/ jueves 2 de julio de 2020

Xalapa, historias de inseguridad

El nivel de inseguridad en Xalapa llegó a su límite. El lunes pasado, el asesinato de la rectora de la Universidad Valladolid causó consternación en la sociedad xalapeña, que antes estaba muy acostumbrada a la tranquilidad, y muy distante de la nota roja.

Este miércoles, el asalto a la joyería Dujal, ubicada en el Pasaje Enríquez, en pleno centro histórico de la ciudad, mostró la ineficacia de las autoridades del área para brindar seguridad a los xalapeños.

El hecho ocurrió a sólo 100 metros de la llamada Torre de Seguridad, que alberga a las oficinas donde despacha Hugo Gutiérrez Maldonado, titular de la Secretaría de Seguridad Pública del Gobierno de Veracruz.

Algo falla, cuando se reportan asaltos al comercio casi frente a la nariz de quienes debieran garantizar la seguridad pública.

El caso también confirmó la falta de acciones eficientes de prevención del delito, más allá de los espectaculares operativos que al parecer sólo para la foto se implementan una vez que se comete un ilícito.

Por fortuna, reportan la captura de dos presuntos responsables del hecho; sin embargo, hay un aspecto que genera preocupación: de acuerdo con el reporte de los medios de comunicación, las empleadas del negocio dijeron que intentaron utilizar el llamado botón de pánico, pero éste no funcionó.

Esto deja entrever las deficiencias de las herramientas tecnológicas en materia de seguridad y la falta de supervisión permanente por parte de las autoridades correspondientes para evitar que existan fallas en esos aparatos.

En este robo hay un aspecto que llama la atención: de acuerdo con los datos preliminares, los dos asaltantes serían de procedencia extranjera, aunque no se trata de una versión confirmada por la autoridad. Sin embargo, la descripción de las empleadas del negocio así lo apunta.

Las trabajadoras de la joyería y las imágenes obtenidas por las cámaras de seguridad del local indican que los responsables son dos hombres altos, de complexión robusta y tez oscura.

Esto genera varias dudas e interrogantes que las autoridades ministeriales tendrán que investigar y aclarar.

Es difícil saber cuántos extranjeros con esas características radican en Xalapa o en los municipios circunvecinos, pues hay que recordar el flujo de personas centroamericanas que ingresan al país de manera ilegal y que muchos, en lugar de continuar su viaje hacia los Estados Unidos de Norteamérica, deciden quedarse en territorio veracruzano. Se les ve pidiendo dinero, por ejemplo, en los cruceros de las principales avenidas de la capital veracruzana.

En ese contexto, el robo cometido este miércoles pasaría de ser un asalto común a un hecho delictivo que involucraría a presuntos migrantes; aunque éstas son versiones extraoficiales, no confirmadas, y que tienden a crear estereotipos, prejuicios y hasta xenofobia.

El asunto, a fin de cuentas, obliga a las autoridades de los tres niveles de gobierno a reforzar las medidas para evitar que se disparen los delitos.

El Ayuntamiento de Xalapa sería el primer respondiente, con la policía de proximidad, aunque los elementos poco o nada han hecho, pese a los discursos del presidente municipal Pedro Hipólito Rodríguez y las supuestas inversiones millonarias en el rubro.

El gobierno local canaliza recursos a la seguridad, pero éstos no se reflejan en resultados.

Por supuesto, la responsabilidad también recae en la Secretaría de Seguridad Pública, que desafortunadamente poco ha podido hacer, pues los delitos comunes y de alto impacto se presentan de manera frecuente en todo el territorio veracruzano.

El nivel de inseguridad en Xalapa llegó a su límite. El lunes pasado, el asesinato de la rectora de la Universidad Valladolid causó consternación en la sociedad xalapeña, que antes estaba muy acostumbrada a la tranquilidad, y muy distante de la nota roja.

Este miércoles, el asalto a la joyería Dujal, ubicada en el Pasaje Enríquez, en pleno centro histórico de la ciudad, mostró la ineficacia de las autoridades del área para brindar seguridad a los xalapeños.

El hecho ocurrió a sólo 100 metros de la llamada Torre de Seguridad, que alberga a las oficinas donde despacha Hugo Gutiérrez Maldonado, titular de la Secretaría de Seguridad Pública del Gobierno de Veracruz.

Algo falla, cuando se reportan asaltos al comercio casi frente a la nariz de quienes debieran garantizar la seguridad pública.

El caso también confirmó la falta de acciones eficientes de prevención del delito, más allá de los espectaculares operativos que al parecer sólo para la foto se implementan una vez que se comete un ilícito.

Por fortuna, reportan la captura de dos presuntos responsables del hecho; sin embargo, hay un aspecto que genera preocupación: de acuerdo con el reporte de los medios de comunicación, las empleadas del negocio dijeron que intentaron utilizar el llamado botón de pánico, pero éste no funcionó.

Esto deja entrever las deficiencias de las herramientas tecnológicas en materia de seguridad y la falta de supervisión permanente por parte de las autoridades correspondientes para evitar que existan fallas en esos aparatos.

En este robo hay un aspecto que llama la atención: de acuerdo con los datos preliminares, los dos asaltantes serían de procedencia extranjera, aunque no se trata de una versión confirmada por la autoridad. Sin embargo, la descripción de las empleadas del negocio así lo apunta.

Las trabajadoras de la joyería y las imágenes obtenidas por las cámaras de seguridad del local indican que los responsables son dos hombres altos, de complexión robusta y tez oscura.

Esto genera varias dudas e interrogantes que las autoridades ministeriales tendrán que investigar y aclarar.

Es difícil saber cuántos extranjeros con esas características radican en Xalapa o en los municipios circunvecinos, pues hay que recordar el flujo de personas centroamericanas que ingresan al país de manera ilegal y que muchos, en lugar de continuar su viaje hacia los Estados Unidos de Norteamérica, deciden quedarse en territorio veracruzano. Se les ve pidiendo dinero, por ejemplo, en los cruceros de las principales avenidas de la capital veracruzana.

En ese contexto, el robo cometido este miércoles pasaría de ser un asalto común a un hecho delictivo que involucraría a presuntos migrantes; aunque éstas son versiones extraoficiales, no confirmadas, y que tienden a crear estereotipos, prejuicios y hasta xenofobia.

El asunto, a fin de cuentas, obliga a las autoridades de los tres niveles de gobierno a reforzar las medidas para evitar que se disparen los delitos.

El Ayuntamiento de Xalapa sería el primer respondiente, con la policía de proximidad, aunque los elementos poco o nada han hecho, pese a los discursos del presidente municipal Pedro Hipólito Rodríguez y las supuestas inversiones millonarias en el rubro.

El gobierno local canaliza recursos a la seguridad, pero éstos no se reflejan en resultados.

Por supuesto, la responsabilidad también recae en la Secretaría de Seguridad Pública, que desafortunadamente poco ha podido hacer, pues los delitos comunes y de alto impacto se presentan de manera frecuente en todo el territorio veracruzano.

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