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Candidatos presidenciales sin partido, una burla más para los electores

  • Reynaldo Escobar

La tarea más difícil en el proceso electoral para la elección presidencial la tienen los candidatos sin partido y del medio centenar que comenzó formalmente la tarea de recoger firmas de simpatizantes y fotografías de sus credenciales de elector de quienes podrían considerarse comprometidos con su voto. Sólo dos se pueden considerar con posibilidades reales de llegar a la meta establecida por el INE, pues ayer el gobernador de Nuevo, León Jaime Rodríguez el “Bronco”, declaró en conferencia de prensa haber recibido el respaldo con las formalidades del INE de 104 mil electores aproximadamente; Margarita Zavala de Calderón, primera dama durante el periodo de gobierno de sus esposo Felipe Calderón Hinojosa, aseguró tener entre sus promotores y equipo de campaña 103 mil y fracción de firmas y copias de credenciales del INE de empadronados dispuestos a darle su voto el día de la jornada electoral.

Todos los demás, inclusive políticos que han ocupado diversos cargos públicos y exdirigentes de partidos, entre los que se cuenta a Manuel J. Clouthier júnior, al senador Armando Ríos Piter, el periodista Pedro Ferriz de Con y otros tantos personajes del folclor político, como la representante de los pueblos indígenas de Chiapas, no han podido llegar ni a la media centuria de los primeros 100 mil votos, que a estas alturas según los consultores especializados en la evaluación y comunicación política, con todos los elementos y patrocinios puestos a su disposición ya debían haber rebasado por un buen número de compromisos que se convertirían en sufragios futuros, para alcanzar la meta de 866 mil firmas y fotografías de seguidores que cada uno de los aspirantes ciudadanos a la candidatura para la Presidencia de la República debe recabar en un plazo máximo que vence el 11 de febrero del año entrante.

En un principio, los más “picudos” de los aspirantes se ufanaron de haberse impuesto una meta hasta por un millón de firmas y credenciales de empadronados que cubren los requisitos para emitir su voto el próximo 1 de julio de 2018 pero con el paso de los días los aspirantes a las candidaturas ciudadanas se dieron cuenta que no es lo mismo una promesa del ciudadano común hecha al candidato o precandidato sin partido que el cumplimiento de tal compromiso pues solamente lo que han hecho los ciudadanos es “pagar con la misma moneda” a los que suspiran por ser candidatos ciudadanos a la Presidencia de la República en forma idéntica a la actuación que han hecho en múltiples ocasiones los candidatos de cualquier elección, comprometiéndose con los electores a lograr cosas que jamás han cumplido. El refrán popular ampliamente conocido dice: “Amor con amor se paga”; y en esta ocasión con el experimento de los candidatos sin partido se ven claramente las barreras impuestas por el INE que impiden a los electores acercarse a los aspirantes y promotores del voto; quienes por más escándalos mediáticos que han venido haciendo y por más quejas ante los organismos electorales, no han logrado destrabar las aplicaciones que exige el INE para contar como válido el compromiso futuro para apoyar a los sin partido.

Para algunos, los precandidatos sin partido, que se creían iluminados, carismáticos y con suficientes atributos para convencer al electorado, de otorgarle su respaldo anticipado, que tendrían que refrendar en las urnas el día de la jornada electoral, ya estarán convencidos de que no son los mesías ni los iluminados que se creían, y que ya va siendo el momento de sacudirse a tantos inútiles, vividores de la lambisconería con los políticos, para que se vayan a buscar un empleo que les permita devengar su salario. Todos aquellos que son buenos para nada y las jóvenes que no tienen talento aunque sean buenas mozas, que dejen de perder su tiempo y no permitan que sigan siendo denigradas mediante propuestas indecorosas de quienes con una dádiva económica se sienten galanes o casanovas para prostituir a quienes no conocen la dignidad ni saben devengar un salario justo y remunerador sin necesidad de otorgar favores sexuales.

El Bronco, que llegó a gobernador de Nuevo León a través de una candidatura sin partido y que es el que mayor número de compromisos ha recibido en esta precampaña también debe considerar que si en un principio, por la novedad de la candidatura sin partido, llamó la atención de la gente, a estas alturas resulta más difícil convencer con más de medio año de anticipación a los electores que le expresen su simpatía y mantengan su compromiso de votar por él; ni se diga de aquellos electores neoleoneses que se sienten decepcionados por su actuación como gobernador de esa entidad pues ni ha cumplido sus ofertas de campaña para el gobierno estatal ni tampoco ha venido atendiendo al cien por ciento de su capacidad los problemas que ahora le plantean futuros votantes de todo México, que no le creen a los Santos Reyes, y mucho menos al Bronco.

Margarita Zavala Gómez del Campo de Calderón Hinojosa, exprimera dama de México, que tiene el respaldo de más de la mitad de los empadronados en el Registro Federal de Electores, o cuando menos es lo que se presume (por equidad de género) o por la solidaridad que en todo caso debe existir entre mujeres cuando se trata de contender contra los hombres, sobre todo, confiados en que son más del 52% las mujeres inscritas en el Padrón Electoral, contra el 48% de los hombres. En contra de la exprimera dama también cuentan, ¡y cuentan mucho!, los errores de su esposo, el expresidente de la República Felipe Calderón Hinojosa, a quien de entrada responsabilizan los mexicanos de la fallida guerra contra los narcos, donde se dice que fallecieron más de 100 mil personas durante el periodo 2006-2012, difícilmente superable por el presidente Peña Nieto y quienes le sigan en la ocupación de la silla principal de Los Pinos.

Así las cosas, casi con seguridad se ve llegar al triunfo electoral del 1 de julio de 2018 a quien mejores resultados entregue a los electores, del tejido fino y las concertacesiones entre partidos políticos, que seguirán manteniendo sus cotos de poder y repartiéndose los cargos públicos como lo han hecho hasta hoy, sin respeto alguno por el voto ciudadano.