/ jueves 28 de febrero de 2019

Prevención del delito en las escuelas

Estos últimos años se ha visto, con toda claridad, que uno de los principales problemas en nuestro país y específicamente en nuestro estado es el crimen cometido por jóvenes.

Es difícil calcular el número de casos de delincuencia juvenil. Sin embargo, se supone que 3% de los jóvenes entre los 10 y 17 años aparecen ante los tribunales cada año a causa de actividades ilegales.

Se deduce, además, que aproximadamente entre 10 y 15% de los adolescentes se ven envueltos en delincuencia o en el crimen, buena parte del cual no llega al conocimiento de los tribunales.

Sin embargo, los datos estadísticos sobre la delincuencia no siempre son fidedignos debido a los diversos modos como se informa de ella de una comunidad a otra.

Hay que tomar en cuenta el número de adolescentes que delinquen y que no son aprehendidos, y el número de aquellos que aunque se les aprehenda, sencillamente se les echa una reprimenda y se les despide.

Finalmente, están los delincuentes acerca de los cuales las estadísticas son muy claras, es decir, aquellos que efectivamente aparecen ante los tribunales.

Las principales condiciones sociales específicas que favorecen la exposición de los menores a conductas antijurídicas son la separación y divorcio de los padres cuando los hijos son pequeños, los jóvenes no estudian ni trabajan, y debido a que los padres trabajan todo el día, no están al pendiente de la formación y aprendizaje de sus hijos.

Este problema requiere prevención y atención inmediata de manera integral: familia, escuela, sociedad y los tres niveles de gobierno.

Algunas propuestas para aplicarlas en las escuelas están encaminadas a la protección del menor, desarrollando una red de docentes defensores de los adolescentes y jóvenes, la elaboración e implementación de programas de acción en favor de los estudiantes, aumentar las oportunidades educativas para todos los niños, adolescentes y jóvenes a través de becas, promover la equidad de género, darles educación a todos los menores en circunstancias especialmente difíciles, a los menores en y de la calle, trabajadores, repatriados hijos de jornaleros agrícolas migrantes, menores discapacitados.

Ante este panorama se considera que promover y prevenir la salud integral del adolescente constituye una tarea impostergable para la escuela y sociedad, dado que contribuirá a la formación integral de la personalidad de los adolescentes. Por lo que promover este tipo de acciones constituye una opción impostergable para la personalidad del adolescente.

carlos_jorge27@hotmail.com

Estos últimos años se ha visto, con toda claridad, que uno de los principales problemas en nuestro país y específicamente en nuestro estado es el crimen cometido por jóvenes.

Es difícil calcular el número de casos de delincuencia juvenil. Sin embargo, se supone que 3% de los jóvenes entre los 10 y 17 años aparecen ante los tribunales cada año a causa de actividades ilegales.

Se deduce, además, que aproximadamente entre 10 y 15% de los adolescentes se ven envueltos en delincuencia o en el crimen, buena parte del cual no llega al conocimiento de los tribunales.

Sin embargo, los datos estadísticos sobre la delincuencia no siempre son fidedignos debido a los diversos modos como se informa de ella de una comunidad a otra.

Hay que tomar en cuenta el número de adolescentes que delinquen y que no son aprehendidos, y el número de aquellos que aunque se les aprehenda, sencillamente se les echa una reprimenda y se les despide.

Finalmente, están los delincuentes acerca de los cuales las estadísticas son muy claras, es decir, aquellos que efectivamente aparecen ante los tribunales.

Las principales condiciones sociales específicas que favorecen la exposición de los menores a conductas antijurídicas son la separación y divorcio de los padres cuando los hijos son pequeños, los jóvenes no estudian ni trabajan, y debido a que los padres trabajan todo el día, no están al pendiente de la formación y aprendizaje de sus hijos.

Este problema requiere prevención y atención inmediata de manera integral: familia, escuela, sociedad y los tres niveles de gobierno.

Algunas propuestas para aplicarlas en las escuelas están encaminadas a la protección del menor, desarrollando una red de docentes defensores de los adolescentes y jóvenes, la elaboración e implementación de programas de acción en favor de los estudiantes, aumentar las oportunidades educativas para todos los niños, adolescentes y jóvenes a través de becas, promover la equidad de género, darles educación a todos los menores en circunstancias especialmente difíciles, a los menores en y de la calle, trabajadores, repatriados hijos de jornaleros agrícolas migrantes, menores discapacitados.

Ante este panorama se considera que promover y prevenir la salud integral del adolescente constituye una tarea impostergable para la escuela y sociedad, dado que contribuirá a la formación integral de la personalidad de los adolescentes. Por lo que promover este tipo de acciones constituye una opción impostergable para la personalidad del adolescente.

carlos_jorge27@hotmail.com

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