/ martes 19 de marzo de 2019

Un campo de batalla llamado Veracruz

A unas horas de que el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública difunda la información relacionada con la incidencia delictiva correspondiente al mes de febrero, el ambiente que se vive en Veracruz es de preocupación por la violencia desatada en la entidad.

Con toda seguridad se puede anticipar que febrero será todavía peor que el primer mes de 2019 en cuanto a secuestros, homicidio doloso y feminicidio, delitos en los que Veracruz, por decirlo de alguna manera, ha destacado.

Nunca como ahora había permeado tanto la percepción de inseguridad en una entidad que ha sido muy castigada por la presencia de bandas delincuenciales.

Si enero registró muy altos números en casos de los delitos de alto impacto, febrero y sobre todo marzo llevarán las cifras aún más arriba.

Recordemos que el primer mes del año abrió con 107 homicidios dolosos, 39 secuestros y 10 feminicidios.

Si bien los 107 homicidios dolosos no pueden considerarse un récord para un estado que ha tenido hasta 176 casos, sí llaman la atención porque esos números no se registraban desde septiembre de 2018; diciembre del año pasado, por ejemplo, cerró con 69 casos y un mes antes se registraron 81.

Algo parecido ocurre con el delito de feminicidio, dado que a pesar de las alertas de género, Veracruz sigue presentando cifras alarmantes: los diez casos registrados durante enero equivalen a un asesinato por razón de género cada tres días. La cifra del primer mes de año es igual a la registrada durante agosto; en ese sentido, podríamos preguntar ¿de qué han servido las acciones de prevención que anunciaron tanto la pasada como la presente administración estatal?; de muy poco, a juzgar por el resultado.

Con el secuestro ocurre algo diferente porque no existe precedente alguno en la etapa contemporánea de Veracruz de cifras tan escalofriantes: la entidad se mantiene como la primera en cuanto a casos de dicho delito; durante enero se registraron 39, lo que no se había observado nunca antes en el estado.

Ni siquiera en los peores años del duartismo había registrado Veracruz tantos casos de secuestro, lo cual nos da una idea de la magnitud del problema.

El secretariado ejecutivo consigna, en su nueva metodología, que entre 2015 y 2019 no hay un mes con más secuestros que enero del presente año.

Antes de ello, el peor mes en cuanto al secuestro había sido diciembre de 2016, cuando se documentaron 17 víctimas; el primer mes del presente año, sin embargo, esa cifra se duplicó; pero si se compara enero de 2019 con el mes anterior, diciembre de 2018, se desprende un incremento de 500 por ciento.

Todo eso sin considerar los secuestros que no se denuncian por el comprensible temor de los familiares de las víctimas a no verles más. Esos casos no se convierten en carpetas de investigación y, por tanto, no se incluyen en las estadísticas oficiales.

Lo peor es que dada la abierta lucha que libran en Veracruz las fuerzas del orden y los grupos delincuenciales, particularmente el Cartel Jalisco Nueva Generación, no se observa cómo pudieran bajar las cifras en los meses siguientes; al contrario, parece que la entidad se ha convertido en un verdadero campo de batalla. @luisromero85


A unas horas de que el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública difunda la información relacionada con la incidencia delictiva correspondiente al mes de febrero, el ambiente que se vive en Veracruz es de preocupación por la violencia desatada en la entidad.

Con toda seguridad se puede anticipar que febrero será todavía peor que el primer mes de 2019 en cuanto a secuestros, homicidio doloso y feminicidio, delitos en los que Veracruz, por decirlo de alguna manera, ha destacado.

Nunca como ahora había permeado tanto la percepción de inseguridad en una entidad que ha sido muy castigada por la presencia de bandas delincuenciales.

Si enero registró muy altos números en casos de los delitos de alto impacto, febrero y sobre todo marzo llevarán las cifras aún más arriba.

Recordemos que el primer mes del año abrió con 107 homicidios dolosos, 39 secuestros y 10 feminicidios.

Si bien los 107 homicidios dolosos no pueden considerarse un récord para un estado que ha tenido hasta 176 casos, sí llaman la atención porque esos números no se registraban desde septiembre de 2018; diciembre del año pasado, por ejemplo, cerró con 69 casos y un mes antes se registraron 81.

Algo parecido ocurre con el delito de feminicidio, dado que a pesar de las alertas de género, Veracruz sigue presentando cifras alarmantes: los diez casos registrados durante enero equivalen a un asesinato por razón de género cada tres días. La cifra del primer mes de año es igual a la registrada durante agosto; en ese sentido, podríamos preguntar ¿de qué han servido las acciones de prevención que anunciaron tanto la pasada como la presente administración estatal?; de muy poco, a juzgar por el resultado.

Con el secuestro ocurre algo diferente porque no existe precedente alguno en la etapa contemporánea de Veracruz de cifras tan escalofriantes: la entidad se mantiene como la primera en cuanto a casos de dicho delito; durante enero se registraron 39, lo que no se había observado nunca antes en el estado.

Ni siquiera en los peores años del duartismo había registrado Veracruz tantos casos de secuestro, lo cual nos da una idea de la magnitud del problema.

El secretariado ejecutivo consigna, en su nueva metodología, que entre 2015 y 2019 no hay un mes con más secuestros que enero del presente año.

Antes de ello, el peor mes en cuanto al secuestro había sido diciembre de 2016, cuando se documentaron 17 víctimas; el primer mes del presente año, sin embargo, esa cifra se duplicó; pero si se compara enero de 2019 con el mes anterior, diciembre de 2018, se desprende un incremento de 500 por ciento.

Todo eso sin considerar los secuestros que no se denuncian por el comprensible temor de los familiares de las víctimas a no verles más. Esos casos no se convierten en carpetas de investigación y, por tanto, no se incluyen en las estadísticas oficiales.

Lo peor es que dada la abierta lucha que libran en Veracruz las fuerzas del orden y los grupos delincuenciales, particularmente el Cartel Jalisco Nueva Generación, no se observa cómo pudieran bajar las cifras en los meses siguientes; al contrario, parece que la entidad se ha convertido en un verdadero campo de batalla. @luisromero85


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