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Grano de arena/ El mundo según las redes sociales

  • Juan José González Mejía
  • en Cultura

El mundo según Wayne era el título de un churro hollywodense de hace algunos años. Ajustándolo, podríamos apuntar: El mundo según las redes sociales.  ¿Cuál es la realidad “real”? Con el mundo propuesto y proyectado por la internet, es maravilloso —por decir lo menos— cómo la gente se ha ido cumplimentando en esta aldea global a través de las llamadas redes sociales.

Pareciera que refranes o dichos almacenados en la sabiduría popular tuvieran cabida en este renglón: Dime cuál es tu twitter y te diré quién eres; no desearás el facebook de tu prójimo; no por mucho twittear amanece más temprano; el que con twitteros se junta a twittear se enseña, etc.

Me comentaba un amigo escritor que él conoció a alguien que se deprimió mucho cuando al buscar su nombre en Google ¡no lo encontró! Es decir, se sintió el sujeto inexistente, sin cuerpo y alma. Y es que el auge de la red es incontestable a tal grado que llevaría, sin duda, a replantear el asunto de las comunicaciones.

Cuántas obras literarias así como filmes serían hoy anacrónicos, a la luz de las tecnologías. Para qué pasarse 28 años en una isla Robinson Crusoe si existe la red global, el iPad, el iPod, el simple celular. O qué decir de la tragedia de 1972, en la cordillera de los Andes, donde murieron 29 viajeros llegando, lo sabemos, a la antropofagia. El destino hoy tal vez tendría otro derrotero con las telecomunicaciones antes mencionadas.

Me fui de bruces hace unos días cuando en un café escuché, a dos mesas de mí, a un articulista que le decía a su acompañante que no entregó su texto a tiempo porque su computadora se había descompuesto. Vaya drama contemporáneo.

El caso más reciente de los quinces años de Rubí o el de los diversos y afincados Lady y Lord, nos hacen pensar que las herramientas del ciberespacio se han ido convirtiendo en el vecindario global irremediable.

Por ello, me llama la atención los que ponen su corazón e intelecto en los medios reticulares de la internet. Aún más: ponen el centro de su interés social y hasta familiar en la web.

¿Dónde está el mundo? ¿En la calle, en los mercados, en los centros comerciales? Al parecer está frente a una pantalla de computadora, en la soledad de una habitación.

¿Dónde está el mundo? El mundo está donde tengamos puesto los sentimientos. Y todo indica que están adheridos a una laptop, computadora de escritorio o alguno de los dispositivos móviles pululantes…

*Colaborador