/ miércoles 13 de febrero de 2019

Opacidad, el sello de este sexenio

A poco más de dos meses de haber iniciado funciones, esta nueva administración federal se ha caracterizado por su opacidad. Bien dice el dicho que el prometer no empobrece, y aunque en campaña Morena comprometió transparencia en cada una de sus acciones, con el paso de los días hemos visto que no tiene la mínima intención de hacerlo.

Empecemos por el hecho de que los 18 integrantes de su gabinete intentaron oponerse, hasta el último momento, a hacer públicas sus declaraciones Patrimonial, Fiscal y de Intereses. Si bien se presentaron, dichas declaraciones tienen severas deficiencias, a pesar de que Andrés Manuel López Obrador les dio la supuesta instrucción o de lo contrario serían despedidos por no cumplir con su “obligación moral”, cosa que hasta hoy no ha sucedido.

Pero, además, la asignación de contratos millonarios se ha dado de manera directa, burlando las licitaciones públicas que marca la ley. El ejemplo más reciente es la compra de las 671 pipas, por 92 millones de dólares, para transportar la gasolina por la vía terrestre. Alegaron que se trataba de una emergencia nacional para no licitar la transacción con todas las de la ley y sin testigo social.

La refinería Dos Bocas, en Tabasco, también será bajo licitación restringida pues dice la secretaria de Energía, Rocío Nahle García, que evitaría la corrupción, aunque a la gran mayoría nos parece todo lo contrario. Ya adelantó que sólo invitarán a las empresas especialistas y “serias”, lo cual resulta muy subjetivo y la definición de este concepto no está en ninguna ley, por lo que lo mismo pueden invitar a José María Riobóo, asesor presidencial en el nuevo aeropuerto, el constructor consentido desde los tiempos de López Obrador en la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal y cuya esposa, curiosamente, se incluyó en la terna para nueva ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).

Con su Tren Maya pasa lo mismo. Lo anunció como el proyecto de infraestructura más grande de su sexenio, ya le pidió permiso a la madre tierra, pero no hemos visto ni siquiera un anteproyecto, mucho menos un estudio de impacto ambiental, a pesar de ser una de las zonas de mayor riqueza natural del país

Sin embargo, no podemos decirnos sorprendidos: tras su triunfo en las urnas, inició el 20 de agosto de 2018 el llamado periodo de transición, por lo que dispuso de un fideicomiso dispuesto para tal fin, sin rendir cuenta alguna, a pesar de que éste era sujeto obligado de transparencia. El Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI), tuvo que hacer un pronunciamiento para que explicara en qué utilizaban el entonces Presidente Electo y su equipo los 150 millones de pesos asignados, con cargo al Ramo 23.

Y si nos vamos un poco más atrás, su partido Morena, fue multado por el Instituto Nacional Electoral (INE) con 197 millones de pesos por no transparentar el uso del fideicomiso que crearon, Por los demás, supuestamente para ayudar a los damnificados del sismo del 19 de septiembre del 2017.

Por estas y muchas otras cosas más, todo indica que la opacidad será el sello de este sexenio.

@AniluIngram

A poco más de dos meses de haber iniciado funciones, esta nueva administración federal se ha caracterizado por su opacidad. Bien dice el dicho que el prometer no empobrece, y aunque en campaña Morena comprometió transparencia en cada una de sus acciones, con el paso de los días hemos visto que no tiene la mínima intención de hacerlo.

Empecemos por el hecho de que los 18 integrantes de su gabinete intentaron oponerse, hasta el último momento, a hacer públicas sus declaraciones Patrimonial, Fiscal y de Intereses. Si bien se presentaron, dichas declaraciones tienen severas deficiencias, a pesar de que Andrés Manuel López Obrador les dio la supuesta instrucción o de lo contrario serían despedidos por no cumplir con su “obligación moral”, cosa que hasta hoy no ha sucedido.

Pero, además, la asignación de contratos millonarios se ha dado de manera directa, burlando las licitaciones públicas que marca la ley. El ejemplo más reciente es la compra de las 671 pipas, por 92 millones de dólares, para transportar la gasolina por la vía terrestre. Alegaron que se trataba de una emergencia nacional para no licitar la transacción con todas las de la ley y sin testigo social.

La refinería Dos Bocas, en Tabasco, también será bajo licitación restringida pues dice la secretaria de Energía, Rocío Nahle García, que evitaría la corrupción, aunque a la gran mayoría nos parece todo lo contrario. Ya adelantó que sólo invitarán a las empresas especialistas y “serias”, lo cual resulta muy subjetivo y la definición de este concepto no está en ninguna ley, por lo que lo mismo pueden invitar a José María Riobóo, asesor presidencial en el nuevo aeropuerto, el constructor consentido desde los tiempos de López Obrador en la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal y cuya esposa, curiosamente, se incluyó en la terna para nueva ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).

Con su Tren Maya pasa lo mismo. Lo anunció como el proyecto de infraestructura más grande de su sexenio, ya le pidió permiso a la madre tierra, pero no hemos visto ni siquiera un anteproyecto, mucho menos un estudio de impacto ambiental, a pesar de ser una de las zonas de mayor riqueza natural del país

Sin embargo, no podemos decirnos sorprendidos: tras su triunfo en las urnas, inició el 20 de agosto de 2018 el llamado periodo de transición, por lo que dispuso de un fideicomiso dispuesto para tal fin, sin rendir cuenta alguna, a pesar de que éste era sujeto obligado de transparencia. El Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI), tuvo que hacer un pronunciamiento para que explicara en qué utilizaban el entonces Presidente Electo y su equipo los 150 millones de pesos asignados, con cargo al Ramo 23.

Y si nos vamos un poco más atrás, su partido Morena, fue multado por el Instituto Nacional Electoral (INE) con 197 millones de pesos por no transparentar el uso del fideicomiso que crearon, Por los demás, supuestamente para ayudar a los damnificados del sismo del 19 de septiembre del 2017.

Por estas y muchas otras cosas más, todo indica que la opacidad será el sello de este sexenio.

@AniluIngram