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Babel y laberinto|Monsieur Pain de Roberto Bolaño

  • Rodolfo Mendoza
  • en Cultura

En 1998, a partir de la publicación de Los detectives salvajes, el nombre de Roberto Bolaño se volvió tema recurrente de pláticas, reseñas y ensayos que este autor chileno provocó en todo el mundo. Sin embargo, para esa fecha, ya había publicado libros notorios como Historia de la literatura nazi en América y Estrella distante en 1996, además de Llamadas telefónicas en 1997. Este último de buena aceptación de crítica, pero no así de ventas, cosa curiosa, pues Llamadas telefónicas es la concreción de toda la estética de Roberto Bolaño. En cada uno de los cuentos de este volumen se transparentan los temas, las obsesiones, las estructuras de toda la obra del chileno.

Bolaño, lo sabrán aquellos lectores que lo hayan seguido, fue toda su vida un iconoclasta, un heterodoxo. Un hombre que, llegado el éxito, mudó su piel y terminó domesticado. Tal vez por eso, constantemente menciona a su gran amigo, el poeta mexicano Mario Santiago, porque él, Santiago, vivió la vida justo hasta el límite en que según ellos había que vivirla. Y Bolaño no, para bien de la literatura.

Antes de su muerte, Bolaño había anunciado la próxima publicación de una novela total, enorme y esférica: 2666. Después de leer Amberes, Putas asesinas y demás, todo mundo sabía (críticos y lectores) que la nueva obra de Bolaño superaría, con creces, a toda su obra anterior. Todos sabíamos que la novela que estaba terminando de escribir, en medio de una terrible enfermedad y al borde de la muerte, sería su Réquiem. Pero el lector apenas podría imaginar hasta dónde se llevaría Bolaño a sí mismo como escritor.

El año de 2009 se verá como el año, en cuanto a la obra del chileno, en que la editorial Anagrama se dio a la tarea de rescatar aquellos libros que por una u otra razón no habían aparecido en este catálogo, ya que estaban en editoriales pequeñas o en otras grandes (como Seix-Barral), pero sin reediciones.

Monsieur Pain es una novela desopilante que narra la vida del gran poeta César Vallejo, mientras sufre un terrible hipo en el París de la década de los treinta.

Dice Bolaño en la nota preliminar que la historia es toda real, que esta novela tuvo por nombre La senda de los elefantes y que le hizo ganar algunos miles de pesetas mientras estaba recuperándose de su adicción a la heroína y que el mismo señor Pain es verdadero.

 

*Colaborador