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La Constitución del 17: lecciones de la historia

  • José Luis Amaya Huerta | Conciencia Ciudadana

A propósito del centenario de la promulgación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, celebrada el pasado 5 de febrero, el historiador Javier Garcíadiego Dantán, expresidente de El Colegio de México (Colmex) y exdirector del Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana (INEHRM), ofreció una interesante entrevista a la periodista Judith Amador Tello, en la cual sostiene, entre otras cosas, que el México del siglo XXI no puede regirse con leyes del siglo XX.

Conocedor a fondo del proceso revolucionario, de los personajes e ideas que hicieron posible el documento más importante emanado de la Revolución Mexicana “con una perspectiva nacional y una ambición gubernamental que no es derrocar un gobierno sino construirlo”, el investigador abreva de las lecciones de la historia para deslizar ante la opinión pública una propuesta que resulta demoledora: un contraste entre la clase política de entonces y la actual.

Garcíadiego enfatiza la necesidad de conmemorar el aniversario, “para que los políticos de hoy se contrasten con los personajes del pasado” y responde a la pregunta de si conviene hacer una nueva Constitución: “¿Con estos diputados? ¿Con esta clase política? Preferiría que no”. Cuando tengamos una clase política madura, responsable, proveniente de partidos políticos con objetivos claros en favor de México, podríamos pensar en una nueva Constitución, porque de ahí saldrían los diputados constituyentes. Por ahora prefiero conservar la del 17.”

El también doctor en Historia de México y de América, y autor de 1913-1914: De Guadalupe a Teoloyucan y Textos de la Revolución Mexicana, entre otros, refiere de manera didáctica que la celebración del centenario de la Constitución permite al ciudadano común aprender de historia, evocar fechas y que los políticos de hoy por lo menos se comparen con personajes del pasado, “vean de dónde venimos y lo importante es saber hacia dónde vamos”.

La Constitución de 1917 —sostiene el historiador— sigue siendo un pacto político vigente que creó instituciones políticas como los partidos Nacional Revolucionario (después PRM y hoy PRI); Acción Nacional (PAN), Popular Socialista (PPS); culturales, como la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y financieras, como el Banco de México.

Afirma que la Constitución del 17, incluso sin modificarse, permitió ser aplicada por personajes disímbolos como Plutarco Elías Calles, Lázaro Cárdenas o Miguel Alemán, a los que define como “uno muy estatista, otro de más proyección social y uno de más proyección empresarial capitalista”.

Refiere que la Constitución, “en más de un sentido es estatista, nacionalista sin llegar a extremos xenófobos, jacobina —aunque menos que antes—, es una Constitución suficientemente flexible para ir cambiando y sigue teniendo los caracteres básicos” y destaca que el país sigue siendo una República federal representativa, no centralista, que elige a sus gobernantes en procesos electorales.

Garcíadiego define a la Carta Magna como el gran pacto político y social del siglo XX, que recogió ideas de la Convención de Aguascalientes y de muchas corrientes ideológicas en boga, como el magonismo y algunas ideas del “catolicismo social de la encíclica Rerum Novarum, llevadas por Francisco J. Múgica, quien había sido un ferviente católico antes de la revolución” y que en el aspecto agrario retomó renglón por reglón la Ley del 6 de enero de 1915 promulgada en Veracruz.

Subraya que en el Constituyente no hubo izquierda o derecha, sino diputados progresistas y otros menos liberales, y enfatiza que los artículos más importantes, el 27 (la tierra) y el 123 (laboral), se votaron por unanimidad, no hubo divisiones y donde hubo más polémicas fue en lo educativo (artículo 3ro) y lo religioso, (artículo 130).

Con su amplio acervo histórico, el investigador destaca en la entrevista publicada en Proceso la influencia de Venustiano Carranza en la elaboración de la Constitución del 17 y menciona a diputados constituyentes cercanos al Primer Jefe como Luis Manuel Rojas, presidente de la mesa de los debates, Alfonso Cravioto, liberal magonista, Pastor Rouaix, Luis Cabrera, Andrés Molina Enríquez y a los veracruzanos Heriberto Jara y Cándido Aguilar, este último, yerno del propio Carranza, entre otros.

En lo personal, comparto la visión de Garcíadiego en el sentido de que sería deseable que los políticos de hoy conozcan la historia para que se “contrasten” y se orienten con relación al rumbo que debe tomar el país.