leyes —por parte de los iberos—, la falsa dirección del gobierno colonial y el influjo de las opiniones liberales del siglo han dado como resultado mil motivos de celos y de odio perpetuo entre los chapetones y los criollos”…

Estas condiciones fueron tierra fértil para que la semilla de la insurgencia germinara para que un puñado de pensadores liberales y de buenas costumbres, formados en la filosofía de la ilustración francesa y encabezados por Hidalgo, Allende, Morelos, Aldama, Abasolo, Bustamante y las valientes mujeres Josefa Ortiz de Domínguez y Leona Vicario, entre otros, se revelaran contra los españoles para lavar con sangre el estigma de la opresión y de la injusticia.

Al conocer el arrojo patriótico de nuestros héroes, como una sola raza, miles de mexicanos los siguieron durante las diferentes etapas de la guerra hasta culminar el movimiento en 1821, con la firma del acta de independencia de México en la ciudad de Córdoba, Veracruz. Los sublimes ideales de los patriotas lograron la emancipación de nuestra nación.

Desde la gesta escenificada por Miguel Hidalgo y Costilla y sus hermanos de lucha, México ha prosperado con dificultades y carencias. Con la trilogía filosófica libertad, igualdad y fraternidad hicieron realidad sus ideales liberales y murieron por la patria.


carlos_jorge27@hotmail.com



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