/ martes 16 de julio de 2019

Romo, de admirador de Pinochet y Marcial Maciel a colaborador de Andrés Manuel

La salida de Carlos Urzúa del gabinete de Andrés Manuel López Obrador sigue dando de qué hablar, sobre todo porque él continúa revelando datos que motivaron su renuncia a la Secretaría de Hacienda.

Además de las diferencias con el presidente del país que hizo evidentes en su carta de renuncia, Urzúa agrega ahora un dato que resulta interesante y preocupante, sobre todo por la forma en que se ha venido manejando el gobierno de la cuarta transformación.

El exsecretario y recién contratado como catedrático del Tecnológico de Monterrey reveló: "El principal conflicto de interés se llama Alfonso Romo Garza.

Ideológicamente, Romo es un hombre de extrema derecha y en términos sociales oscila entre el Opus Dei y los Legionarios de Cristo.

“Cómo un hombre así, que llegó a admirar a Augusto Pinochet y a Marcial Maciel, acabó no sólo siendo amigo de López Obrador, sino incluso siendo el jefe de la Oficina de la Presidencia".

Y efectivamente, el empresario Romo es un hombre cercano a Andrés Manuel y lo demostró desde antes de integrarse al gabinete, cuando el entonces presidente electo trabajaba en la integración de su equipo de colaboradores y en las relaciones con grupos empresariales y sociales.

El asunto va a seguir dando de qué hablar, sobre todo porque las proyecciones económicas no se han cumplido a cabalidad, como lo evidencia información del periódico The Wall Street Journal (WSJ).

La publicación advierte que México se está deslizando hacia una recesión, incluso a medida que la economía de Estados Unidos sigue creciendo, es la primera vez en 25 años que los ciclos económicos de los países vecinos han perdido sincronización.

Además añade que el debilitamiento de la economía es un nuevo desafío para el presidente Andrés Manuel, luego de la renuncia del secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, quien dimitió abruptamente y culpó a la administración por poner metas políticas por encima de las consideraciones económicas.

Ése y otros datos recientes sugieren que la economía de México puede haberse contraído durante el segundo trimestre del año, además de caer 0.2% en los primeros tres meses del año, apunta TWSJ.

El economista del Banco de América, Carlos Capistrán, escribió la semana pasada que "México está prácticamente en recesión".

Así lo dijo: "Una recesión presionaría a la administración y al banco central de México para que reaccionen, ya sea incrementando los gastos del gobierno o recortando las tasas de interés, o ambas cosas".

Por supuesto que López Obrador insiste en su postura, pues como lo repite cada que vez que puede en sus conferencias mañaneras, él tiene otros datos y el viernes dijo que no espera que ocurra una recesión.

Volvió a destacar la apreciación del peso y la caída de la inflación desde que asumió el cargo en diciembre del año pasado y sugirió que incluso una disminución en el crecimiento económico no perjudicaría a los pobres, ya que su gobierno se centra en la redistribución de la riqueza.

Pero el economista Capistrán le advierte que una economía débil hará más difícil que López Obrador cumpla sus promesas de transformar el país a través del gasto en programas sociales e infraestructura.

No sólo es posible que perjudique las finanzas del gobierno al reducir los ingresos y, posiblemente, estimule más inmigración ilegal a Estados Unidos.

Al tiempo.

Opine, comente e informe a los correoselectrónicos srdonrene@gmail.comy rvalle@diariodexalapa.com.mx.Y en Twitter @renedelvalleb. Tambiénpuede leernos en la web site www.diariodexalapa.com.mx

La salida de Carlos Urzúa del gabinete de Andrés Manuel López Obrador sigue dando de qué hablar, sobre todo porque él continúa revelando datos que motivaron su renuncia a la Secretaría de Hacienda.

Además de las diferencias con el presidente del país que hizo evidentes en su carta de renuncia, Urzúa agrega ahora un dato que resulta interesante y preocupante, sobre todo por la forma en que se ha venido manejando el gobierno de la cuarta transformación.

El exsecretario y recién contratado como catedrático del Tecnológico de Monterrey reveló: "El principal conflicto de interés se llama Alfonso Romo Garza.

Ideológicamente, Romo es un hombre de extrema derecha y en términos sociales oscila entre el Opus Dei y los Legionarios de Cristo.

“Cómo un hombre así, que llegó a admirar a Augusto Pinochet y a Marcial Maciel, acabó no sólo siendo amigo de López Obrador, sino incluso siendo el jefe de la Oficina de la Presidencia".

Y efectivamente, el empresario Romo es un hombre cercano a Andrés Manuel y lo demostró desde antes de integrarse al gabinete, cuando el entonces presidente electo trabajaba en la integración de su equipo de colaboradores y en las relaciones con grupos empresariales y sociales.

El asunto va a seguir dando de qué hablar, sobre todo porque las proyecciones económicas no se han cumplido a cabalidad, como lo evidencia información del periódico The Wall Street Journal (WSJ).

La publicación advierte que México se está deslizando hacia una recesión, incluso a medida que la economía de Estados Unidos sigue creciendo, es la primera vez en 25 años que los ciclos económicos de los países vecinos han perdido sincronización.

Además añade que el debilitamiento de la economía es un nuevo desafío para el presidente Andrés Manuel, luego de la renuncia del secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, quien dimitió abruptamente y culpó a la administración por poner metas políticas por encima de las consideraciones económicas.

Ése y otros datos recientes sugieren que la economía de México puede haberse contraído durante el segundo trimestre del año, además de caer 0.2% en los primeros tres meses del año, apunta TWSJ.

El economista del Banco de América, Carlos Capistrán, escribió la semana pasada que "México está prácticamente en recesión".

Así lo dijo: "Una recesión presionaría a la administración y al banco central de México para que reaccionen, ya sea incrementando los gastos del gobierno o recortando las tasas de interés, o ambas cosas".

Por supuesto que López Obrador insiste en su postura, pues como lo repite cada que vez que puede en sus conferencias mañaneras, él tiene otros datos y el viernes dijo que no espera que ocurra una recesión.

Volvió a destacar la apreciación del peso y la caída de la inflación desde que asumió el cargo en diciembre del año pasado y sugirió que incluso una disminución en el crecimiento económico no perjudicaría a los pobres, ya que su gobierno se centra en la redistribución de la riqueza.

Pero el economista Capistrán le advierte que una economía débil hará más difícil que López Obrador cumpla sus promesas de transformar el país a través del gasto en programas sociales e infraestructura.

No sólo es posible que perjudique las finanzas del gobierno al reducir los ingresos y, posiblemente, estimule más inmigración ilegal a Estados Unidos.

Al tiempo.

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