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Útil y peligroso

  • Por la ciudad | Arturo Antonio Vargas

En esta ocasión, nos referiremos a un pequeño instrumento moderno que nosotros, en lo particular, no hemos querido aceptar; pese a que, al parecer, es muy útil.

Nos referimos al teléfono celular. Invento que, por lo que hemos visto, tiene dos facetas, a cual más interesantes: una en sentido positivo y la otra, en sentido negativo ¿Por qué aseveramos lo anterior? Desde el punto de vista social, permite a las personas estar en comunicación constante con su trabajo y familia.

En un accidente es posible dar aviso inmediatamente, para solicitar ayuda si es necesario, aunque ésta no sea posible, como sucedió en caso ocurrido en el paso exprés de Cuernavaca.

Por el contrario, en forma personal es más perjudicial, puesto que es enajenante y, en ocasiones, hasta peligroso.

Enajenante, porque en ocasiones absorbe tanto nuestra atención que casi casi nos sustrae de todo lo que nos rodea, provocando situaciones peligrosas o, por lo menos, incómodas como la siguiente: allá, cuando recién aparecieron, en una iglesia, cuando un sacerdote, desde el púlpito, decía un sermón, entre la feligresía sonó el celular de una dama y el sacerdote, interrumpiendo su discurso, le dijo: “Apaga ese aparato, para hablar con Dios no lo necesitas”. Ya se imaginarán ustedes la vergüenza que pasó la dama.

Peligroso, porque nos ha tocado ver a varias  personas que al ir por la calle leyendo o contestando un mensaje escrito, no ven el piso y, por lo mismo, tropiezan y caen. Sí la caída es sobre la banqueta, “Santo y bueno”; mas, si caen en el arroyo vehicular corren el riesgo de ser atropellados. Del mismo modo, chocan con otras personas, entre jóvenes no hay problema; mas, si con quien chocan es una persona que pasa de los sesenta años, pueden llegar a tirarla con los mismos resultados que tienen al caer ellos. Si esto ocurre yendo a pie, imaginemos lo que puede ocurrir al ir manejando; de ahí, la necesidad de evitar a toda costa el contestar el celular cuando se va al volante.

Quiérase que no, roba la privacidad del dueño ya que, en muchas ocasiones suena en los momentos más inoportunos y los lugares más inverosímiles.

No se puede pasar por alto la ventaja que tiene de aligerarnos los trámites ante una operación bancaria; mas, también el riesgo de ser extorsionados al través del celular.

Concluyendo: Si pudiéramos poner en una balanza de dos platillos, las ventajas y desventajas de un celular, el fiel de la balanza quedaría en cero.

Para colmo, los amigos de lo ajeno han convertido a los celulares en un botín muy preciado, convirtiendo a sus propietarios en víctimas de un robo con serias consecuencias. Usted qué opina apreciable y paciente lector/a.

Hemos de aclarar que en ningún momento estamos pidiendo que no lo usen. Nuestra idea es que al usarlo, lo hagan  de la manera más correcta y responsable, según su criterio. ¡Salud!