/ jueves 3 de junio de 2021

Todos a votar

Entrando a la mitad del año y a unos días de participar en la que tal vez será la contienda electoral más importante, difícil y violenta de la historia contemporánea de nuestro país, en efecto, el próximo domingo se estará decidiendo en las urnas el destino de México.

A lo largo de los últimos meses he escuchado a muchísima gente quejarse de la economía, del precio de las gasolinas, del gas, la luz y hasta del agua, que la canasta básica cada día es más costosa y que el salario mínimo se hizo polvo ante la inflación; que si no hay seguridad, que si la delincuencia ha plantado sus dominios en nuestras tierras y que no hay ley que la controle, mucho menos que haya justicia.

¿Cómo es que nos quieren hacer una ficha delincuencial para poder usar un teléfono celular, argumentando que es para bajar la criminalidad?, ya parece que los criminales van a dar sus datos para extorsionar desde las cárceles o para pedir el rescate de un secuestrado; que grupos de jóvenes vándalos que se dicen normalistas, tapen calles y carreteras, roben y destruyan camiones, violenten, roben comercios y ataquen a la población civil sin que los cuerpos policiacos los detengan, es más, los liberan sin mayor trámite.

También es cierto que la pandemia, que cayera como anillo al dedo para favorecer la pobreza, el hambre y la incertidumbre, dejó sin empleo a millones de trabajadores. Miles de negocios de todo tipo bajaron sus cortinas ante la quiebra y es tiempo que esa recuperación todavía no tiene fecha de llegada. Y con el virus, la vacunación que debía llegar a todo médico, dentista, químico clínico, enfermeras y personal que labora en hospitales, consultorios, clínicas y laboratorios, es tiempo que no llega para todos, a pesar de estar altamente expuestos al contagio y ser vectores de contaminación.

Y como eso miles de quejas más, sin faltar los que dicen: qué tal que a los adultos mayores de tu casa les dan su pensión. Eso no es criticable, sino una devolución, aunque sea muy pequeña, de lo que le dieron al país con su trabajo e impuestos por 30, 40 o más años, aunque hay que reconocer que las dádivas a madres solteras, becas a niños, salarios a jóvenes que no trabajan y demás es un dinero mal empleado que cumple una vieja frase que dice: Que te mantenga el gobierno; es una realidad para muchos improductivos.

En fin, si queremos reconstruir el camino del país, mantener las instituciones verdaderamente útiles, recuperar los accesos a la salud y al empleo, tratar de mejorar la economía y tener esperanzas de una vida mejor, sal a votar.

Hazlo por quien quieras, pero es el momento de decidir el rumbo y futuro de nuestro país, ese que dejaremos a nuestros hijos y nietos.

Entrando a la mitad del año y a unos días de participar en la que tal vez será la contienda electoral más importante, difícil y violenta de la historia contemporánea de nuestro país, en efecto, el próximo domingo se estará decidiendo en las urnas el destino de México.

A lo largo de los últimos meses he escuchado a muchísima gente quejarse de la economía, del precio de las gasolinas, del gas, la luz y hasta del agua, que la canasta básica cada día es más costosa y que el salario mínimo se hizo polvo ante la inflación; que si no hay seguridad, que si la delincuencia ha plantado sus dominios en nuestras tierras y que no hay ley que la controle, mucho menos que haya justicia.

¿Cómo es que nos quieren hacer una ficha delincuencial para poder usar un teléfono celular, argumentando que es para bajar la criminalidad?, ya parece que los criminales van a dar sus datos para extorsionar desde las cárceles o para pedir el rescate de un secuestrado; que grupos de jóvenes vándalos que se dicen normalistas, tapen calles y carreteras, roben y destruyan camiones, violenten, roben comercios y ataquen a la población civil sin que los cuerpos policiacos los detengan, es más, los liberan sin mayor trámite.

También es cierto que la pandemia, que cayera como anillo al dedo para favorecer la pobreza, el hambre y la incertidumbre, dejó sin empleo a millones de trabajadores. Miles de negocios de todo tipo bajaron sus cortinas ante la quiebra y es tiempo que esa recuperación todavía no tiene fecha de llegada. Y con el virus, la vacunación que debía llegar a todo médico, dentista, químico clínico, enfermeras y personal que labora en hospitales, consultorios, clínicas y laboratorios, es tiempo que no llega para todos, a pesar de estar altamente expuestos al contagio y ser vectores de contaminación.

Y como eso miles de quejas más, sin faltar los que dicen: qué tal que a los adultos mayores de tu casa les dan su pensión. Eso no es criticable, sino una devolución, aunque sea muy pequeña, de lo que le dieron al país con su trabajo e impuestos por 30, 40 o más años, aunque hay que reconocer que las dádivas a madres solteras, becas a niños, salarios a jóvenes que no trabajan y demás es un dinero mal empleado que cumple una vieja frase que dice: Que te mantenga el gobierno; es una realidad para muchos improductivos.

En fin, si queremos reconstruir el camino del país, mantener las instituciones verdaderamente útiles, recuperar los accesos a la salud y al empleo, tratar de mejorar la economía y tener esperanzas de una vida mejor, sal a votar.

Hazlo por quien quieras, pero es el momento de decidir el rumbo y futuro de nuestro país, ese que dejaremos a nuestros hijos y nietos.

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