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El mausoleo de los mártires del agrarismo en el Macuiltépetl

  • Tepetototl | Fernando Hernández Flores

La capital del estado de Veracruz encierra varios secretos, mismos que resguarda como un guardián celoso para que no lo roben, dañen o le quieran borrar porque no es conveniente que se entere la mayoría de sus habitantes y visitantes, de esas maravillosas riquezas con las que cuenta, Xalapa. Ciudad con historia, lugar en la cual hay cultura, arte, así como distintas expresiones y manifestaciones artísticas.

En el quinto cerro, el espacio donde se forma una estrella, faro de luz por el cual se observan las distintas colonias que están a su alrededor, calles, avenidas y espacios de recreación. A pesar de ser un área natural protegida, es recomendable subir al cerro del Macuiltépetl hasta llegar a los 1,570 msnm. Estando arriba descubrirán una pirámide, que es una casa sagrada, dirían los abuelos totonacas. Ese nicho tiene consigo tesoros de las raíces de varios luchadores sociales, que como caballeros águila, dieron su vida para lograr la tan ansiada tierra a favor de los trabajadores del campo, materializada en la autorización, otorgación y legalización del ejido.

La investigadora Elissa J. Rashkin en su conferencia “¿Quién se acuerda de los agraristas? La azarosa historia del cerro del Macuiltépetl” expresó que más que un “Mausoleo de los veracruzanos ilustres” —propuesto en febrero de 2007—, originalmente es un “Mausoleo de los mártires del agrarismo”, que data después de la muerte de Úrsulo Galván Reyes en 1930. Veracruz es uno de los estados de la República donde el movimiento agrarista tuvo presencia en lo local, nacional e internacional. Hombres como Galván, Manuel Almansa, José Cardel, Carolino Anaya, así como varios líderes que aparecen en los libros de los escritores veracruzanos Vladimir Acosta Díaz y Alfonso Hernández Pérez, orientados en los ideales marxistas leninistas, por lo que no es raro que encuentren el martillo y la hoz en la cripta erigida a estos seres.

Es un total sacrilegio que en ese espacio dedicado a la memoria de los agraristas veracruzanos, donde en pequeñas urnas descansan los restos de estos mártires, lleguen a depositar a otras personas que no participaron en el movimiento postrevolucionario y todavía una cápsula del tiempo que se abrirá en 2110.

Debe prevalecer el “sentido social”, el sentido de respeto, el sentido del espíritu agrario, el sentido de pertenencia, de lo suyo, de lo que hoy es parte del legado histórico y patrimonio de los veracruzanos y en este caso de los xalapeños. Felicitamos al cronista de la ciudad, Vicente Espino Jara, por tan relevante evento, que se realizó en días pasado en la Sala de Cabildo, lástima que asistieron muy pocas personas y esperemos que las nuevas generaciones a través de sus instituciones educativas se les informe de este hecho que marca la historia.

Los campesinos y pueblos originarios del país, así como los mexicanos tienen en esa cripta, la simbología que los une, el faro que desde aquella época está encendido porque el movimiento agrario sigue en la lucha y aún falta mucho por hacer por los trabajadores de la tierra, tal como lo entendió Adalberto Tejeda al permitir la fundación de la Liga de Comunidades Agrarias del Estado de Veracruz.

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