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Redes sociales y desorden alimenticio

Christian Oscar Reali Osorio

Los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) son alteraciones que se caracterizan por salir de la normalidad estadística con respecto a la manera de relacionarse o conducirse con la comida y el proceso de alimentación o nutrición. La anorexia y la bulimia nerviosas son los TCA más frecuentes, cuya incidencia ha reportado importantes incrementos en los años recientes.

Aunque en México los datos no son del todo concluyentes ni se cuenta con un registro confiable a nivel nacional, se estima que al menos entre el 0.9 y 2.8 por ciento de la población de la Ciudad de México padece algún tipo de TCA. Mientras que la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición señala que el 1.3 por ciento de los adolescentes mexicanos se encuentran en riesgo de desarrollar algún TCA.

Actualmente, en la pedagogía se promueve el aprendizaje centrado en el alumno, valiéndose de manera importante de la utilización de grupos y pares del educando. El uso del Internet, las redes sociales y los blogs es actualmente parte medular de los actuales esquemas pedagógicos. En años recientes, la posible influencia de los medios de comunicación en especial el Internet, en el desarrollo de anorexia y bulimia nerviosas ha cobrado un creciente interés; y la posibilidad de una respuesta contundente pareciera aún estar lejos.

Desde hace aproximadamente quince o veinte años inició todo un movimiento a través de la red denominado “Pro Ana y Mía”, el cual tiene como finalidad agrupar por una parte a personas con diagnósticos o conductas de anorexia nervosa a quienes se les conoce como “Ana”, quienes suelen identificarse entre sí con el color rojo; y por otra parte, a personas con diagnósticos o conductas de bulimia nervosa, que son conocidas dentro de este ambiente como “Mía” y suelen identificarse con el color morado.

Las páginas y foros Pro Ana y Mía habían estado existiendo y proliferando en numerosos países, principalmente en Europa Occidental y Estados Unidos; sin embargo, el conocimiento que se tenía sobre estos espacios y este movimiento era escaso y su acceso no resultaba del todo común o familiar para los usuarios corrientes del Internet; por el contrario, las rutas de acceso estaban más bien reservadas para conocedores y participantes de dicho movimiento.

Fue a mediados de la década de este siglo, que de manera contundentemente, sale a la luz pública la existencia de este movimiento en la Red y a partir de entonces han proliferado de manera exponencial; actualmente una búsqueda de la frase “Pro Ana y Mía” arroja más de 150 mil resultados tan sólo en un buscador y únicamente en español; por lo que el acceso simple y cotidiano al movimiento “Pro Ana y Mía” dentro de la red está al alcance de cualquier usuario.

En México, el uso del Internet ha ido en constante incremento; se estima que actualmente existen alrededor de 31 millones de personas con acceso a internet representando el 30 por ciento de la población. En comparación con otros países, México es aún un país con poco acceso a Internet al contrastarnos con países como Brasil, con 40 por ciento; España, 60 por ciento, y Reino Unido, 85 por ciento. Del total de usuarios que se tienen en México, se estima que el 37 por ciento son niños y adolescentes; y el 60 por ciento de los usuarios son personas en edad de cursar algún grado escolar entre primaria y licenciatura.

Estadísticas señalan que hasta 60 por ciento de los usuarios de Internet utiliza redes sociales y más de la mitad de ellos lo hacen a diario; lo anterior cobra relevancia dado que se ha llegado a sugerir la posibilidad de que la exposición a información disponible en Internet a través de páginas y blogs que ponderan y promueven la adquisición de conductas de riesgo, terminan por propiciar el desarrollo de anorexia y/o bulimia nerviosa. Resulta aventurado hablar de la influencia del Internet o cualquier otro medio de comunicación, sin hacer un análisis que nos lleve a poner en claro algunos puntos de partida.

Bajo el supuesto de que el Internet es un medio de comunicación y como tal aporta información; y que la enorme versatilidad del Internet a través de sitios, blogs, foros, entre otros, permiten el intercambio, el debate, el reforzamiento e incluso el acompañamiento para la comprensión de cuanta información se ofrece; podríamos decir que el Internet como medio de comunicación propicia el aprendizaje significativo, el aprendizaje observacional, predispone al aprendizaje por descubrimiento y para ello involuntariamente se vale de teorías cognitivas como el constructivismo, el aprendizaje significativo y el aprendizaje colaborativo. De manera que, siendo simplistas, esta reflexión básica nos lleva a la conclusión de que el Internet es un importante proveedor de educación informal.

Visto desde esta perspectiva; se puede llegar a suponer que los blogs, foros y páginas “Pro Ana y Mia” pueden resultar una biblioteca informal de fácil acceso y comprensión, disponible para los grupos de riesgo al desarrollo de TCA; pues la línea que los separa como medios de comunicación y educadores en trastornos de la alimentación pudiera ser muy delgada. Sin embargo, la información que se ofrece en estos espacios cibernéticos carece por completo de soporte científico, pues son en su mayoría experiencias, propuestas, insinuaciones y aseveraciones basadas en el empirismo, la suposición y la deducción carente de estructura metodológica; reforzados además por un patrón de pensamiento y comportamiento obsesivo-compulsivo propio del trastorno de conducta alimentaria que padecen quienes alimentan estos foros.

Sin embargo, hay dos aspectos que aún no hemos analizado: el primero es de carácter social-educativo, y radica en el hecho de que la ignorancia se corrige con educación, y abusando del hecho que la definición de ignorancia abarca no solamente la ausencia de conocimiento, sino también la posesión de un conocimiento erróneo, sería lógico suponer que se puede de igual modo utilizar el Internet para difundir información científicamente validada respecto al tema de anorexia y bulimia nerviosa.

El segundo aspecto resulta de carácter psicológico-conductual, pues antes de atribuir una gran responsabilidad al Internet en el incremento de los casos de anorexia y bulimia nerviosa; sería importante revisar a detalle los factores que se encuentran realmente relacionados con el desarrollo de estas enfermedades. El modelo más aceptado sobre factores que propician el desarrollo de TCA señala los factores predisponentes y factores precipitantes más importantes.

De los factores predisponentes y precipitantes que al parecer resultan más importantes para el desarrollo de TCA solamente existen tres, que se pueden obtener o potencializar de manera importante mediante el uso de redes sociales, blogs, sitios y demás espacios dentro del Internet:

La presión del medio sobre el aspecto corporal en especial sobre la mujer.

La dieta. Aunque ciertamente no se puede obtener de manera explícita, a través de Internet podemos recibir patrones de comportamiento, conductas a seguir y recomendaciones poco saludables a cerca de la dieta y las conductas de alimentación.

Dinámica familiar y social de aspectos negativos sobre la figura corporal.

Con la información actualmente disponible sobre el tema abordado y la falta de claridad aun existente respecto a algunas posibles influencias; es importante educar de manera adecuada a la población vulnerable, con información que le permita consolidar patrones de comportamiento alimentario saludables.

Queda de manifiesto el importante papel de los padres y los docentes, ya que los niños y adolescentes son los más vulnerables a la información de riesgo que se puede obtener de la RED, de manera que es importante mantener con ellos acompañamiento cercano para obtener información que promueva la adquisición de aprendizajes que favorezcan la salud y el bienestar.

 

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