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Babel y laberinto|Los cuarenta y nueve escalones de Roberto Calasso

  • Rodolfo Mendoza
  • en Cultura

La figura de Roberto Calasso es la figura de un intelectual total. Nada escapa a la curiosidad y la duda de Roberto Calasso. Junto a Claudio Magris, Alessandro Baricco y Erri De Luca ha venido a reformar la literatura italiana. Pero quizá sea la mirada de Calasso la más amplia, la más totalizadora de todas. De los mitos griegos a la novísima literatura, pasando evidentemente por la literatura hindú y la literatura casi secreta de Daniel Paul Schreber y Roberto Bazlen, Roberto Calasso es una de las memorias holísticas que desde Borges no se veían. Apenas hace falta decir que los libros de Calasso son ya imprescindibles para la cultura universal: Las bodas de Cadmo y Harmonía, Las ruinas de Kasch, La literatura y los dioses, El loco impuro, Ka, La locura que viene de las ninfas y otros ensayos y K.

En Los cuarenta y nueve escalones, Calasso inicia la reunión de ensayos con uno dedicado a Friedrich Nietzsche y la relación de éste con el gran pensador Georg Brandes. Una de las fuentes del pensamiento de Calasso es, sin duda, Nietzsche, y en este apartado descubrimos a un Nietzsche más personal que filósofo, más filósofo que humano.

Otro ensayo es sobre la vida y la acaso imperceptible obra de Roberto Bazlen, intelectual milanés del que todo el mundo que lo conoció ha dicho que es una de las mentes más agudas del siglo XX, pero que apenas dejó una novela inacabada de la que Roberto Calasso estuvo al cuidado de la edición. Una de las frases de Bazlen —para que el lector se dé cuenta del tamaño de pensador del que se habla— que cita Calasso es: “Hubo un tiempo en que se nacía vivo y poco a poco se moría. Ahora se nace muerto; algunos consiguen poco a poco volverse vivos” (para quienes les interese la novela de Bazlen existe una edición española en Trama Editorial). Calasso hace referencia a aquella famosa idea del “hombre libro” y el “hombre de la vida” (tema que por cierto Sergio Pitol ha explorado muy bien en “La lucha con el ángel”), la hace pensando en Bazlen, sin saber que es aplicable por completo a él mismo: el hombre libro que está por completo en la vida y el hombre de la vida que está por completo en los libros.

Otro de los autores que aborda Calasso en Los cuarenta y nueve escalones es Robert Walser, un autor que ha sido poco y mal leído en el ámbito de las letras hispanas. A partir de los estudios de Aby Warburg y Louis Massignon, Calasso va desenredando la madeja que es la obra narrativa de Walser.

Uno de los ensayos más importantes del libro es el dedicado al arte, y a la idea de “la mudez animal del arte”. Calasso es uno de los intelectuales más agudos que cualquier lector haya leído; sin que sea un autor difícil sí es necesario seguirlo con pies de plomo y volver una y otra vez a sus libros.

Bajo la premisa de Karl Kraus de “En el principio era la Prensa y después apareció el Mundo”, Roberto Calasso desarrolla un estudio sobre la Opinión. Y quién mejor que Kraus como ejemplo de eso. La erudición de Calasso es tal que lleva la creación de la Opinión a unos versos de Parménides. Anotar aquí uno a uno los ensayos que comprenden Los cuarenta y nueve escalones es imposible, lo que es cierto es que al leer a Calasso el lector debe estar preparado para una andanada de luz; lo demás es el camino de cada quien.

 

*Colaborador