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Cine diario / Me estás matando, Susana

  • Diario de Xalapa
  • en Cultura

Por Juan José González Mejía*

Roberto Sneider ha estado empeñado en impulsar su cine como director mediante las adaptaciones literarias de sendas novelas: Dos crímenes/ 1994, de Jorge Ibargüengoitia, Arráncame la vida/ 2008, de Ángeles Mastretta y ahora en Me estás matando, Susana/ 2015 con Ciudades desiertas, de José Agustín.

Y en verdad que Sneider ha tenido buena mano y mejor fortuna en el traslado a la pantalla grande de las historias literarias al realizar una versión y no una revisión de las novelas de marras.

En  Me estás matando, Susana, el cambio sustancial es efectivo al trocar a la mexicana Susana por una española. Con lo anterior, Sneider apuntala el andamiaje narrativo del filme con estupendos resultados, puesto que justifica la actualización de la novela de José Agustín de los ochenta a un devenir de mayor libertad por parte de Susana, quien busca no sólo desatar los amarres de su relación con el machista Eligio/ Gael García Bernal, sino convertirse en una persona que no dependa de la inestabilidad de su esposo.

Sneider deja que Gael García vista a Eligio con un desenfado machista colindante con el charolastra de Y tu mamá también/ 2001 lo que a ratos, encasilla al filme en una obra-mexicana-de-Gael-mientras-no realiza Mozart en la jungla.

La decisión de Susana/ Verónica Echegui de irse a Iowa, Estados Unidos, a un taller de escritura vía una beca, es la detonante de la historia. Cansada del pobrediablismo de Eligio como actor de segunda y, más aún, harta de sus infidelidades, Susana cierto día se va. Ante lo cual Eligio no tarda en localizarla y caerle en Estados Unidos.

Si bien la poderosa mirada de la novela Ciudades desiertas hacia las hondas diferencias culturales y económicas entre México y su vecino del norte están presentes en la versión que ofrece Sneider, lo cierto es que Gael las retoma con un tono muy de él, de Gael que ya lo hemos visto en su etapa de charolastra. Es decir, el tino de llevar a Gael en la película (en aras de la taquilla) termina por convertirse en su mayor defecto.

El elenco es estupendo. Aunque en roles menores aparecen Daniel Giménez Cacho y Gabino Rodríguez (el actor indie fetiche de Nicolás Pereda), el filme cumple en dos aspectos torales. Por una parte, su hálito de comedia romántica es agradable y tiene buen ritmo. Por otra, restituye para el cine mexicano una productiva relación con la literatura.

Me estás matando, Susana se exhibe en Xalapa. Consulte la cartelera…

*Colaborador