/ domingo 2 de mayo de 2021

Nueva normalidad en campañas electorales

La madre de todas las batallas electorales y la verdadera encuesta que definirá el triunfo y la derrota de los candidatos a los puestos de elección popular, será cuando se cierren las casillas el día de la jornada electoral, cuyos resultados se conocerán cuando se entreguen los paquetes electorales a las comisiones encargadas de su custodia.

Antes, el pueblo tendrá que padecer el bombardeo de todos los partidos políticos de nueva creación de spots publicitarios, que a diferencia de la pinta de bardas y bambalinas que se colgaban sobre el paisaje urbano de cada localidad, ahora serán sustituidas por las benditas redes sociales, de las que tanto se ufanó el presidente Andrés Manuel López Obrador, quien hoy las descalifica, cambiándoles su denominación por el de “malditas redes sociales”.

Hasta los pintores de brocha gorda y los rotulistas que obtenían sus mejores ingresos en las campañas políticas, hoy se quejan de no tener trabajo y de no recibir apoyos de los programas asistencialistas de desarrollo social.

El tiempo en radio y televisión para publicidad política ha elevado sus tarifas y el monto autorizado por el INE, en cada caso, se ha restringido cada vez más, con el afán de impedir el patrocinio de caciques y la delincuencia organizada, evitando con ello la manipulación de los votantes y de los propios candidatos.

El piso parejo, la equidad de género y las reglas para la asignación de espacios en las candidaturas comunes, plurinominales y de coaliciones, han sido ampliados en un afán incluyente, que el electorado espera que se cumpla con la mayor igualdad y justicia.

Habrá que considerar que los partidos y sus candidatos sólo podrán realizar las campañas políticas para convencer al electorado de sus propuestas en cuatro semanas, a partir de mañana, pues deberá suspenderse todo tipo de propaganda política tres días antes de la elección, concluyendo precisamente el 2 de junio, sin poder rebasar dicho plazo, bajo pena de sanciones, que los organismos electorales deberán imponer, pudiendo llegar hasta la anulación de la elección o cancelación del registro de los candidatos.

Lo más importante es que el Estado garantice a los ciudadanos en general, el ejercicio de sus derechos político electorales, con tranquilidad y paz. No más derramamiento de sangre entre los actores políticos y grupos de presión.

La madre de todas las batallas electorales y la verdadera encuesta que definirá el triunfo y la derrota de los candidatos a los puestos de elección popular, será cuando se cierren las casillas el día de la jornada electoral, cuyos resultados se conocerán cuando se entreguen los paquetes electorales a las comisiones encargadas de su custodia.

Antes, el pueblo tendrá que padecer el bombardeo de todos los partidos políticos de nueva creación de spots publicitarios, que a diferencia de la pinta de bardas y bambalinas que se colgaban sobre el paisaje urbano de cada localidad, ahora serán sustituidas por las benditas redes sociales, de las que tanto se ufanó el presidente Andrés Manuel López Obrador, quien hoy las descalifica, cambiándoles su denominación por el de “malditas redes sociales”.

Hasta los pintores de brocha gorda y los rotulistas que obtenían sus mejores ingresos en las campañas políticas, hoy se quejan de no tener trabajo y de no recibir apoyos de los programas asistencialistas de desarrollo social.

El tiempo en radio y televisión para publicidad política ha elevado sus tarifas y el monto autorizado por el INE, en cada caso, se ha restringido cada vez más, con el afán de impedir el patrocinio de caciques y la delincuencia organizada, evitando con ello la manipulación de los votantes y de los propios candidatos.

El piso parejo, la equidad de género y las reglas para la asignación de espacios en las candidaturas comunes, plurinominales y de coaliciones, han sido ampliados en un afán incluyente, que el electorado espera que se cumpla con la mayor igualdad y justicia.

Habrá que considerar que los partidos y sus candidatos sólo podrán realizar las campañas políticas para convencer al electorado de sus propuestas en cuatro semanas, a partir de mañana, pues deberá suspenderse todo tipo de propaganda política tres días antes de la elección, concluyendo precisamente el 2 de junio, sin poder rebasar dicho plazo, bajo pena de sanciones, que los organismos electorales deberán imponer, pudiendo llegar hasta la anulación de la elección o cancelación del registro de los candidatos.

Lo más importante es que el Estado garantice a los ciudadanos en general, el ejercicio de sus derechos político electorales, con tranquilidad y paz. No más derramamiento de sangre entre los actores políticos y grupos de presión.