/ miércoles 26 de febrero de 2020

Veracruz, sin pies ni cabeza 

Veracruz no tiene pies; no avanza. Peor aún, nos arrastramos hacia atrás. Veracruz tampoco tiene cabeza. No hay un liderazgo que intente sacarnos del atolladero, no hay estrategia ni visión. Los hechos de sangre de este fin de semana en la región de Córdoba fueron la enésima muestra de la incapacidad de Morena.

En 15 meses gobernando en Veracruz hemos sido nota internacional y nacional por la saña en los crímenes, enlisto algunos de éstos: la matanza en la palapa en Minatitlán, donde un bebé fue asesinado; el homicidio de la presidenta municipal de Mixtla de Altamirano; la ejecución de los productores de limón, en la localidad de Tuzamapan; el atentado en el bar Caballo Blanco, de Coatzacoalcos, los más de 30 cortinazos precisamente en ese puerto; los asesinatos del diputado local y amigo Juan Carlos Molina Palacios, del expresidente municipal de Soconusco, Jorge Baruch Custodio y del secretario particular del alcalde de Gutiérrez Zamora, Alberto Cancino Álvarez.

Sumemos a estos hechos los 170 feminicidios perpetrados tan solo de enero de 2019 a enero de 2020 —según las cifras oficiales—, más los secuestrados, las desaparecidas y toda la cascada de delitos que a diario se cometen en Veracruz. Los más recientes datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, con corte al pasado mes de enero, arrojan que en la entidad se cometieron un total de 6 mil 526 presuntos delitos, de los cuales 98 fueron homicidios dolosos, 17 secuestros, y 2 mil 205 robos. Son los fríos indicadores de que sigue al alza el secuestro y los asesinatos.

En San Lázaro, las y los diputados federales aprobamos la creación de la figura de la Guardia Nacional, a objeto de que no tuvieran pretexto en este gobierno para combatir a la delincuencia. Era la herramienta que ellos decían requerir para bajar los índices delictivos en sus primeros seis meses, lo cual no sucedió. Por el contrario, se ha agudizado.

Veracruz, para nuestra mala fortuna, es uno de los estados más violentos, como lo son también Guanajuato, Chihuahua y nuestro vecino Tamaulipas. Prácticamente todo el país está convulso, gangrenado por la inseguridad, y echarse la pelota de la culpa entre autoridades municipales y estatales no es la solución. Lo sucedido en Córdoba es otra lección mayúscula de que se necesita trabajar de manera coordinada para garantizar la paz y la tranquilidad de las familias; con orden y eficiencia, para que los recursos públicos se utilicen con inteligencia en las prioridades del estado, fortaleciendo a nuestros cuerpos policíacos que todos los días se juegan la vida ante una situación tan complicada.

Mientras se mantenga la necia postura de dividir al país en ustedes y nosotros; mientras se intente gobernar con la visión de o estás conmigo o estás contra mí; mientras se hagan oídos sordos a los que buscamos sumar a frenar esta situación, no llegaremos a ningún lado, más que a hacer de Veracruz y de México una enorme fosa. Son 15 meses y seguimos sin rumbo, no tiene esta administración ni pies ni cabeza.

Diputada federal del PRI

@AniluIngram

Veracruz no tiene pies; no avanza. Peor aún, nos arrastramos hacia atrás. Veracruz tampoco tiene cabeza. No hay un liderazgo que intente sacarnos del atolladero, no hay estrategia ni visión. Los hechos de sangre de este fin de semana en la región de Córdoba fueron la enésima muestra de la incapacidad de Morena.

En 15 meses gobernando en Veracruz hemos sido nota internacional y nacional por la saña en los crímenes, enlisto algunos de éstos: la matanza en la palapa en Minatitlán, donde un bebé fue asesinado; el homicidio de la presidenta municipal de Mixtla de Altamirano; la ejecución de los productores de limón, en la localidad de Tuzamapan; el atentado en el bar Caballo Blanco, de Coatzacoalcos, los más de 30 cortinazos precisamente en ese puerto; los asesinatos del diputado local y amigo Juan Carlos Molina Palacios, del expresidente municipal de Soconusco, Jorge Baruch Custodio y del secretario particular del alcalde de Gutiérrez Zamora, Alberto Cancino Álvarez.

Sumemos a estos hechos los 170 feminicidios perpetrados tan solo de enero de 2019 a enero de 2020 —según las cifras oficiales—, más los secuestrados, las desaparecidas y toda la cascada de delitos que a diario se cometen en Veracruz. Los más recientes datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, con corte al pasado mes de enero, arrojan que en la entidad se cometieron un total de 6 mil 526 presuntos delitos, de los cuales 98 fueron homicidios dolosos, 17 secuestros, y 2 mil 205 robos. Son los fríos indicadores de que sigue al alza el secuestro y los asesinatos.

En San Lázaro, las y los diputados federales aprobamos la creación de la figura de la Guardia Nacional, a objeto de que no tuvieran pretexto en este gobierno para combatir a la delincuencia. Era la herramienta que ellos decían requerir para bajar los índices delictivos en sus primeros seis meses, lo cual no sucedió. Por el contrario, se ha agudizado.

Veracruz, para nuestra mala fortuna, es uno de los estados más violentos, como lo son también Guanajuato, Chihuahua y nuestro vecino Tamaulipas. Prácticamente todo el país está convulso, gangrenado por la inseguridad, y echarse la pelota de la culpa entre autoridades municipales y estatales no es la solución. Lo sucedido en Córdoba es otra lección mayúscula de que se necesita trabajar de manera coordinada para garantizar la paz y la tranquilidad de las familias; con orden y eficiencia, para que los recursos públicos se utilicen con inteligencia en las prioridades del estado, fortaleciendo a nuestros cuerpos policíacos que todos los días se juegan la vida ante una situación tan complicada.

Mientras se mantenga la necia postura de dividir al país en ustedes y nosotros; mientras se intente gobernar con la visión de o estás conmigo o estás contra mí; mientras se hagan oídos sordos a los que buscamos sumar a frenar esta situación, no llegaremos a ningún lado, más que a hacer de Veracruz y de México una enorme fosa. Son 15 meses y seguimos sin rumbo, no tiene esta administración ni pies ni cabeza.

Diputada federal del PRI

@AniluIngram