/ miércoles 7 de abril de 2021

Sigue la salud en riesgo

Se terminó la semana de asueto en la que muchos mexicanos, hartos del encierro, salieron a centros recreativos, plazas comerciales, playas o simplemente a las calles y parques, llenando cada lugar sin guardar las medidas de protección y distancias recomendadas, por lo que que habrá qué ver cómo repunta el Covid-19 en dos o tres semanas.

En especial en nuestro estado, donde ya íbamos a la baja y en supuesto semáforo verde, lo que nos expone de nuevo a los riesgos de contagio, a pesar de que a un buen número de adultos mayores les han aplicado la primera dosis de la vacuna, que por cierto en diversos centros de vacunación se ha escuchado a personas decir que gracias al señor López por haberlos vacunado, cuando es lo contrario, gracias a la mala organización, estrategias erróneas, compra tardía y en baja cantidad de vacunas y problemas de abasto, apenas llevamos menos del 40 por ciento de la población de adultos mayores vacunados con la primera dosis, lo que los mantiene en riesgo al no tener aún la protección completa.

Cierto, una buena parte del sector salud oficial ya se ha vacunado, pero ha habido resistencia y negligencia para vacunar al personal médico y paramédico del sector privado, que también están en alto riesgo de contagio al atender pacientes sin saber si están o no enfermos o portadores del virus, y a eso hay que agregarle que no se adquirieron pruebas para realizar el diagnóstico en población abierta. Si a eso le agregamos el cierre de la empresa que producía y distribuía vacunas en México (empresa mexicana), hay escasez desde hace muchos meses de las vacunas básicas de la cartilla nacional para niños, entre ellas la vacuna contra la tuberculosis, siendo que en nuestro país persiste activo el bacilo y todavía se ven muchos casos de tuberculosis en todas sus variantes, y a eso hay que agregar la escasez de otras vacunas, como neumococo para niños y adultos, tétanos, papiloma humano, etc., lo que mantiene a la población infantil y adulta en alto riesgo de salud.

Y qué decir del inoperante Insabi, que desplazó arteramente al Seguro Popular, que ya con el tiempo de experiencia estaba dando un buen servicio a la población más necesitada y vulnerable, y que entonces recibía medicamentos que desde hace ya casi dos años están en desabasto en todo el sector salud. Obviamente los altos mandos del frustrado sistema de salud están a cargo de antropólogos, arquitectos, comerciantes, agentes de ventas, que conforman un grupo de cuates del patrón y se denominan grupo Tabasco, obviamente no hay médicos con especialidad en administración de servicios de salud o en salud pública, así que con esas cabezas al frente el sistema es un fracaso bastante costoso que no sirve para atender la medicina de primer nivel. Para rematar, a causa de la pandemia somos el país con más médicos y enfermeras muertos por el virus, obvio por falta de equipo necesario y con ello hay escasez de personal para continuar atendiendo los hospitales públicos; los médicos internos y en servicio social, ganando un salario beca muy ridículo y mucho menor que lo que les pagan a los “ninis” por no hacer nada y con eso la salud de la población está cada día en mayor riesgo.

Cierto, una buena parte del sector salud oficial ya se ha vacunado, pero ha habido resistencia y negligencia para vacunar al personal médico y paramédico del sector privado, que también están en alto riesgo de contagio al atender pacientes sin saber si están o no enfermos o portadores del virus, y a eso hay que agregarle que no se adquirieron pruebas para realizar el diagnóstico en población abierta.



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Se terminó la semana de asueto en la que muchos mexicanos, hartos del encierro, salieron a centros recreativos, plazas comerciales, playas o simplemente a las calles y parques, llenando cada lugar sin guardar las medidas de protección y distancias recomendadas, por lo que que habrá qué ver cómo repunta el Covid-19 en dos o tres semanas.

En especial en nuestro estado, donde ya íbamos a la baja y en supuesto semáforo verde, lo que nos expone de nuevo a los riesgos de contagio, a pesar de que a un buen número de adultos mayores les han aplicado la primera dosis de la vacuna, que por cierto en diversos centros de vacunación se ha escuchado a personas decir que gracias al señor López por haberlos vacunado, cuando es lo contrario, gracias a la mala organización, estrategias erróneas, compra tardía y en baja cantidad de vacunas y problemas de abasto, apenas llevamos menos del 40 por ciento de la población de adultos mayores vacunados con la primera dosis, lo que los mantiene en riesgo al no tener aún la protección completa.

Cierto, una buena parte del sector salud oficial ya se ha vacunado, pero ha habido resistencia y negligencia para vacunar al personal médico y paramédico del sector privado, que también están en alto riesgo de contagio al atender pacientes sin saber si están o no enfermos o portadores del virus, y a eso hay que agregarle que no se adquirieron pruebas para realizar el diagnóstico en población abierta. Si a eso le agregamos el cierre de la empresa que producía y distribuía vacunas en México (empresa mexicana), hay escasez desde hace muchos meses de las vacunas básicas de la cartilla nacional para niños, entre ellas la vacuna contra la tuberculosis, siendo que en nuestro país persiste activo el bacilo y todavía se ven muchos casos de tuberculosis en todas sus variantes, y a eso hay que agregar la escasez de otras vacunas, como neumococo para niños y adultos, tétanos, papiloma humano, etc., lo que mantiene a la población infantil y adulta en alto riesgo de salud.

Y qué decir del inoperante Insabi, que desplazó arteramente al Seguro Popular, que ya con el tiempo de experiencia estaba dando un buen servicio a la población más necesitada y vulnerable, y que entonces recibía medicamentos que desde hace ya casi dos años están en desabasto en todo el sector salud. Obviamente los altos mandos del frustrado sistema de salud están a cargo de antropólogos, arquitectos, comerciantes, agentes de ventas, que conforman un grupo de cuates del patrón y se denominan grupo Tabasco, obviamente no hay médicos con especialidad en administración de servicios de salud o en salud pública, así que con esas cabezas al frente el sistema es un fracaso bastante costoso que no sirve para atender la medicina de primer nivel. Para rematar, a causa de la pandemia somos el país con más médicos y enfermeras muertos por el virus, obvio por falta de equipo necesario y con ello hay escasez de personal para continuar atendiendo los hospitales públicos; los médicos internos y en servicio social, ganando un salario beca muy ridículo y mucho menor que lo que les pagan a los “ninis” por no hacer nada y con eso la salud de la población está cada día en mayor riesgo.

Cierto, una buena parte del sector salud oficial ya se ha vacunado, pero ha habido resistencia y negligencia para vacunar al personal médico y paramédico del sector privado, que también están en alto riesgo de contagio al atender pacientes sin saber si están o no enfermos o portadores del virus, y a eso hay que agregarle que no se adquirieron pruebas para realizar el diagnóstico en población abierta.



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