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El ritmo, constituyente esencial de la poesía: Luis Antonio de Villena

  • Diario de Xalapa
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El poeta y ensayista Luis Antonio de Villena compartió en la presentación de su libro En afán desmedido, en la Feria Internacional del Libro Universitario (FILU), que el constituyente esencial de los poemas es el ritmo, “da igual cómo se escriban, pero siempre deben tener ritmo”.

El escritor originario de Madrid, España, comentó que sus poemas no poseen un ritmo clásico, es decir, no son alejandrinos, endecasílabos y octosílabos, pues siempre intenta que tengan una métrica nueva.

Precisó que además intenta que la distribución de acentos y reiteraciones fónicas lleven a una idea de un sonido diferente al habitual, lo cual se consigue en el poema en prosa.

Luis Antonio de Villena reconoció el trabajo de Jorge Lobillo, quien organizó la antología de la siguiente manera: “A veces me inmiscuyo en el tema del título porque pienso que sí tiene que ser lo que me guste a mí, pero en este caso, En afán desmedido me gustó porque es un fragmento de un verso mío. Estoy enormemente satisfecho con esta antología porque me parece que ha sido un logro, además de que fue editada por la Universidad Veracruzana, institución que goza de una rica tradición en ediciones.”

Recordó que el primer contacto con la UV lo tuvo durante su adolescencia, cuando adquirió la tercera edición de Ocnos, de Luis Cernuda Bidón, editada por esta casa de estudio.

En presencia de Edgar García Valencia, director de la Editorial UV, narró que visitó México por primera vez a los 23 años de edad, en 1975, y encontró muchas peculiaridades.

Destacó que sus contactos con México han sido muchos, como lector antiguo de autores mexicanos del siglo XX, y modernistas, de   finales del siglo XIX.

El narrador y crítico literario recordó el viaje de Octavio Paz a España, después de la Guerra Civil Española, de donde nació una larga relación de amistad, lo mismo que con José Emilio Pacheco.             En 1987, Luis Antonio de Villena escribió un libro sobre este último, de quien recibió muchos libros y fotos.

De Juan Rulfo, dijo que fue una persona de pocas palabras a quien conoció aquí en México, y sólo respondía a los cuestionamientos con: sí, no, me da mucho gusto. No dejó de mencionar el contacto con Eduardo Lizalde y Elena Poniatowska.

Por su parte, el antólogo Jorge Lobillo señaló que el poema legítimo, aquel cuya sensibilidad, inteligencia e imaginación se convierten en lenguaje, no tiene más entrada ni más salida que vivir sujeto a su tiempo como un fiel y ferviente servidor.

Reconoció que en el volumen de En afán desmedido, Luis Antonio de Villena reencuentra testimoniales, recuerdos y poderosos descubrimientos.

“La subrayada homosexualidad del autor es una suerte de almena desde la que ha observado, notado y defendido las posibilidades y preferencias con delicada elegancia y distancia. Su poema, más que un paraíso perdido, es un territorio extraviado, como de la tierra ha sido el jardín del edén, su activa sensualidad participa con tal sentido y significado colectivos, que su lenguaje trasciende a cualquier tiempo y espacio presentes y venideros, está situado en la intemporalidad”, expresó.