/ martes 3 de agosto de 2021

Puerto de Tuxpan, en decadencia;

El puerto de Tuxpan, sobre el río, cada vez resulta más inoperante y bajo de rentabilidad, no solo por el azolve constante del canal de navegación, la poca anchura del afluente y las altas tarifas portuarias, nos comentan especialistas en temas portuarios.

Las empresas navieras, nos precisan sobre este tema, prefieren comerciar vía los puertos de Veracruz, Altamira (Tamaulipas) o de plano por el de Houston en Estados Unidos.

Las tendencias mundiales del transporte de carga por mar indican que las navieras prefieren comerciar con puertos que tengan la capacidad de recibir los barcos más grandes del mundo, embarcaciones que no caben en los ríos.

Por ello, la mayor parte de la carga que proviene de los principales puertos del mundo para el centro del país, llega a través del puerto estadounidense de Houston y desde ese punto se traslada por carretera a México, nos indican.

El calado o profundidad oficial del canal de navegación del puerto sobre el río Tuxpan es de 13.10 metros, el cual de por sí es poco profundo, pero la realidad es peor. En julio el calado del canal fue de tan solo 10.97 metros, menos de 11 metros, lo que ha significado pérdidas para las empresas que comercian por este puerto, porque hasta los barcos no grandes, de regular tamaño, han tenido problemas para operar y los que lo han hecho han tenido que entrar con solo la mitad de la carga del barco, para no encallar, lo que ha inhibido el comercio marítimo por este puerto representativo del norte de Veracruz, nos exponen estos especialistas.

Otro problema resulta que por el dragado constante que requiere el río por su permanente azolve, se han tenido que aumentar las tarifas portuarias, arriba de los demás puertos del Golfo de México, lo que lo ha colocado en franca desventaja competitiva, por un lado por las tarifas y por el otro lo estrecho y poca profundidad del río Tuxpan, nos apuntan estos especialistas.

Es por ello que señalan que el puerto de Tuxpan está en franca decadencia y no obstante su privilegiada ubicación geográfica, su conexión de autopista al centro del país, el puerto en el río está prácticamente agotado.

El norte de Veracruz sigue soñando con un puerto a gran escala que genere bienestar social en la población; el puerto en río ya no es costeable ni rentable, ya está cumpliendo su ciclo, nos dicen.

Vaya lío en que están metidos un buen número de alcaldes, luego de que el Órgano de Fiscalización Superior (Orfis) diera a conocer los resultados de su revisión a la cuenta pública de 2019, nos advierten fiscalistas y abogados que han estado involucrados en estos temas desde hace mucho tiempo.

Nos dicen que el asunto no solo se queda en lo que dice en el papel el Orfis, sino que en este tipo de revisiones cuenta tanto lo contable como el aspecto político.

Son 210 alcaldes, más sus tesoreros, otros ediles y funcionarios, los que no pasaron en primera instancia la revisión del Orfis; sobre esto, los fiscalistas y abogados nos señalan que lógicamente no todos están en la mira, pero sí los suficientes como para que, si no toman las medidas adecuadas, dentro de un tiempo haya un gran escándalo.

Así es que, nos apuntan, o se ponen vivos estos ediles, se asesoran bien y tratan de solventar lo cuestionado por el Orfis, o dentro de no mucho estarán con escalofríos. Ya veremos.

El puerto de Tuxpan, sobre el río, cada vez resulta más inoperante y bajo de rentabilidad, no solo por el azolve constante del canal de navegación, la poca anchura del afluente y las altas tarifas portuarias, nos comentan especialistas en temas portuarios.

Las empresas navieras, nos precisan sobre este tema, prefieren comerciar vía los puertos de Veracruz, Altamira (Tamaulipas) o de plano por el de Houston en Estados Unidos.

Las tendencias mundiales del transporte de carga por mar indican que las navieras prefieren comerciar con puertos que tengan la capacidad de recibir los barcos más grandes del mundo, embarcaciones que no caben en los ríos.

Por ello, la mayor parte de la carga que proviene de los principales puertos del mundo para el centro del país, llega a través del puerto estadounidense de Houston y desde ese punto se traslada por carretera a México, nos indican.

El calado o profundidad oficial del canal de navegación del puerto sobre el río Tuxpan es de 13.10 metros, el cual de por sí es poco profundo, pero la realidad es peor. En julio el calado del canal fue de tan solo 10.97 metros, menos de 11 metros, lo que ha significado pérdidas para las empresas que comercian por este puerto, porque hasta los barcos no grandes, de regular tamaño, han tenido problemas para operar y los que lo han hecho han tenido que entrar con solo la mitad de la carga del barco, para no encallar, lo que ha inhibido el comercio marítimo por este puerto representativo del norte de Veracruz, nos exponen estos especialistas.

Otro problema resulta que por el dragado constante que requiere el río por su permanente azolve, se han tenido que aumentar las tarifas portuarias, arriba de los demás puertos del Golfo de México, lo que lo ha colocado en franca desventaja competitiva, por un lado por las tarifas y por el otro lo estrecho y poca profundidad del río Tuxpan, nos apuntan estos especialistas.

Es por ello que señalan que el puerto de Tuxpan está en franca decadencia y no obstante su privilegiada ubicación geográfica, su conexión de autopista al centro del país, el puerto en el río está prácticamente agotado.

El norte de Veracruz sigue soñando con un puerto a gran escala que genere bienestar social en la población; el puerto en río ya no es costeable ni rentable, ya está cumpliendo su ciclo, nos dicen.

Vaya lío en que están metidos un buen número de alcaldes, luego de que el Órgano de Fiscalización Superior (Orfis) diera a conocer los resultados de su revisión a la cuenta pública de 2019, nos advierten fiscalistas y abogados que han estado involucrados en estos temas desde hace mucho tiempo.

Nos dicen que el asunto no solo se queda en lo que dice en el papel el Orfis, sino que en este tipo de revisiones cuenta tanto lo contable como el aspecto político.

Son 210 alcaldes, más sus tesoreros, otros ediles y funcionarios, los que no pasaron en primera instancia la revisión del Orfis; sobre esto, los fiscalistas y abogados nos señalan que lógicamente no todos están en la mira, pero sí los suficientes como para que, si no toman las medidas adecuadas, dentro de un tiempo haya un gran escándalo.

Así es que, nos apuntan, o se ponen vivos estos ediles, se asesoran bien y tratan de solventar lo cuestionado por el Orfis, o dentro de no mucho estarán con escalofríos. Ya veremos.